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Niños jugando a ser piratas con parche y catalejo en mano

Niños jugando a ser piratas con parche y catalejo en manoGetty Images / ilkercelik

El español desde dentro

¡Ojo al parche!: expresiones y refranes que decimos 'mal' (y no lo sabemos)

Unos se han acortado, otros han evolucionado y cambiado palabras y otros, incluso, han cambiado semánticamente

Hay expresiones que repetimos casi sin pensar. Las hemos oído desde pequeños, las usamos en conversaciones cotidianas y nos parecen incuestionables. Pero lo cierto es que algunas han ido evolucionando con el tiempo hasta el punto de que, algunas veces, hasta las decimos mal.

Es el caso de 'ojo al parche', que le decimos a alguien cuando queremos pedirle que preste máxima atención a algo, ya sea un chisme, una advertencia o un asunto que requiere concentración. ¿De dónde surge? Aunque suene más a piratas, la expresión es de origen militar. Los superiores avisaban a los soldados de la presencia enemiga con un redoble de tambor (también llamado parche), y de ahí surgió la expresión 'oído al parche' que hoy, por analogía con el parche del ojo, ha evolucionado a 'ojo al parche' y presupone una atención más visual que auditiva.

En la misma línea encontramos el refrán preferido de los prevenidos 'más vale prevenir que curar', que se ha transformado en ciertos países de lengua hispana en 'más vale prevenir que lamentar'. En la Edad Media y con el verbo curar, este dicho surgió como consejo práctico en un contexto en el que las enfermedades eran mortales, los tratamientos escasos y la prevención era la única defensa. Evitar el mal antes de que ocurriera era más sensato que enfrentarlo después. En el Siglo de Oro español, autores como Francisco de Quevedo recogieron este tipo de dichos en sus obras. Siglos después, Miguel Delibes también se refiere a él en su obra Cinco horas con Mario:«Mamá decía, más vale prevenir que curar». Lamentar o curar, lo cierto es que el significado interno sigue intacto, aunque ahora también lo empleemos en contextos o situaciones que nada tienen que ver con la salud.

Como este último, que tan solo varía en una palabra del original pero que sigue siendo congruente está 'en casa de herrero, cuchillo de palo', que hoy puede escucharse como 'en casa de herrero, cuchara de palo' y que utilizamos para señalar una situación paradójica al indicar la ausencia de algo allí donde debería abundar. Su origen, con el cuchillo y no la cuchara, se remonta al menos a la Edad Media, donde el herrero era un oficio crucial. En 1454, el Marqués de Santillana recogió «en casa del herrero, cochillo mangorrero» (cuchillo mal forjado).

Existen también los que han acortado su longitud con el pasar de los siglos. Es el caso de 'cuando el río suena, agua lleva', que originalmente se decía 'cuando el río suena, agua y piedras lleva'. Se trata, como todos sabemos, de un dicho de la cultura popular española que decimos cuando queremos señalar que si existen rumores es porque algo de verdad debe de haber en ellos.

Finalmente, están los que por transmisión oral han deformado totalmente su origen llegando a ser, incluso, inverosímiles semánticamente. Es el caso de 'pedirle peras al olmo' que en muchas regiones se ha convertido en 'pedirle peras al horno'. El original, que utiliza el árbol del olmo, que no da peras, para indicar que no se puede esperar algo que es imposible que ocurra, se utilizaba ya en tiempos romanos. El poeta Publio Siro ya lo dejó escrito para señalar que no se puede esperar de alguien algo que no está en su capacidad.

Se trata de cambios que no son errores aislados, sino parte de un proceso natural: la transmisión oral. Durante siglos, los refranes han pasado de boca en boca, adaptándose, simplificándose e incluso reinterpretándose. Y todo viaje tiene un coste.

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