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El «felices fiestas» ha sustituido a la «feliz Navidad»Imagen creada con IA

Filosofía para todos

El filósofo de moda frente al vacío del «felices fiestas»

Byung-Chul Han reflexiona sobre la importancia de dar el valor necesario a los tiempos festivos

En 2025, el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades fue otorgado al filósofo surcoreano Byung-Chul Han. El jurado quiso reconocer con este galardón sus «explicaciones sobre cuestiones como la deshumanización, la digitalización y el aislamiento de las personas».

Sus ensayos y conferencias abordan cuestiones «mundanas» con profundidad, pero con un lenguaje sencillo. Su mirada se ha posado sobre muchas de las sombras de nuestra sociedad: el exceso de positivismo, los problemas del neoliberalismo, la autoexplotación o la falta de trascendencia.

Su conferencia titulada El tiempo sublime. La fiesta en tiempos sin festividad permite poner algo de luz intelectual a una Navidad marcada por la insistencia del Gobierno de España en negarle su verdadero valor utilizando el sucedáneo «felices fiestas» antes de felicitar como corresponde a quienes celebran en estos días el nacimiento de Jesucristo.

En paralelo, ha sido muy comentado en redes un vídeo del dúo cómico Pantomima Full que, con su habitual tono satírico, muestra a una pareja «disfrutando» de unas Navidades apáticas, anodinas y llenas de tópicos a medio camino entre el consumismo y la tradición impostada.

Dos ejemplos muy concretos de esta «época sin festividad» en la que Byung-Chul Han dice que vivimos. Porque, aunque estos días sean de vacaciones y Navidad, no son pocos los que ya no viven la fiesta como una pausa entre la «sucesión de momentos pasajeros y fugaces» que marcan nuestro día a día. Citando a Karl Kerényi, el surcoreano aporta la mejor explicación posible a la Infeliz Navidad del vídeo cómico: «Partiendo de lo prosaico no se podrá celebrar una fiesta. Tiene que sumarse algo divino».

Ir a ver luces al centro de una ciudad atestada, gastarse el sueldo en regalos por compromiso y hasta cenar con familiares con los que apenas cruzas dos palabras durante el resto del año no tiene nada de «sublime» cuando «perdemos toda relación con lo divino». Es decir, cuando el tibio «felices fiestas» sustituye al «feliz Navidad» y lo que ello significa.

Como hace en otros ensayos, el filósofo del momento pone el foco en la excesiva carga de trabajo que soportan los hombres de hoy. Un ritmo laboral «autoimpuesto» por la vía del rendimiento y el «soy capaz de...». No hay belleza ni misterio en ese mundo neoliberal que dibuja el surcoreano y que parece quedar todavía más claro en unas Navidades en las que se celebran las trastadas de un elfo y no la encarnación de un Dios.