Morante de la Puebla, en una imagen de archivo
Cultura
El regreso de Morante: quince claves
Ha tomado conciencia de ser la primera figura del toreo y de la responsabilidad que eso supone
Si cabía alguna duda sobre cómo iba a volver Morante a los ruedos, la corrida sevillana del Domingo de Resurrección, que tuvo una enorme audiencia gracias a Canal Sur, las ha disipado por completo. Todo el mundo, taurino o no, habla ahora de Morante. Conviene precisar algunas claves concretas, sin exageraciones ni metáforas .
1. Desde joven, Morante ha tenido siempre una baza a su favor: su gran facilidad y su personal estética. Y una, en contra: sus problemas de salud y de ánimo. Por eso, a lo largo de su carrera, ha hecho ya varias paradas.
2. Como suele suceder a los diestros de la línea artística, su trayectoria ha sido irregular: alternaba éxitos y broncas. Ha cambiado esto en los últimos años, cuando él ha tomado conciencia de ser la primera figura del toreo y de la responsabilidad que eso supone. Ha sido fundamental, para ello, que haya adoptado, como modelo, a su admirado Joselito el Gallo.
3. Se suele decir que Morante es el más valiente de los toreros artistas. Es cierto: se juega la vida poniéndose de verdad en el sitio para torear al natural, no haciendo alardes efectistas. La pasada temporada, lo pagó sufriendo varias volteretas y alguna cornada.
4. Además de ser un gran artista del capote, Morate torea ahora admirablemente con la muleta, mata muy bien – cuando quiere– y hasta pone banderillas toreramente, sin correr. Ha llegado a ser un diestro completo.
5. Con la edad, suele decrecer el ánimo de los toreros artistas. Paradójicamente, Morante se la juega ahora mismo, cuando se acerca a los cincuenta años, mucho más que de joven.
6. Afirma un dicho clásico que los que mandan son los toreros valientes; los artistas, solamente acompañan…. En la Fiesta, mandar significa que le llamen el primero para todas las Ferias y que pueda elegir fecha, ganadería, compañeros de cartel y caché: lo que hoy hace Morante.
7. Muchos toreros intentan repetir el mismo tipo de faena a todos los toros, acuden a la Plaza «con la faena hecha». (El modelo máximo de eso era Manolete). Es algo difícil, por supuesto, y tiene mucho mérito, pero es mucho mejor acomodar el trasteo a las condiciones del toro: eso se ha llamado siempre lidiar. Ahora mismo, Morante no sólo torea con estética sino que es un gran lidiador clásico.
El diestro, recibiendo el premio Oreja de Oro a mejor torero de la temporada 2025
8. Decía el muy sabio Pepe Luis Vázquez que el auténtico toreo sevillano no consiste en ponerse bonito sino en sorprender al público y que eso sólo se consigue improvisando: es lo que está haciendo ahora Morante.
9. Le acusan cusan algunos de que ve películas antiguas , estudia e imita suertes de la tauromaquia clásica, de Gallito, Belmonte, Rafael El Gallo… ¿Por qué no lo hacen los demás? Efectivamente, nos ha sorprendido Morante haciendo el quite del «bú», con el capote sobre los hombros; aguantando, como una estatua, un parón del toro, a mitad de una verónica; haciendo recortes y dando largas, con el capote; llevándose al toro hacia el centro del ruedo, andándole, como hacía Domingo Ortega (frente a la quietud absoluta de José Tomás); sabiendo irse del toro con gracia…
10. Lo habitual es que el torero más popular, el que más dinero gana, sea el que tiene más regularidad en los triunfos, el que corta más orejas. Ejemplo claro: El Cordobés. Lo insólito es lo actual: Morante es el que torea con más arte y, a la vez, el más taquillero, el que todos quieren ver.
11. Para sus posibles rivales –pongan el nombre que se les ocurra– es una desgracia que les haya tocado coincidir en el tiempo con el Morante actual. Ahora mismo, existe una gran distancia de él al resto del escalafón.
12. Por un curioso fenómeno social, Morante se ha convertido en un mito viviente: atrae tanto a los aficionados expertos, que saben valorar su técnica, como al público en general, incluidos muchos jóvenes, fascinados por su personalidad.
El torero saliendo a hombros tras una magnífica demostración de su talento en la plaza
13. Para la Fiesta, este Morante en plenitud es una bendición. El mejor argumento contra Urtasun, contra Óscar Puente y contra todos los que afirman alegremente que la Tauromaquia ya no interesa a nuestra sociedad es ver las Plazas llenas, los carteles de «No hay billetes» en las taquillas, las fotografías de cientos de jóvenes lanzándose al ruedo para sacar a hombros a Morante y acompañándolo hasta el Hotel, como se hacía antaño.
14. Se plantean ahora muchos aficionados, y de los buenos, si Morante es el mejor torero de toda la historia (es decir, de toda la historia que ellos han visto). Creo que conviene no desmesurar las cosas. Está Morante, sí, en el primer escalón, el de los mejores. De los toreros que yo he visto, al nivel de Domingo Ortega, Pepe Luis Vázquez, Luis Miguel Dominguín, Antonio Ordóñez, Antonio Bienvenida, Manolo Vázquez, Antoñete, Paco Camino… Hacía años que no nos emocionábamos tanto con un diestro de esa categoría.
15. ¿Cuánto va a durar esta etapa dorada de Morante? No lo podemos saber. Depende de su salud, de su ánimo, de que sufra o no percances… La conclusión es muy clara: mientras esté a este nivel, procuremos verlo todas las tardes que podamos, para disfrutar con la belleza incomparable de la Tauromaquia clásica.
El jueves próximo, vuelve Morante a la Plaza de los Toros de Sevilla: se lo contaremos, en El Debate.