Lección magistral de Diego Ventura, que logra su vigésima Puerta Grande en Las Ventas
Corta dos orejas, que hubieran sido cuatro, si hubiera acertado al matar a su primero, en una nueva tarde de «No hay billetes»
Diego Ventura, a hombros de una multitud tras cortar las dos orejas al último de su lote
La tarde del sábado 30 de de mayo, se juega la final de la Copa de Europa, en la que pudo estar un equipo español, Real Madrid, Atlético de Madrid o Barcelona (que sigue siendo un equipo español, les guste o no a los independentistas). Pensando en esa posibilidad, que finalmente no se ha cumplido, se programó para esta tarde, en Madrid, un festejo de rejones, que tiene su propio público. En Aranjuez, se ha aplazado al domingo 31 la tradicional corrida de San Fernando, que este año ofrece un cartel extraordinario.
En la segunda corrida de rejones de la Feria de San Isidro, se anuncia un cartel internacional: segunda actuación del hispano-luso Diego Ventura, el indiscutible número uno; esta vez, con otros compañeros: Rui Fernandes, representante de la clásica escuela portuguesa, y la gentil amazona francesa Lea Vicens. También tienen un acento portugués las reses, de María Guiomar Cortés de Moura, de encaste Murube.
La Feria del Libro, abarrotada este fin de semana, no ha traído todavía su tradicional tormenta y la tarde es bochornosa. En este vigésimo festejo de la Feria, por decimotercera vez se pone el cartel de «No hay billetes».
Pese a coincidir con la final de Champions, Las Ventas registró su decimotercer «No hay billetes» de lo que va de Feria de San Isidro
Los toros de María Guiomar Cortés de Moura –de familia de varios ilustres cavaleiros–, son cómodos de cabeza , además de estar reglamentariamente despuntados; mansean algunos pero son, en general, manejables.
El veterano Rui Fernandes cortó una oreja en San Isidro, el año pasado. Con cerca de treinta años de alternativa, no es una novedad su académico clasicismo.
El primer toro, cornicorto, embiste con poco celo, muestra clara tendencia a tablas pero embiste con nobleza. Rui lo ha de sacar de su querencia; lidia con pulcritud; clava sin gran ajuste; se luce con Iceberg, en el par a dos manos. Como le suele suceder a algunos portugueses, falla al matar.
También tiene mucha querencia a tablas el cuarto, que pega arreones de manso. Lo lidia Rui Fernandes con eficacia; se adorna bailando delante del toro, con Quito; realiza vistosas piruetas en la cara del animal. El rejón de muerte queda contrario y trasero, necesita cuatro descabellos.
Lea Vicens, discípula de don Ángel Peralta, ha logrado consolidarse en España en la cabeza del escalafón, por su número de actuaciones. Destaca más por sus alardes a caballo que al clavar.
En el tercer toro, gacho, muy manejable, Lea se luce con los caballos pero clava rejones y banderillas sin gran ajuste. Coloca el rejón de muerte a la primera pero en dos o tres tiempos: generosa oreja.
El último toro galopa con nobleza y temple, le permite a Lea Vicens lucirse con rejones y banderillas. El problema es que actúa después de Diego Ventura… Hay desigualdades, al clavar. Protestan las excesivas intervenciones de los auxiliadores. Mata a la tercera, trasero.
He dejado para el final a Diego Ventura: ahora mismo, es el indiscutible número del rejoneo. Lo volvió a demostrar en Las Ventas, hace una semana. Tiene pendiente abrir la Puerta Grande por vigésima vez.
En el segundo toro, ya entusiasma al público galopando a dos pistas, a un milímetro de la cola de Quirico, su caballo, que se llama como el gallo del cuento popular infantil («el gallo Quirico iba a la boda de su primo Perico y, en el camino, picó una caca y se manchó el pico»). Citando desde muy cerca, con gran valor, Diego logra emocionantes quiebros con Quitasueño. El toro ha sido bueno; la faena, redonda, de primera, pero Ventura pierde las orejas por fallar, al matar.
Diego Ventura, durante la lidia del segundo de su lote, al que cortó la dos orejas para ganarse la Puerta Grande
Para con maestría al cuarto, que sale suelto. Con Nómada, lo lleva prendido a la cola, clava en todo lo alto y remata con «muletazos» por dentro, arriesgadísimos. Con el toro muy parado, Lío lo arma, andando hacia atrás, antes del emocionante quiebro. Le quita Diego el cabezal a Bronce, clava un par impecable y el gran caballo amenaza al toro con pegarle bocados: ha puesto en pie al público. Acierta con el rejón de muerte a la segunda, el toro se amorcilla pero un muletazo por bajo le hace echarse: dos justas orejas.
Ha sido una lección magistral de Diego Ventura: ha abierto la Puerta Grande por vigésima vez. Si hubiera acertado al matar, a su primero también le hubiera cortado las orejas: hubieran sido cuatro los trofeos, sin duda alguna.
Diego Ventura, en los exteriores de Las Ventas tras cruzar la Puerta Grande
Igual que le sucede a Morante, en el toreo a pie, ahora mismo, a caballo, Diego Ventura no tiene rival.
POSTDATA. Por la mañana, en la abarrotada Feria del Libro, varios aficionados me han comentado su impresión sobre el último festejo, tan largo y tan decepcionante. No ha sido sólo una corrida mala, como toda la vida ha habido, sino algo más preocupante. Bienvenida sea la actual moda de ir a los toros (¡Gracias, Urtasun!) pero las contrapartidas son evidentes: un público sin criterio, sin respetuosa exigencia.
Algunos espectadores actuales se comportan como en el fútbol, con reacciones extemporáneas. Y lo que me parece más preocupante: acuden a la Plaza como a una reunión social, no paran de charlar en voz alta de sus cosas, de beber gintonics y de consultar el móvil; pasan bastantes minutos sin mirar lo que está sucediendo en el ruedo…
El único consejo que se les puede dar: que guarden silencio y que no dejen ni un segundo de atender al comportamiento del toro, la base de todo.
FICHA
- Madrid. Plaza de Las Ventas. Sábado, 30 de mayo de 2026. Vigésima corrida de la Feria de San Isidro. Festejo de rejones. «No hay billetes».
- Toros de María Guiomar Cortés de Moura, manejables, en general; destacan los bravos segundo y sexto.
- RUI FERNANDES, con casaca azul, pinchazo y rejón caído (silencio). En el cuarto, rejón contrario y trasero, cuatro descabellos (silencio).
- DIEGO VENTURA, cuatro pinchazos y rejón bajo (ovación). En el quinto, pinchazo y rejón (dos orejas y salida en hombros).
- LEA VICENS, con chaquetilla gris perla, en el tercero, rejón (oreja con protestas). En el sexto, dos pinchazos, rejón trasero y descabello (ovación).