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Rosalía da esquinazo a los Premios de la Música donde al final quedaron los de siempre

La artista barcelonesa recibió ocho premios, siendo la gran protagonista, sobre todo por su contundente ausencia. Ni siquiera envió a alguien en representación

Madrid Act. 27 may. 2026 - 14:14

Ana Belén, Joan Manuel Serrat y Soledad Giménez en los Premios de la Academia de la Música,

Ana Belén, Joan Manuel Serrat y Soledad Giménez en los Premios de la Academia de la Música,Europa Press

Los ocho premios a Rosalía tenían aire e intención de lleno absoluto de la gala con su presencia. Pero no apareció. Y la sensación que dejó no fue la de una estrella siempre ocupada, sino la de una estrella a la que no le importaba demasiado, en realidad nada, un evento que se quedó para los de siempre. Para chasco de los mismos.

Ni fue, ni envió a nadie

La progresía musical española repartiéndose los premios que siempre se reparten los mismos, siempre del mismo y sabido espectro ideológico, que no falte la ideología, la política nunca en el artisteo patrio. Rosalía, se decía, no solo no vino a recoger sus ocho premios (una apuesta y una entrega absoluta sin respuesta), sino que ni siquiera se molestó en enviar a un representante en su lugar.

Solo en el último premio subió a recogerlo el presidente de Sony, José María Barbat, que emitió una disculpa por emitir algo: las siete estatuillas anteriores las recogió una azafata. Batacazo de la tercera edición de unos Premios que, como los Goya de los Oscar, existen a imagen y semejanza de los Grammy.

Tampoco fueron Aitana, ni Guitarricadelafuente (quien además se llevó dos premios), otros dos famosos nominados, lo que aumenta la triste impresión de desinterés por una gala que terminaron protagonizando los de siempre, los que nunca faltan a un fotocol, a un micrófono o a cualquier oportunidad de hacer cualquier tipo de reivindicación que nada tiene que ver con la música, sino con quienes hacen que ellos mismos puedan hacer música.

Eva Amaral cantó y también ganó, esta vez sin mostrar sus pechos, y Serrat, quien recibió el Premio de Honor de la Academia, se convirtió en el abuelo de todos que animó la fiesta fallida con sus viejas historias y con sus nuevas, esas que le han convertido en un asombroso sanchista que se lamenta del mundo y no de la España que tanto le dolió siempre, pero no ahora.

«Menos mal que me han dado este premio este año, porque el que viene quién sabe dónde estaremos con este mundo absolutamente demente, cretino y desalmado que se está instaurando a nuestro alrededor». Ni una palabra para la «España demente, cretina y desalmada», entre otras cosas, que naturalmente a él no se lo parece.

Además de la Rosalía omnipresente sin estar presente (triunfó en la mitad de las principales categorías), ganaron Leiva (cuatro veces), Fito & Fitipaldis, Luz Casal y María Terremoto, además de los ya citados. Hubo homenaje sentido a Robe Iniesta, con quien comenzó la ceremonia, cómo no, y un simple recuerdo a Jorge Ilegal de Ilegales. Siempre hubo clases y más en la selecta farándula española.

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