El director de orquesta Arturo Toscanini durante el concierto que inauguró La Scala de Milán el 11 de mayo de 1946
La Scala de Milán conmemora los 80 años de su reconstrucción tras la devastación de la guerra
El teatro italiano recuerda su reapertura en 1946 con un homenaje a Verdi y al histórico concierto de Toscanini después de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial
El telón de Teatro alla Scala volvió a mirar este lunes a su pasado. El gran templo de la ópera italiana celebró el 80 aniversario de su reconstrucción tras haber quedado reducido a escombros durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Ocho décadas después de aquel renacer, el teatro recordó uno de los episodios más simbólicos de la historia cultural europea con música, memoria y emoción.
La conmemoración culminó con un concierto extraordinario dirigido por Riccardo Chailly ante la presencia del presidente de Italia, Sergio Mattarella. La obra elegida no fue casual: el Nabucco de Giuseppe Verdi, estrenado en 1842, contiene el célebre Va, pensiero, el coro de los esclavos hebreos que durante generaciones ha funcionado como un himno sentimental para los italianos.
La Scala de Milán celebró este lunes el 80 aniversario de su renacer
La elección de esta partitura conecta directamente con el significado histórico de La Scala. El teatro, inaugurado en 1778 bajo dominio austríaco, ha acompañado los momentos decisivos de Italia mucho antes incluso de la unificación del país. Por su escenario han pasado algunas de las figuras más importantes de la música clásica y la lírica mundial, convirtiéndose en un símbolo de prestigio artístico y de identidad nacional.
Pero el episodio más dramático de su historia llegó durante la noche del 15 al 16 de agosto de 1943. La aviación británica bombardeó Milán en plena guerra contra el fascismo y el edificio quedó devastado. Las imágenes de la sala destruida, sin techo y cubierta de escombros, dieron la vuelta al mundo y dejaron una herida profunda en la vida cultural italiana.
La guerra aún continuaría casi dos años más. Sin embargo, una vez terminado el conflicto, las autoridades milanesas decidieron convertir la reconstrucción del teatro en una prioridad. No se trataba solo de recuperar un edificio histórico, sino de restaurar un símbolo colectivo en un país exhausto tras veinte años de dictadura y violencia.
El director de orquesta Arturo Toscanini durante el concierto que inauguró La Scala de Milán el 11 de mayo de 1946
Las obras avanzaron a gran velocidad. En menos de tres años, La Scala estaba lista para reabrir sus puertas. El 11 de mayo de 1946, el teatro inauguró una nueva etapa con un concierto histórico dirigido por Arturo Toscanini, quien regresaba a Italia tras pasar quince años exiliado en Estados Unidos por su oposición al régimen fascista.
Aquella noche también sonó el Va, pensiero. La pieza adquirió entonces un significado político y emocional todavía más profundo: representaba la libertad recuperada y el deseo de reconstrucción de todo un país.
Solo un mes después, en junio de 1946, los italianos votaron en referéndum el fin de la monarquía y el nacimiento de la República. El renacer de La Scala quedó así unido para siempre al inicio de una nueva Italia democrática.