Walden 7, en Sant Just Desvern, cerca de Barcelona, es la obra más ambiciosa de Ricardo Bofill y su Taller de Arquitectura. Construido en 1975, el edificio parece un laberinto de bloques rojizos entrelazados, con patios interiores, pasarelas y escaleras que se cruzan sin orden aparente. Su aspecto monumental y casi agresivo desafía cualquier sentido de armonía urbana: para muchos, es un experimento utópico convertido en monstruo residencial. Sus 446 viviendas, ensambladas en módulos repetitivos, multiplican la sensación de caos visual.