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José Manuel Otero Lastres en El Debate

Otero Lastres: «ETA fue una locura que se ha convertido en un pacto de Gobierno»

El jurista y profesor (dio clases a Zapatero y a Rajoy), actual consejero del Tribunal de Cuentas y directivo del Real Madrid desde hace más de veinte años, publica una recopilación de treinta artículos en La vida como préstamo (Ézaro, 2026), mientras ultima su sexta novela

José Manuel Otero Lastres es jurista, profesor y escritor. También catedrático de Derecho Mercantil, asignatura y materia gracias a la cual aprendió a escribir como Miguel Delibes con aquel manual de leyenda de Joaquín Garrigues donde «la claridad es la cortesía del jurista», frase que versionaba a Ortega: «La claridad es la cortesía del filósofo».

La vida como préstamo (Ézaro, 2026) de José Manuel Otero Lastres

La vida como préstamo (Ézaro, 2026) de José Manuel Otero Lastres

Lo de escribir le llegó a tiempo y porque su padre, al que apenas conoció, era valiente. Quería escribir sobre la valentía de su padre, un registrador de la propiedad que con 28 años se fue a la guerra y a la Legión en Madrid. Él escuchó y leyó a otros hablar sobre su padre, sobre su historia, y se emocionó tanto que le escribió una carta.

Y de la carta surgió una novela y de la novela una vocación que también se ha plasmado en La vida como préstamo, treinta artículos publicados en ABC y escritos al estilo del manual mercantilista del ídolo mencionado sin el que no se entiende la escritura de José Manuel Otero Lastres y donde está todo José Manuel Otero Lastres como en píldoras básicas de su intimidad y de la actualidad y de su pensamiento y de su experiencia.

¿Por qué tenemos dos orejas y una boca? Porque tenemos que oír más que hablar

–Bono, el cantante del grupo U2, dijo una vez que el hombre no era libre porque los dos hechos más importantes de su existencia, el nacimiento y la muerte, no dependían de su voluntad. Esto lo dice usted también, pero le da una visión positiva...

–Jurídica...

–Jurídica y positiva a esa especie de definición de la vida como una cárcel.

–Esto procede de mi formación como profesor y de jurista. Yo estudié lo que es el préstamo. Hay préstamo civil y préstamo mercantil. Nuestra vida es como un préstamo porque no te preguntan nada. Si nacemos, morimos. Eso sí que va absolutamente unido. Pero yo he venido aquí para hacer algo. Lo que pasa es que la gente no advierte que está dentro de la enorme influencia que es la humanidad para algo. El tiempo es de cada uno para sus pequeñas cosas. A mí probablemente me eligieron como profesor y he sido un profesor. Estoy contento de mi vida académica y he hecho lo que he podido. Probablemente podía haber trabajado mucho más, pero uno trabaja lo que debe trabajar. Iba al fútbol. Me gustaba el fútbol. Me gustaban las chicas, lo que es la vida de una persona. Pero esa parte de mí, de lo que nunca pensé, es que iba a escribir. Y me dije: «pues qué bien».

José Manuel Otero lastres en El Debate

José Manuel Otero Lastres en El DebateVictoria Weil

–A la belleza en el arte la está sustituyendo la ideología...

–Sí, es verdad...

–Es un empobrecimiento que también alcanza a la vida...

–Sí. Y lo hace el poder...

Usted habla de los nuevos pordioseros, ¿quiénes son?

–Hay un momento en la vida, yo lo sentí, que ves que hay gente que quiere contarte su historia. A ti. Generalmente estamos baqueteados por la vida de tal manera que no tenemos tiempo para dedicarla a oír la vida de otros. Y para esos otros que se oiga su vida supone muchísimo. Nadie escucha. Por eso hablo de ese tipo de pordiosero que no pide dinero, sino solo que le escuches. ¿Por qué tenemos dos orejas y una boca? Porque tenemos que oír más que hablar. Porque el que habla dice lo que sabe, pero no aprende más diciéndolo. En cambio, el que escucha aprende mucho, de mucho escuchar.

Felipe González podía haber estado más en el Gobierno, pactando con otros. No lo hizo. Se fue y dejó a Aznar

–¿Qué es lo mejor que uno puede hacer en la vida para que no sea tan dura?

–Yo le diría que ser valiente con tus principios. Estamos viendo en los últimos tiempos un asalto, en general, y en particular de ciertos políticos, que se manifesta de dos maneras. Una, que el líder de un partido no atiende a lo que se llama la cortesía parlamentaria, cosas que no había que decir porque estaba incluido lo que todo el mundo decía. Por ejemplo, Felipe González podía haber estado más en el Gobierno, pactando con otros. No lo hizo. Se fue y dejó a Aznar. Este como no es jurista (se refiere a Sánchez)... Este es un licenciado en Económicas y no tiene su cabeza imbuida con los principios que tenemos los juristas. La cortesía parlamentaria es una cosa que debes cumplir lo mismo que en el Derecho la costumbre, que es una fuente del Derecho. Mantenerte estando conforme con tus principios es fundamental. Quien roba es un ladrón y quien mata es un criminal. ¿Cómo se puede pretender que poniéndose a matar a gente se vaya a convertir a este país en una cosa distinta de lo que es en la Constitución? ETA mató a más de 800 personas, fue una locura, pero lo sorprendente es que esa locura se ha convertido en un pacto de Gobierno.

–Dice usted, como Andre Maurois, que es preciso que los jóvenes sean injustos con los hombres maduros, porque si no los imitarían y no se progresaría. ¿Esto significa que hay que ser cruel para progresar?

–No. La crueldad no es lo mismo que ser injusto. Ser injusto es no darte siempre la razón. Nadie es perfecto. Las cosas que se tienen negativas que las vayan diciendo. Y que se digan bien. Una de las cosas malas que tenemos las personas es que la gente acaba convirtiendo algo que está mal dicho en un momento en negativo. Los hombres creemos que basta con lo que nosotros pensamos para saber lo que somos. No es verdad. También importa lo que piensan los demás de nosotros. Una mezcla entre ambas cosas da un poco lo que cada uno es.

Hay dos intentos de poner la amnistía en la Constitución y dicen que no, porque la amnistía ya supone un cambio de régimen

–Escribe usted de los «azotacalles». Los privilegiados que no representan a nadie. Los de la ceja que sí protegen al poder que les subvenciona. La corrupción se ha normalizado. No dimite nadie por nada, ni nadie asume absolutamente ninguna responsabilidad. ¿Es este un Estado de Derecho?

–No, no. Para mí hay dos temas muy determinantes. Y le recuerdo que tengo cabeza jurídica. El primero es cuando indultan a los que hacen el procés. Primero los indultan porque para obtener el primer apoyo de los catalanes basta con indultar. Lo segundo es que vuelven a mejorar los catalanes. Y entonces estos que van en contra de la Constitución ya piden algo más, que es la amnistía. Primero el indulto sí se puede, pero la amnistía no. Y luego sí. Hay dos intentos de poner la amnistía en la Constitución y dicen que no, porque la amnistía ya supone un cambio de régimen. Se van las leyes franquistas y aparece la democracia. Eso ya es un cambio de régimen.

–¿No hay que contarle nunca nada a nadie para evitar que nos hagan daño?

–Es verdad. Yo siempre he pensado que la única forma de que estés absolutamente protegido es guardarte las cosas. Me dicen que al escribir yo cuento mucho. Y yo siempre respondo que digo mucho, pero no todo.

La memoria democrática es memoria parcialmente democrática. Una de las partes que tenía el poder puso lo que quería

–Los responsables de la declaración unilateral de independencia, uno de los dos intentos de subvertir la Constitución, están haciendo una vida normal. Incluso política e institucionalmente tienen responsabilidades, al contrario que los responsables del 23 F, el otro intento, quienes fueron condenados duramente y además también condenados al ostracismo social. Más que una memoria democrática esto parece una memoria selectiva...

–Totalmente. Uno de los alumnos que tuve fue Zapatero, igual que Mariano Rajoy. Los dos presidentes seguidos que tuve yo como alumnos. Tuve buena relación con los dos. Yo lo de la memoria democrática lo entiendo desde el punto de vista de que la transición es transigir. Las dos partes entregan algo que se llama transigir. Yo no me quedo con todo, ni tú te quedas con todo. Damos una parte cada uno de lo que tenemos. Yo parte de mí y tú parte de tu parte. Entonces, en esa transacción sí que puede haber una memoria, algo que no se ha dicho. Por ejemplo, hay personas que dicen: «A mi padre lo mataron y está en aquel sitio...», que se abra, que se busque, que se mire... lo entiendo, por una guerra no puedes privar a una familia... yo eso lo entiendo. Pero es que no se hizo así. La memoria democrática es memoria parcialmente democrática. Una de las partes que tenía el poder puso lo que quería que se supiera, las condiciones que naturalmente eran las suyas y abandonaban las del contrario. Si usted quiere los dos, pero no usted sí y yo no. Es absurdo.

Una parte de mi generación cometió el error de querer muchísimo a sus hijos, y tanto los quería que no repararon en el mal que hacía al darles tanto

–Escribe usted de la Constitución y de cómo a los jóvenes de entonces con ella se les enseñaron derechos, pero no obligaciones. Usted lo llama veneno. ¿Sigue dentro este veneno?

–Yo soy de la generación que sufrió el desarrollo de España. Mi padre y mi madre desarrollaron España y vivieron ellos esa España. No nosotros. Mi generación creo que tuvo la idea de que, nosotros, lo que consigamos lo repartimos. Y todavía lo estamos haciendo hoy, que ya soy abuelo. Nosotros dimos mucho y recibimos muy poco. En el dar está el mal. Tienes que exigir a los demás que lo consigan. Y en eso creo que nos hemos equivocado. Una parte de mi generación cometió el error de querer muchísimo a sus hijos, y tanto los quería que no repararon en el mal que hacía al darles tanto por tener. Es un error tremendo. Tienen porque se lo damos...

–Yo pienso que dieron lo que no tuvieron y fueron muy felices al poder hacerlo...

–Claro, esa es la otra parte. Eso es lo que pasó en mi generación. Como no lo tuvo lo dio. Y lo bonito es que te esperas, y a veces ocurre, que hay parte que reconoce lo que haces. Hay otros que no, que van a lo suyo...

Yo quiero mucho a los animales. Pero jamás he creído que un perro pueda ser como un ser humano

–Hemos hablado de muchos temas que aparecen en La vida como préstamo. Pero hay más. Está bien leer esta entrevista, pero mejor es leer los artículos de los que trata. Yo lo recomiendo encarecidamente antes de una última pregunta: ¿hay esperanza para el yo sensible frente al yo sensiblero, por ejemplo el animalista?

–Lo sensiblero es un resultado de cómo nos hemos ido adaptando a lo que nos iba dando el poder. El hombre no debe ser tan sensible como nos obligan a ser, como por ejemplo en el tema de los animalistas. Yo quiero mucho a los animales. Tuve perros desde que pude tener perros porque mi madre no me dejaba. Siempre perros. Pero jamás he creído que un perro pueda ser como un ser humano. Un animal es un animal.

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