'Julieta y Romeo', el «homenaje» a Shakespeare en el Real que no es una revisión sino un desvalijamiento
No solamente hay una inversión inoportuna en el título, sino que también desaparecen elementos imprescindibles e icónicos como el balcón o el veneno del boticario en la versión de Mats Ek, del 7 al 10 de mayo en el coliseo madrileño
Claire Danes y Leonardo DiCaprio en Romeo+Julieta de Baz Lurhmann (1997)
¿Qué es una versión de Romeo y Julieta sin balcón? Incluso en la versión cinematográfica de Baz Lurhmann, siempre especial, heterodoxo y excesivo, protagonizada por Leonardo DiCaprio y Claire Danes de 1997, el balcón existe.
También el veneno del boticario, elemento indispensable del desenlace. En este caso es un ballet, el ballet de Romeo y Julieta que ahora lo llaman Julieta y Romeo en un alarde de originalidad o de correspondencia woke donde ni siquiera se mantiene la música original de Prokofiev.
Para el Real Ballet de Suecia
Han decidido (Mats Ek, el creador de esta traslación de 2013 para el Real Ballet de Suecia) poner a Chaikovski. Es como si se hubiera deshecho a propósito el puzle de la obra inmortal de bardo inglés. Pero ¿con qué sentido? Todo indica que por adaptar esta escena a la actual época de espiración, lo contrario de la inspiración bajo los códigos ideológicos del arte actual.
Es un desastre desarreglar una obra maestra. Y sin embargo es ya una corriente añosa: son los derroteros del arte. La sensación es como la de encontrarse una habitación que unos ladrones acaban de revolver para encontrar objetos de valor: un desvalijamiento con los pequeños y grandes tesoros desaparecidos.
Imagen de Julieta y Romeo
Todo y mucho más (o menos, según se mire) se podrá ver en el Teatro Real de Madrid. Una versión supuestamente abstracta. La abstracción es muchas veces el baúl en el que todo cabe para demostrar que la estancia está falsamente ordenada. También destaca en esto la supuesta subversión. Que no falten conceptos huecos para explicar el por qué del desbarajuste que no tiene un verdadero por qué.
En esa abstracción, además de no estar el balcón, ni el veneno, tampoco está Verona. No es Verona la escena de este cuento que no es Romeo y Julieta sino Julieta y Romeo. ¿Acaso no es suficientemente importante el personaje de la adolescente Capuleto enamorada original? ¿Se le está enmendando la plana al genio de Stratford-upon-Avon? Pues sí, se atreven a hacerlo quienes nunca podrían escribir Romeo y Julieta y van y «escriben» Julieta y Romeo.
Y se quedan tan panchos. Ni balcón, ni veneno, ni Verona, ni espadas, ni Prokofiev. Julieta y Romeo en el Real del 7 al 10 de mayo donde habrá que esperar al 27 del mismo mes para ver la ópera Romeo y Julieta de Gounod, que se permite licencias, pero no un latrocinio.