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Andrés Amorós
Crónica deAndrés AmorósMadrid

Heroico Damián Castaño y gran faena de Gómez del Pilar, con muy encastados toros de José Escolar

Herido el banderillero Rubén Sánchez, con posible fractura de la nariz

Act. 02 jun. 2026 - 22:21

Damián Castaño, con el quinto de la tarde, este martes en Las Ventas

Damián Castaño, con el quinto de la tarde, este martes en Las VentasEFE

Iniciamos la semana última de este San Isidro, que, sin duda alguna, pasará a la historia por la extraordinaria afluencia de público (¡gracias, Urtasun!); también por las veces que se ha abierto la Puerta Grande de Las Ventas.

La última semana de San Isidro era, tradicionalmente, la semana torista. Esta vez, la presencia de corridas duras se ha reducido a dos: este martes, los toros cárdenos de José Escolar, de encaste Albaserrada; el sábado, los de Victorino Martín. (Los azares del calendario determinan que caiga en el centro de esta semana la festividad del Corpus Christi, con un buen cartel en Madrid y otro, muy atractivo, en Sevilla, que retransmitirá en directo One Toro).

Los encastados toros de José Escolar suelen garantizar tercios de varas serios, espectaculares, no el triste simulacro que tantas tardes lamentamos. Ha triunfado con fuerza en Pamplona y en Francia. A la vez, esta divisa –como la de Victorino– exige lidiadores muy experimentados. Los tres de esta tarde lo son: están entre los treinta y siete y los treinta y nueve años; han triunfado ya con este tipo de ganado.

No se coloca esta tarde el cartel de «No hay billetes» pero hay más de tres cuartos de entrada: 19.553 espectadores. Ha amainado el calor pero hay rachas de viento que molestan a los toreros. Los toros de José Escolar, todos cárdenos, serios, bien armados, de bella estampa, sacan complicaciones. Destacan claramente los dos últimos: el quinto, muy fiero; el sexto, muy bravo. Sólo la espada impide que corten oreja Damián Castaño, heroico, y Gómez del Pilar, después de una emocionante faena. Los dos han de mejorar en la suerte suprema.

De Los Palacios (Sevilla) es el espigado Pepe Moral, un diestro de buen corte clásico. A mí me recuerda un poco al poderoso muletero que fue José Fuentes. Después de un parón, logró remontar su carrera nada menos que con toros de Miura, en Sevilla. Está claro que domina el oficio pero me parece que su ánimo es irregular.

El primer toro se llama Capitán, como aquel inolvidable de Hernández Pla; es un precioso cárdeno claro, recibido con aplausos. Acude al caballo con prontitud y fijeza. Coloca dos buenos pares de banderillas Juan Sierra. En la muleta, el toro muestra nobleza pero espera, no se entrega. Pepe Moral ha de provocarlo para sacar algunos buenos naturales, ya avanzada la faena, que ha sido correcta pero no ha tenido mucho eco. Mata con habilidad, desprendido.

El cuarto toro, cornalón, acude rápido al caballo, recibe dos puyazos caídos; en la muleta, humilla poco; además, se aploma pronto. No sabemos si, mejor picado, hubiera dado otro juego. Mata a la segunda, sin confiarse, y se atasca con el descabello.

Damián Castaño, leonés, formado en la Escuela de Salamanca, es hermano del también matador de toros Javier Castaño, que formó una cuadrilla espectacular y que realizó la proeza de volver a torear, después de haber superado un cáncer. Damián ha triunfado en el Norte y en Francia; es especialista en los toros –nada fáciles– de Dolores Aguirre: creo que ha sido el primero en anunciarse con seis de esta ganadería. Su gran reto es torear bien, con clasicismo, estos toros, sin limitarse a los regatillos que son habituales; su problema, la espada, que ha limitado algunos de sus triunfos.

El segundo, mal picado, tiene embestidas irregulares, vuelve rápido: no es nada fácil. Damián se esfuerza por meterlo en la muleta: le saca algunos derechazos emocionantes, en una pelea con más mérito que brillo. Mata a la tercera.

El quinto hace sonar el estribo (signo de escasa bravura). A pesar de eso, lo colocan tres veces en el caballo pero el último puyazo queda muy trasero. El toro hace un extraño, se lleva por delante a Rubén Sánchez, le abre la taleguilla y se pega un fuerte porrazo, al caer: sangrando mucho por la nariz, como si fuera un boxeador, lo llevan a la enfermería. Parece tener un puntazo en la nalga y posible fractura de la nariz.

El banderillero Rubén Sánchez, tras su percance

El banderillero Rubén Sánchez, tras su percanceEFE

Con la montera calada, Damián Castaño, le saca algunos muletazos con evidente riesgo. Ha sido una pelea dura, emocionante, a toma y daca, porque el toro alterna algunas embestidas potables con otras, complicadas. Damián se la ha jugado de verdad, con mucho valor y mucho oficio. Al salir del primer pinchazo, el toro lo persigue, lo derriba y el banderillero Toñete le hace un quite providencial: claro candidato al premio al mejor quite de riesgo. Mata de pinchazo, estocada y descabello. Acierta el público al premiarlo con una justa vuelta al ruedo.

Cierra el cartel el madrileño Gómez del Pilar, asiduo a esta ganadería en Las Ventas. La broma repetida alude a su capacidad : se llama Noé, no le llega el agua al cuello con este tipo de toros. El año pasado, en Las Ventas, logró lucirse y cortar la oreja de un Calentito –igual que llaman a los churros, en Sevilla– que tenía mucho «carbón».

Gómez del Pilar, con el último de la tarde

Gómez del Pilar, con el último de la tardeEFE

Embiste con fuerza de salida el tercero, aplaudido. También se aplaude la buena lidia con el capote de Gómez de Pilar. Por orden del matador, que busca lucir al toro, el picador Sangüesa mide mucho el castigo. Brindis al público. El animal embiste con fuerza, sin humillar mucho, a su aire: provocándole y bajando la mano, los muletazos tienen emoción. Ha sido una faena de mérito, con valor y con cabeza. Se atasca al matar: debía haber entrado a matar una vez más, antes de coger el descabello.

También aplauden de salida al último, que no se entrega en el capote, entra al caballo regateando, no lo pone fácil en banderillas. En la muleta, en cambio, humilla bien, embiste con gran emoción y con mucha clase. Molesto por el viento, que ha vuelto a soplar, Gómez del Pilar le saca muletazos lucidos por los dos lados, llevando la muleta rastrera, como decía Antoñete. Los naturales levantan un clamor. Tan metido está Noé en la faena que suena un aviso cuando está toreando. Si lo mata bien, la oreja era segura; la segunda, probable. Suena el segundo aviso cuando descabella, a la segunda, pero lo despiden con una fuerte ovación.

Los dos últimos toros han salvado la tarde, hasta entonces gris: toros encastados y toreros valientes. Sólo los fallos con la espada han impedido el triunfo rotundo de Castaño y de Gómez del Pilar. Con un animal de mucho peligro, que no le dejaba pausa ni para respirar, Damián ha estado heroico. Con otro toro encastado pero de mejor condición, Noé ha logrado una gran faena. Ésa es la emocionante verdad de la Fiesta.

ficha

  • Madrid. Plaza de Las Ventas. Martes, 2 de junio de 2026. Vigésimo segundo festejo de la Feria de San Isidro. 19.553 espectadores.
  • Toros de José Escolar, bien presentados, muy armados, con casta y complicaciones. Destacan el quinto, muy fiero, y el sexto muy bravo.
  • PEPE MORAL, de canela y oro, estocada desprendida (aviso, silencio). En el cuarto, pinchazo, media y seis descabellos (silencio).
  • DAMIÁN CASTAÑO, de pizarra y oro, dos pinchazos, estocada y descabello (silencio). En el quinto, pinchazo, estocada y descabello (vuelta al ruedo).
  • GÓMEZ DEL PILAR, de azul pavo y oro, tres pinchazos y diez descabellos (dos avisos, silencio). En el sexto, pinchazo hondo y dos descabellos (dos avisos, ovación de despedida).
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