Los NFT Bored Apes
La burbuja escandalosamente pinchada de los NFT: valieron millones y hoy la mayoría no vale nada
Son copias digitales de obras de arte, de las que se crea un registro que certifica la propiedad de sus propietarios. Un absurdo, pero real
En este periódico se escribió hace un lustro, cuando los NFT aparecieron. Se llamó el «timo de la estampita del arte». Con los NFT, copias digitales de obras, se crea un registro de quien detenta su propiedad. Dichos registros, en teoría, no pueden ser falsificados, pero ¿cómo se entiende que se falsifique una copia que además circula libremente por internet?
La pandemia y los NFT (gran novedad de 2021) dispararon el mercado del arte digital. 3.000 millones de euros supusieron estas copias digitales, en lo que parecía un nuevo camino de oro que en apenas un año se fue convirtiendo poco a poco en el pedragal que es hoy.
Los expertos estaban impresionados por la «revolución». Una obra digital del artista Mike Winkelmann, conocido como Beeple, fue subastada por Christie’s y vendida por 69 millones de dólares. Uno de los fundadores de Twitter, Jack Dorsey, vendió su primer tuit por casi tres millones. Absurdo, pero real. Tan real como que ahora, cinco años después, ese tuit no vale más de 200 dólares. Y ya es.
El propio artista Beeple admitió entonces que el asunto era una nueva burbuja. Según David Gerard, autor del libro Attack of the 50-foot Blockchain, las personas que venden NFT son criptotimadores.
Charles Allshop, antiguo subastador de Christie’s (quien consideraba la venta de NFTs como «una cosa extraña») dijo en la BBC que a pesar de parecer gente «un poco boba» (los compradores de NFT), les deseaba amablemente que no perdieran su dinero. Pero vaya si lo han perdido.