Fundado en 1910
Cuadro 'Colombe nº 8'. de Hilma Af Klint

Cuadro 'Colombe nº 8'. de Hilma Af KlintEFE

París reivindica a Hilma af Klint, la pionera olvidada de la abstracción

El Centro Pompidou y el Grand Palais reúnen por primera vez en Francia el núcleo de Pinturas para el Templo, el gran ciclo espiritual de la artista sueca adelantada a Vasili Kandinski y Piet Mondrian

El Centro Pompidou y el Grand Palais han unido fuerzas en París para saldar una deuda histórica con la pintura moderna. Ambas instituciones presentan la primera gran retrospectiva en Francia de Hilma af Klint (1862-1944), pionera de la abstracción, con un recorrido centrado en su serie capital, Pinturas para el Templo (1906-1915).

La exposición, abierta hasta el 30 de agosto, reúne cerca de 130 obras y reconstruye, con un enfoque inédito, la lógica interna de un ciclo que la artista concibió como una totalidad espiritual. «Es la exposición que trata de respetar más la lógica interna del ciclo», explicó a EFE el comisario Pascal Rousseau.

Formas geométricas, colores vibrantes, motivos florales y símbolos espirituales dominan el recorrido. El resultado es un lenguaje visual adelantado a su tiempo. «Mezcla ciencia, física, matemáticas, ocultismo y cultura popular para proponer un vocabulario totalmente inédito», añadió Rousseau.

La pintura como canal espiritual

El núcleo de la muestra lo componen ocho series completas —de las once que integran el ciclo— junto a fragmentos de otras tres. Entre ellas sobresale Los diez más grandes, una secuencia monumental realizada en 1907 que cierra el recorrido.

En estas obras, af Klint asumía un papel singular: el de intermediaria. La artista sostenía que pintaba guiada por entidades espirituales que le dictaban formas y colores. Este proceso mediúmnico, lejos de ser anecdótico, definió su método creativo.

'Les Dix Plus Grands'

'Los diez más grandes'The Moderna Museet, Stockholm

No trabajaba sola. Contó con la colaboración de las artistas Gusten Andersson y Cornelia Cederberg, con quienes compartía prácticas espiritistas. De ahí que nunca firmara sus cuadros. Según Rousseau, renunciaba a la autoría individual porque consideraba que «solo estaba transcribiendo los misterios de los ángeles».

Su universo mental iba más allá. Creía albergar en su interior identidades reencarnadas, entre ellas la de Hildegarda de Bingen. También atribuía alma a las plantas y concebía su obra como una síntesis de experiencias espirituales diversas.

Una pionera silenciada

Formada en la Real Academia Sueca de las Artes, af Klint inició su carrera dentro de la pintura figurativa. El giro hacia la abstracción fue radical y consciente. Sabía que su propuesta no encajaría en su tiempo.

Por eso dejó escrito que su obra abstracta no debía mostrarse hasta veinte años después de su muerte. La decisión retrasó su reconocimiento y permitió que nombres como Vasili Kandinski, Piet Mondrian o Kazimir Malévich fueran considerados los padres de la abstracción.

Hilma af Klint

Hilma af Klint

Sin embargo, el corpus de af Klint es anterior y presenta un desarrollo completo. No fue hasta 1986 cuando su obra se mostró por primera vez en Los Ángeles.

Décadas después, la retrospectiva del Museo Guggenheim de Nueva York en 2018 marcó un punto de inflexión. En España, el Museo Guggenheim Bilbao reforzó su proyección con una muestra en 2024.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas