Pablo Álvarez, en la sesión de fotos por la promoción de su novela
Entrevista al Premio Azorín de Novela 2026
Pablo Álvarez: «Hemos dado prioridad a otros valores cuando es el amor quien puede con todo»
El editor se estrena a lo grande como escritor logrando ser elegido como Premio Azorín de Novela 2026 con su primera novela La necesidad de amar
Pablo Álvarez ha llegado y besado el santo. Tanto es así que, según confiesa, todavía no ha podido quitarse del todo ese sentimiento de síndrome del impostor. La necesidad de amar (Editorial Planeta), su primera y única novela, ha sido la elegida como ganadora del Premio Azorín de Novela 2026. Una obra que aborda el amor desde la mirada de un joven inexperto y con la que busca recuperar la carencia actual en la sociedad de amarnos lo unos a los otros. El Debate, en una charla amena, le ha querido peguntar por esta y otras cuestiones que el escritor aborda en su libro.
–¿Qué ha supuesto para usted ganar el Premio Azorín?
–Una alegría muy grande y un agradecimiento inmenso al jurado y a la editorial por considerar que lo merecía. Llevaba mucho tiempo queriendo escribir una novela, pero me sentía con el síndrome del impostor. Empecé a escribirla con la idea de autopublicarla. Finalmente, la novela fue creciendo, me fue gustando y decidí presentarla al premio. ¡Y mira en la que estamos! y la verdad que muy contento. Ahora espero que la novela guste y poder devolver todo el agradecimiento que siento.
–¿Cuánto tiempo ha estado pergeñando la novela?
–Alrededor de diez años... Por mi trabajo, he necesitado muchas noches, fines de semana y vacaciones para poder escribirla. Es mi primera novela.
–Y después del éxito ¿va a querer seguir escribiendo o le aterroriza la etiqueta de escritor premiado?
–Sí, voy a seguir por la necesidad de escribir que siempre he tenido y porque creo que después del premio, les debo tanto al jurado como a la editorial continuar con una carrera.
–¿Ya hay alguna idea en mente?
–Tengo varias que quiero hablar con mis editoras. Pero también quiero escuchar un poco qué es lo que resuena de esta novela para que me sirva, de alguna manera, de guía.
–¿Y te enfrentas con miedo a todo lo que se viene?
–Un poco sí. Es muy nuevo para mí. Estoy acostumbrado a defender novelas de otros, pero defender la mía me pone en un lugar más vulnerable e inseguro.
Pablo Álvarez, con el Premio Azorín de Novela 2026
–La necesidad de amar es el título de la novela. ¿Qué es el amor para usted?
–El amor es lo más importante de esta vida. Yo creo muchísimo en el amor y creo que el amor nos puede salvar de todo.
–¿Entendemos su significado cada vez menos?
–Creo que hoy en día hemos perdido muchos valores y que uno de ellos es el amor. Y no hablo solo del amor romántico. Hablo del amor a la familia, a los compañeros de trabajo, a la vecina... No nos tratamos con amor.
–¿Es necesaria una reflexión profunda sobre cómo nos relacionamos unos con otros?
–Totalmente. Hay mucha falta de amor en el mundo. Pero hemos dado prioridad a otros valores cuando es el amor quien puede con todo.
–Todas las etiquetas nuevas que han surgido alrededor del amor: el poliamor, polifidelidad... ¿qué opinión le merecen?
–Bueno, el poliamor no sé si realmente tiene que ver con el amor... Yo creo que el amor es otra cosa y no solamente el deseo de acostarse con alguien. Lo que yo entiendo como poliamor no que tiene que ver con que a mí me apetece estar contigo, pero también con otra persona, y otra... Yo creo que eso es desde el deseo sexual, no desde el amor.
–Con estas nuevas formas se pierde el compromiso profundo...
–Totalmente. El amor también tiene que ver con un compromiso hacia la persona que amas. Y creo que se ha perdido mucho, que está todo muy desvirtuado. Cuando tienes una pareja que te gusta, estar con otra persona solo puede moverlo un deseo sexual. Y no tiene que ver con el amor.
–En la novela plantea un trío. ¿Está reflejando una realidad social sobre la que habría que reflexionar?
–Precisamente ha sido lo más difícil de escribir. Y es que esta historia se sustentará en el amor. Los protagonistas de mi novela se enamoran los tres y, además, lo demuestran a través de toda la historia. Lo que los mueve a estar juntos los tres no es simplemente un deseo erótico sexual. Hay admiración, hay valentía, hay fuerza de la juventud...
–La novela también trata el tema del sida...
–Es un tema que me preocupa. Tengo dos sobrinas de 19 y 16 años y siento que no hay mucha información sobre las enfermedades de transmisión sexual. En los 80 fue una cosa bastante traumática. A mí, por ejemplo, me condicionó mucho a nivel sexual y me limité muchísimo por miedo y las consecuencias tan terribles que tiene no solamente el sida, sino muchas enfermedades de transmisión sexual. Me parecía importante volver al tema como un recordatorio sobre todo para los jóvenes porque, además, antes todo era más sencillo... hoy en día hay mil movidas alrededor del sexo... podríamos hablar, por ejemplo, de la facilidad con la que parece que la gente entrega su cuerpo. Yo a mi sobrinas, por ejemplo, les digo que su cuerpo es su templo y es lo más sagrado que tienen. Y que por ello no se lo deben de entregar a cualquiera ni de cualquier forma.
–¿Por qué cree que ha habido este cambio?
–Por la pérdida de los valores, entre ellos la capacidad de amar y de lo que supone amar a una persona desde el amor, que tiene que ver con el respeto... y con muchísimas cosas que hoy en día parece que no se tienen en cuenta. Parece que si sumas más personas que pasan por tu cama eres mejor... Cuando a mí me parece que no, que la entrega tiene que ser siempre desde el amor.
Amamos peor que antes y hace falta muchísimo amor en el mundo
–¿Concluimos que amamos peor que antes?
–Muchísimo peor, desde luego, y hace falta muchísimo amor en el mundo.
–Hablemos de la culpa, que según ha manifestado, es la base sobre la que construyó la historia de la novela. ¿De qué culpa estamos hablando?
–La culpa es esas mochilas que todos tenemos y lo que el personaje de Thomas siente. Culpa por la trágica muerte de su hermana, con la que él tuvo algo que ver. El personaje de Viola también siente culpa con lo de sus padres, el protagonista, Martí, con lo de su madre... Se habla tan poco de las culpas que arrastramos...
–¿Al final la novela consuela, inquieta o desafía al lector en todos los temas que estamos hablando?
–Creo que sirve de espejo, o por lo menos eso pretendo. Yo quería escribir una gran historia de amor. En este caso, pues sería un tanto particular y quería también que todos estos esquemas que hay alrededor sirvieran de espejo de quiénes somos, para que también hagamos una reflexión, sobre todo con el tema del amor. Parece quizá una cursilada hablar de amor, pero es el arma más grande que tenemos para combatir todo lo que nos tiene la vida.
–Personalmente, ¿qué le ha aportado escribir esta novela?
–Me ha supuesto cumplir un sueño que llevaba tiempo potenciando y que no lo hacía por pudor y por dedicarme a lo que me dedico. Me ha ayudado a conocerme mejor a mí mismo.