Los toros bravos que las figuras no quieren
Cortan oreja Perera, Galván y Aarón Palacio, en una gran corrida de Santiago Domecq
Miguel Ángel Perera, con el cuarto de la tarde, este miércoles en Sevilla
Ha entrado con buen pie la nueva empresa de la Plaza de los Toros de Sevilla: nadie olvida la faena de Morante, el Domingo de Resurrección, andando con el toro hacia el centro del ruedo. Han abierto de nuevo la Venta de Antequera, una vieja aspiración de muchos aficionados sevillanos (igual que la Venta del Batán, para los madrileños). Además, todas las tardes está pasando algo digno de mención: han cortado un trofeo los sevillanos Lama de Góngora y Rafa Serna, igual que los novilleros Tomás Bastos y, dos orejas, Julio Norte.
A partir de este miércoles, se suceden ya en el coso del Baratillo los festejos mayores, todas las tardes, hasta el día de los Miuras, el domingo 26. (Y muchos miles de personas más van a verlos, gracias a Canal Sur, A Punt y One Toro).
El cartel de esta tarde plantea de antemano una curiosa incógnita: si los toros de Santiago Domecq han alcanzado en las últimas temporadas rotundos triunfos; si son ahora mismo, dentro de su encaste, los más bravos, ¿por qué no los han elegido en Sevilla las primeras figuras como Morante, Roca Rey o Daniel Luque? Si ellos los hubieran pedido, ¿se los hubiera negado la empresa? No lo creo. Así está la Fiesta…
Los toros de Santiago Domecq de esta tarde han sido todos bravos y nobles, con las lógicas diferencias; algunos, justos de fuerzas; el más dulce, el primero, para el que muchos pidieron la vuelta al ruedo. Todos fueron ovacionados en el arrastre.
Es bien conocido el poderío de Miguel Ángel Perera, tantas tardes triunfador en Sevilla y en Madrid. Ya triunfó con un toro de esta ganadería en la pasada Feria de Abril.
El primer toro humilla y mete bien la cabeza, le permite a Perera unas verónicas mandonas de recibo; va bien al caballo, lo cuidan; sigue los vuelos del capote de maravilla, en los quites. Comienza Miguel Ángel en el centro del ruedo, de rodillas: los pases cambiados son innecesarios; el noble toro obedece en los derechazos a cámara lenta, es nobilísimo, le falta sólo un poco más de gas y de fuerza. Es un toro de dulce, para disfrutar toreándolo con estética, apenas requiere ese poderío que es la mayor cualidad de Perera. Mata con decisión: oreja y gran ovación al toro, para el que algunos piden la vuelta al ruedo.
Miguel Ángel Perera, de rodillas ante el primero de su lote
También embiste con alegría de salida el cuarto, que acude al caballo en cuanto lo ponen en suerte y repite, incansable, en la muleta: otro toro bravo, que pierde fuerza y recorrido cuando clava los pitones en la arena. La faena se queda a medias, Perera ha de recurrir al encimismo. La espada queda baja, el público aplaude la hermosa muerte del bravo toro.
El andaluz David Galván posee un concepto personal y muy estético. Traza buenas verónicas en el segundo , que acude pronto al caballo pero apenas lo pican porque parece tener las fuerzas justas. El toro es pronto, bravo, un poquito rebrincado, al final de los muletazos. Galván conduce con gusto las nobles embestidas, el animal responde cuando le baja la mano. Mata bien: oreja y ovación al toro.
El quinto flaquea, acude bien al caballo y apenas lo castigan: se crece en banderillas, es noble pero renquea, le falta recorrido. Galván traza suaves muletazos pero la faena no alcanza vuelo. De nuevo mata bien: parece haber mejorado en la suerte suprema.
David Galván, este miércoles en La Maestranza
Se presenta como matador en Sevilla (ya triunfó aquí como novillero) el joven aragonés Aarón Palacio, que se va abriendo camino con gran entrega, sin salirse del clasicismo. Lo apodera El Tato, que conoce de sobra la psicología del público sevillano.
Recibe Aarón de rodillas al cuarto, que embiste con codicia. El joven diestro le planta cara en una faena rotunda, con garra, pero desigual porque el toro tiene más que torear que los anteriores: a mitad de la faena, para la música. Palacio no ha regateado entrega, ha intentado hacer el buen toreo pero todavía le falta, lógicamente, oficio y madurez. Mata perpendicular y falla con el descabello: saluda una ovación y se aplaude también al bravo toro.
Juega bien los brazos Aarón en los lances de recibo al último, que flaquea en varas pero embiste con nobleza. Comienza con cinco ayudados por alto, de rodillas, que levantan un clamor. El público está con él, por su entrega; además, cuaja excelentes series al natural. cuando atempera su afán de triunfo, que le hace acelerarse. El noble toro acaba rajado en tablas. Mata con decisión pero caído: oreja.
Con matices, ha sido una gran corrida de toros de Santiago Domecq. La pregunta es evidente, inevitable: ¿por qué no eligen estos toros las primeras figuras? Justamente, por eso: porque son bravos, con los problemas que eso puede plantear, porque no sirven de excusa, dejan al descubierto las virtudes pero también las limitaciones de cada cual. Luego, muchas tardes, esas mismas figuras se quejan de que los toros no han servido… A la salida, me comenta un aficionado: «En el pecado llevan la penitencia». Tiene razón.
Muletazo de Aarón Palacio al segundo de su lote, al que cortó una oreja
POSTDATA. Cuando Ramón Pérez de Ayala recibió la noticia de la muerte de Bombita, se lamentó: «Con él, se va parte de mi juventud». Es verdad. Yendo hacia la Maestranza, en un día decisivo para el Real Madrid, mi amigo Jesús Bengoechea, de La Galerna, me da la noticia del fallecimiento de José Emilio Santamaría, que me apena de verdad. Santamaría fue un pilar fundamental de aquel Madrid de don Alfredo Di Stéfano, de Gento, de Rial, de las cinco Copas de Europa… Cuando él vino a España, bastantes defensas centrales solían dar miedo, repartían «cera». Él jugaba de otra forma: con gran técnica, con elegancia. Además, sacaba el balón con facilidad, con visión de juego. No hace mucho, charlando con él, me atreví a decirle que a mí me parecía que se había adelantado al estilo magistral de Beckenbauer. Para mi sorpresa, Santamaría me confirmó: «Eso mismo me dijo el propio Beckenbauer»… Descanse en paz José Emilio Santamaría.
FICHA
- Miércoles, 15 de abril de 2026. Plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Feria de Abril. Dos tercios de entrada.
- Toros de Santiago Domecq, bravos y nobles; todos, aplaudidos en el arrastre.
- MIGUEL ÁNGEL PERERA, de azul y oro, estocada (oreja). En el cuarto, estocada caída (ovación).
- DAVID GALVÁN, de tabaco y oro, buena estocada (oreja). En el quinto, estocada (ovación).
- AARÓN PALACIO, de nazareno y oro, estocada perpendicular y cuatro descabellos ( saludos). En el sexto, estocada caída (oreja).