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Miguel Ángel esculpiendo el 'David'

Miguel Ángel esculpiendo el 'David'Imagen creada con IA

Filosofía para todos

Las cuatro causas que explican el porqué de todas las cosas

Para Aristóteles, el verdadero conocimiento consiste en saber por qué algo es como es

Cuando alguien entra en un periódico como El Debate no se conforma con enterarse de qué es lo que está pasando en España o en el mundo. Su intención es saber algo más, y para eso necesita identificar las causas de los distintos sucesos. Esta preocupación informativa es similar en todos los aspectos de la vida y Aristóteles la resumió con la frase con la que comienza su Metafísica: «Todos los hombres, por naturaleza, desean saber».

Conocer las causas de algo diferencia a un experto de un sabio, y el filósofo griego utiliza como ejemplo las labores de construcción. Parafraseando al discípulo de Platón, entendemos que un director de obra merece más reconocimiento que un operario, puesto que el primero sabe por qué se hacen las cosas y el segundo tan solo ejecuta una acción sin conciencia última de los motivos.

Partiendo de esa base, Aristóteles plantea su teoría de las cuatro causas: todo lo que es se puede explicar a partir de su causa material, formal, eficiente y final. Tanto en la Física como en la Metafísica profundiza en esta idea y se sirve de los avances de sus predecesores en la filosofía para dar solidez a su argumentación.

Un ejemplo gráfico

La forma más sencilla de acceder a esta teoría es por medio de un ejemplo muy ilustrativo: fijarnos en las cuatro causas que derivan en la existencia de una estatua. En primer lugar está la causa material, es decir, aquello de lo que está hecha: bronce, mármol, madera, etc.

Después encontramos la causa formal, un concepto ligado al hilemorfismo defendido por Aristóteles y que asegura que todas las sustancias tienen una doble composición: la materia y la forma, siendo esta la que hace que algo sea lo que es, su esencia. Por lo tanto, en el caso de la estatua sería la idea que el escultor quería plasmar: un hombre, un santo concreto, un objeto determinado... De forma más concreta: en el David de Miguel Ángel, la causa material es el mármol y la formal, la figura concreta del personaje bíblico que el italiano quiso plasmar.

Las cuatro causas de Aristóteles

Las cuatro causas de AristótelesImagen creada con IA

Tenemos después la causa eficiente, el principio que produce el cambio o la producción de una cosa. En nuestro ejemplo es sencillo identificar esta tercera causa con el escultor encargado de elaborar la estatua. Este punto da paso a una profunda reflexión sobre la imposibilidad de que se dé una cadena infinita de causas. Así se alcanza la idea del motor inmóvil, identificado tradicionalmente con Dios, que mueve sin ser movido «atrayendo» como fin y no como una fuerza que empuja desde fuera.

Por último, la causa final: aquello para lo que algo es. En el caso de la estatua puede ser adornar una plaza o invitar a la oración, por ejemplo. Esta última explicación también es interesante, puesto que el filósofo griego reconoce que todo en la naturaleza tiende hacia su propio fin a pesar de no tener capacidad para identificarlo, comprenderlo o elegirlo.

La teoría aristotélica de las cuatro causas no sirve solo para analizar una estatua, sino casi cualquier realidad: una ley, una crisis económica, un movimiento geoestratégico o incluso una decisión personal. Siempre podemos preguntar de qué «materia» se nutre (datos, recursos, condicionantes), qué «forma» adopta (estructura, reglas, relato), cuál es su causa eficiente (quién o qué la pone en marcha) y hacia qué fin se orienta.

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