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Ginés Marín, con la muleta ante el cuarto toro de la tarde, al que cortó una orejaX: @ginesmarinm

Las dos Ferias hermanas de Valencia y Castellón suelen coincidir casi en las fechas. Este año, se adelanta en la primera corrida de toros la Magdalena, que dura hasta el domingo 15: en los últimos años, se ha consolidado como una Feria interesante.

Los primeros protagonistas de la tarde son los toros de La Quinta, de encaste puro Santa Coloma, procedencia Buendía. Si a los aficionados siempre nos han atraído, están ahora en su momento álgido (no «más álgido», como acaba de decir de su partido un político redundante), después que Borja Jiménez lograra el indulto de «Tapabocas», en Bilbao, que fue el primero de esa Plaza, el pasado agosto.

Esta temporada, las reses encastadas de La Quinta van a ser piedra de toque y examen de toreros en Sevilla y en Madrid (donde lidiará dos corridas). Los de esta tarde son toros cárdenos, nobles en general pero solamente cumplen en el caballo. El mejor, el cuarto, al que corta solamente un trofeo Ginés Marín por culpa de la espada, después de una faena de dos orejas. También se premia con una oreja la entrega del valiente aragonés Aarón Palacio, que sufre dos volteretas. El sevillano Javier Zulueta no tiene fortuna.

Siempre he valorado las indudables condiciones toreras de Ginés Marín. ¿Por qué no ha logrado últimamente transmitirlas del todo a los públicos? No lo sé…

El primer toro es noble pero soso, humilla poco. Ginés traza limpias verónicas y lentas tafalleras. La faena de muleta es fácil, suave, pero falta emoción. Con este toro, el diestro está sobrado. Es una faena clara de una oreja pero pincha arriba, antes del descabello, y el trofeo se diluye.

Ginés Marín, este domingo en CastellónX: @ginesmarinm

El cuarto, Bandolero, cinqueño, cárdeno claro, de 547 kilos, es un gran toro: empuja en el caballo, aprieta en banderillas, embiste con clase a la muleta. Con la montera puesta, como antes se hacía cuando no había brindis, Ginés logra muletazos elegantes, mandones. Destacan algunos naturales, muy relajado. Acaba con preciosos remates, rodilla en tierra, y un cambio de mano. Ha sido una faena de dos orejas, redonda, completa, pero él, que es un gran matador, no se vuelca la primera vez, deja a la segunda un espadazo trasero y se queda en un trofeo.

El aragonés Aarón Palacio nos sorprendió en Bilbao, dejó buen recuerdo el año pasado por su clasicismo; es ahora mismo una de las indudables promesas. Lleva pocas corridas como matador, igual que Zulueta. Lo apodera El Tato, su paisano (que lleva también a Pablo Aguado).

En el segundo, que embiste con viveza y humilla, saluda Mambrú, en banderillas. Aarón logra algunos muletazos vibrantes pero el toro sale distraído, dura poco. Al quedar descolocado, lo engancha por la entrepierna y sufre una voltereta. Entra a matar desde lejos y la espada queda trasera. Le ha faltado algo acoplarse, no voluntad: el público está con él.

Aarón Palacio sufrió una fuerte voltereta durante la lidia del quinto de la tardeEFE

Al quinto, abrochado de pitones, lo pican trasero. Brinda de nuevo al público, igual que en el primero. El toro es el menos claro de la tarde, protesta un poco. Todo lo pone el diestro, logra que la gente entre en la faena. De nuevo, queda una vez al descubierto y sufre una fuerte voltereta, peor que la anterior: le deja dolorido y con el vestido hecho unos zorros . Con toros encastados, los errores se pagan. Entra a matar con decisión: aunque la espada queda tendida, el toro se levanta varias y suena un aviso, el público exige la oreja, que el Presidente concede: premio a su entrega y casta torera. Pasa al final a la enfermería, por los golpes recibidos.

El sevillano Javier Zulueta, de familia muy taurina, afronta también su primera temporada completa como matador. Representa la nueva promesa del toreo estético, que encandila a sus paisanos. Le acompaña el maestro Luis de Pauloba.

El tercero mete bien la cabeza pero tiene la fuerza justa. Con pulcros muletazos, Zulueta intenta alargar las cortas embestidas pero la faena no cuaja. Entra a matar sin convicción, sin estrecharse, dejando el brazo atrás.

El último echa la cara arriba en el caballo: recibe un puyazo fuerte y trasero (el más fuerte de una tarde en la que se ha picado poco) y lógicamente lo acusa. Los finos muletazos de Zulueta no son suficientes para dominar las insulsas embestidas. Mata muy mal, a la quinta. Es urgente que mejore con la espada.

Una vez más, hemos comprobado lo fácil y lo bien que sabe torear Ginés Marín. Sólo de él depende que vuelva a colocarse en la primera línea del escalafón taurino: cualidades le sobran.

Ficha

  • Plaza de Toros de Castellón. Feria de la Magdalena. Domingo, 8 de marzo. Buena entrada.
  • Toros de La Quinta: nobles, en general; sólo cumplen en el caballo. Destaca el buen cuarto.
  • GINÉS MARÍN, de verde limón y plata, pinchazo y descabello (saludos). En el 4º, pinchazo y estocada trasera (oreja).
  • AARÓN PALACIO, de azul y oro, estocada trasera (petición y saludos). En el 5º, estocada tendida (aviso, oreja).
  • JAVIER ZULUETA, de rosa palo y oro, dos pinchazos y estocada atravesada (silencio). En el sexto, cuatro pinchazos y estocada (silencio).