Arcángel Ariel, anónimo del siglo XVIII, expuesto en la Casa Museo de Lope de Vega
España y Perú, una misma cultura conectada a 10.000 kilómetros de distancia
La Comunidad de Madrid y el Museo Pedro de Osma de Perú impulsan la exposición ‘Ecos del arte del Virreinato de Perú’
España se encuentra a casi 10.000 kilómetros de Perú, en otra punta del mundo. Si un extraterrestre nos viera desde el espacio, jamás pensaría que España pudiera tener algo que ver con ese país. Y que sea todo lo contrario es algo extraordinario. España y Perú compartieron, y comparten, mucho.
La historia nos explica por qué: España fue el eje vertebrador de una primera globalización, llevó su cultura al otro lado del Atlántico. Perú la adoptó y la hizo suya. Un fenómeno que va mucho más allá de ser «colonia», de un intercambio comercial, fue mucho más que una zona de explotación económica. Realmente, Perú y España eran el mismo país.
Sin embargo, 200 años después de que eso dejara de ocurrir, nos cuesta entender esto, es tan extraordinario que no somos capaces ni de imaginarlo. Y por desgracia, hay muchos que tienen interés en impedir que lo entendamos, en construir su propio relato de lo que pasó.
Pero los madrileños estamos de suerte. La Comunidad de Madrid y el Museo Pedro de Osma de Perú se han unido para traer a la capital española una pequeña muestra de arte virreinal que nos ayuda a visualizar esto, a ver con nuestros propios ojos la historia común de España y Perú. Hasta el 11 de enero de 2026, Madrid acoge la exposición 'Ecos del arte del Virreinato de Perú'.
Las obras se reparten entre dos localizaciones distintas: la mayor parte de las piezas se hallan en la Casa Museo Lope de Vega, en el corazón de Madrid; y otra buena parte es expuesta en la Casa Natal de Miguel de Cervantes, en pleno casco histórico de Alcalá de Henares.
La entrada a ambos lugares es completamente gratuita, aunque en el caso de la casa de Lope de Vega se recomienda reservar una visita guiada con antelación, mientras que en la Casa Cervantes el acceso es libre.
Sin duda, la exposición es una gran oportunidad para disfrutar de obras que normalmente se encuentran «al otro lado del charco», en el Museo Pedro de Osma, en Lima. En la muestra nos encontramos con óleos pintados entre los siglos XVI y XVIII, joyería tradicional (tupus) y una serie de grabados.
La pieza más destacada, que es además la portada de la exposición, es el famoso Arcángel Ariel, óleo de la escuela cusqueña datado de principios del siglo XVIII. Ese arcángel arcabucero, colorido y vibrante, tan barroco, que reinterpreta el cristianismo, fusionando la tradición española con la andina.
El arcángel Ariel es un símbolo tan potente que incluso fue elegido para ser el icono principal de Hispanoamérica: Canto de Vida y Esperanza, el conocido documental de José Luis López-Linares sobre la leyenda negra en torno a la América Hispana
Otra gran obra de la exposición es Virgen de la Almudena, un bellísimo óleo del siglo XVII que no puede ser más representativo de la hermandad entre España y Perú. En el cuadro vemos a una patrona de Madrid adaptada a la tradición andina: tez oscura, brocados y coronas de oro, flores por todas partes… Un alto nivel decorativismo y colorido muy barroco. Y a cada lado, santos españoles, San Ignacio de Loyola y San Vicente Ferrer.
La devoción por la virgen de la Almudena llegó a Perú con el nombramiento del español Manuel de Molliendo y Ángulo como obispo de Cusco, que anteriormente había sido párroco de la iglesia donde se veneraba a la Virgen de la Almudena en Madrid. El resto de óleos también tienen carácter religioso, como: Virgen niña hilando, La Virgen de los Sastres o La defensa de la Eucaristía con santa Rosa.
Y es que el humanismo cristiano fue uno de los pilares de la conformación de la identidad virreinal, pues la devoción que los habitantes de la zona alcanzaron, especialmente por la Virgen María, asombra por su rapidez e intensidad.
La exposición cuenta también con dos interesantes piezas: el grabado Sucesión de incas y reyes españoles y el óleo Genealogía de los incas. El primero fue realizado en 1746 y muestra la lista de soberanos del virreinato de Perú, empezando por el emperador inca Manco Cápac hasta terminar en Felipe V. El paso de Atahualpa a Carlos I no es señalado de ninguna forma especial: se entiende como una transmisión natural del gobierno del imperio.
Carlos I es simplemente considerado el XV rey del Perú. Todos los soberanos, ya sean incas o reyes españoles, son representados de la misma forma, con la misma dignidad, sin distinción.
En cambio, el óleo de la Genealogía de los Incas, elaborado en el siglo XIX, ya en los albores de la independencia de España, muestra algo muy diferente. Retrata la misma genealogía de soberanos incas, representados con la misma dignidad, pero esta vez Atahualpa hace el gesto de entregar el cetro… a nadie.
No hay nadie a quien transmitir ese imperio, no hay gobernantes después de él. El lienzo es un reflejo de las tendencias independentistas del momento. Muestra que, para poder justificar históricamente el independentismo, Perú tuvo que renunciar a su propia tradición.
Tiene que negar su pasado, sus últimos tres siglos, y reescribir su propia historia. Poder observar ambas genealogías, una al lado de la otra, nos ayuda a comprender la base de los relatos tanto hispanistas como independentistas.
Ecos del arte del Virreinato de Perú es una exposición llena de belleza, de color y de vida. Es una puesta en valor del mestizaje y la cristiandad. Guiados por un esplendoroso arte barroco, nos hace comprender quiénes somos y celebrar la grandeza de aquello que nos unió. Si se visita con una mirada limpia, sin prejuicios, enorgullece a todo el que la ve y se sienta parte de esta cultura.