El naturalismo de Anders Zorn y el Nueva York callejero de Levitt, en la Fundación Mapfre
La Fundación Mapfre busca un nuevo hito expositivo con muestras dedicadas a Anders Zorn y a Helen Levitt
Ambas exposiciones podrán visitarse en la sede de la Fundación Mapfre en Madrid desde el 19 de febrero hasta el 17 de mayo
La Fundación Mapfre quiere marcar un nuevo hito expositivo en España con dos propuestas dedicadas a figuras capitales en sus respectivos ámbitos creativos. Por un lado, rescata la trayectoria del pintor sueco Anders Zorn, apenas conocido por el gran público pese a su relevancia histórica.
Por otro, presenta por primera vez en España una amplia retrospectiva de la fotógrafa estadounidense Helen Levitt, referente indiscutible de la fotografía urbana del siglo XX.
La muestra dedicada a Zorn, titulada Anders Zorn. Recorrer el mundo, recordar la tierra, informa Efe, reivindica la dimensión internacional de quien está considerado el artista sueco más destacado del siglo XIX. Así lo subraya la comisaria de la exposición, Casilda Ybarra Satrústegui, quien lo define como «además del retratista más solicitado de su tiempo».
Esa enorme demanda de encargos lo llevó a recorrer buena parte de Europa e incluso a viajar a España, atraído por la tradición pictórica que admiraba y, en particular, por la obra de su compatriota Egron Lundgren.
Durante su estancia en nuestro país, Zorn se sintió fascinado por determinados tópicos estéticos vinculados a lo español. «A España viene buscando la imagen romántica de la mujer española», explica Ybarra, aludiendo a retratos de mujeres andaluzas de tez morena y ojos oscuros, ataviadas con mantón de Manila o representadas en escenas cotidianas, como el trabajo en la fábrica de tapices.
En esa etapa realizó también retratos de la XVI duquesa de Alba y de Osuna, hoy desaparecidos. Sin embargo, la exposición sí reúne el retrato de Cristina Morphy, hija del secretario de Alfonso XII, el conde Guillermo de Morphy.
El recorrido expositivo reúne más de 130 piezas, entre pinturas, grabados y esculturas, acompañadas de cartelas en las que distintos autores invitados, como Estrella de Diego, Julio Llamazares, Marta Sanz o la fotógrafa Gloria Oyarzábal, comparten sus reflexiones sobre la obra del artista.
La comisaria destaca la influencia decisiva de Velázquez en Zorn, así como su estrecha relación con pintores como Ramón Casas y Joaquín Sorolla. No en vano, hace 34 años se organizó un diálogo expositivo entre Zorn y el maestro valenciano, ambos vinculados a una sensibilidad naturalista.
En sus primeras etapas, el pintor se centró en la acuarela, explorando la luz, los efectos atmosféricos y escenas de la vida cotidiana con un marcado interés por lo anecdótico.
Con el tiempo, comprendió que el óleo era el lenguaje propio de los grandes creadores que aspiraban a competir en la escena internacional. Ese cambio técnico coincidió con su consolidación profesional en ciudades como Londres y Estados Unidos, aunque fue en París donde alcanzó el reconocimiento definitivo.
Con la irrupción de las vanguardias, su obra quedó «arrasada por la llegada de las vanguardias que acaba cayendo en el olvido», apunta Ybarra, lo que contribuyó a su posterior relegación en los relatos dominantes del arte moderno.
Pese a su proyección cosmopolita, Zorn nunca rompió con sus raíces. De regreso a Suecia, profundizó en la representación de su entorno más cercano, resaltando la «individualidad» de cada retratado y captando la vida de su región con un «lenguaje moderno, libertad técnica y encuadres atrevidos», en palabras de la comisaria.
La segunda gran propuesta de la Fundación Mapfre, señala, Efe, se centra en Helen Levitt, pionera de la fotografía callejera. Desde la década de 1930 comenzó a convertir la calle en «su escenario», inspirada por las imágenes de Henri Cartier-Bresson, que la animaron a adquirir una cámara Leica como la del fotógrafo francés. Así lo explicó el comisario Joshua Chuang durante la presentación de la retrospectiva, que reúne cerca de 200 imágenes.
La exposición recorre distintas etapas de su producción, desde sus primeros trabajos en blanco y negro en México hasta su posterior incursión en el color, para regresar finalmente al blanco y negro.
Levitt retrató barrios populares como el Bronx, el Harlem hispano o el Lower East Side, donde captó escenas de la vida diaria, especialmente los juegos infantiles, los bailes improvisados y gestos cargados de picardía, como el de un niño levantando la falda a una niña.
También supo reflejar miradas duras o melancólicas en adultos que transitaban esos mismos espacios. En todos los casos, se integraba con discreción, sin juzgar.
Esta primera retrospectiva en España es fruto de una investigación iniciada hace cinco años, que permitió catalogar y fechar con precisión muchas de sus fotografías, algunas de ellas inéditas hasta ahora. «Levitt era una persona a la que no le gustaba desvelar su edad, por eso durante toda su vida fijar una fecha no era su prioridad», señala Chuang.
Asimismo, recuerda que «Siempre quiso preservar el misterio en sus imágenes» y subraya que, pese al paso del tiempo, conservan intacta su belleza y ternura. A su juicio, «no son nostálgicas, se pueden ver hoy en otras ciudades del mundo».
Algunas de estas instantáneas, concebidas como «herramienta para el cambio social», dialogan con el espíritu de la Liga Fotográfica, aunque Levitt nunca se integró formalmente en ese colectivo.
Ambas exposiciones podrán visitarse desde el 19 de febrero hasta el 17 de mayo, configurando una apertura de temporada que combina redescubrimiento histórico y mirada contemporánea sobre la realidad social.