El Papa Juan Pablo II durante una visita a Alemania en 1986
Cuatro poemas de san Juan Pablo II, el Papa viajero que fue poeta desde la ocupación nazi
La «desconocida» trayectoria literaria de Karol Wojtyla se desarrolló durante toda su vida
Karol Wojtyla fue poeta antes que sacerdote. A los doce años ya le escribió versos a la madre muerta. Una necesidad natural la de expresarse para expulsar el dolor. La sobresaliente educación humanista en su natal Wadowice estimularon esa naturaleza.
Fue una suerte de Lorca polaco, empujado por la poesía hacia el teatro en su adolescencia, hasta que ingresó en el seminario clandestino durante la ocupación nazi. Duro material aprovechable para la joven mente lírica en constante evolución que alcanzó su cénit al conocer la obra de san Juan de la Cruz.
La realidad y el misticismo germinaron en el joven Wojtyla, vigilado por la Gestapo y oculto en rincones de Cracovia mientras el arte, mayormente la interpretación oculta, la resistencia cultural y poética, servía para combatir. Eran poemas sociales y del alma, la conjunción en medio de la búsqueda interior y la prisión exterior.
cuatro poemas de karol wojtyla:
Sobre tu tumba blanca
florecen los blancos capullos de la vida
oh… cuántos años han pasado ya
sin ti cuantos años …
sobre tu tumba blanca,
oh Madre, mi extinta amada
para el amor pleno de un hijo
una plegaria descanso eterno.
La cantera
Escucha bien, escucha los golpes del martillo,
La sacudida, el ritmo. El ruido te permite
Sentir dentro la fuerza, la intensidad del golpe
Escucha bien, escucha, eléctrica corriente
De río penetrante que corta hasta las piedras,
Y entenderás conmigo que toda la grandeza
del trabajo bien hecho es grandeza del hombre…
El obrero de la fábrica de armas
Yo no influyo en el destino del mundo. Yo no declaro guerras.
Pero no sé si estoy contigo o contra ti.
No peco.
Pero esta es mi angustia: que ni peco ni influyo,
que fabrico diminutos tornillos y preparo fragmentos de destrucción,
y no abarco el conjunto ni domino el destino del hombre.
Otras totalidades crearía, por mí, otro destino (¿mas cómo?, ¿sin engarces?)
del que yo y los otros seríamos la causa sacrosanta,
que nadie podría cancelar con un gesto
o negar con palabras.
Sé que no es bueno el mundo que fabrico.
Sé que no soy autor de un mundo malo.
Pero, ¿eso basta?
Obispo san Estanislao
Deseo describir a mi Iglesia con el hombre
A quien se le ha dado el nombre de Estanislao,
Y el nombre que el rey Boleslav inscribió con su espada
en las más antiguas crónicas.
Escribió ese nombre en el piso de la catedral,
Cuando ríos de sangre corrían sobre él
Deseo describir a mi Iglesia en la que durante siglos
La sangre y la palabra han marchado juntas
Unidas por el oculto halo del Espíritu.
Poesía de la experiencia que no cesó y que fue la raíz de la posterior formación teológica y filosófica. Su literatura evoca los recuerdos de El mundo de ayer de Stefan Zweig, la felicidad de la cultura primera, sumida en el caos tras la invasión alemana. El patriotismo surgido de sus lecturas románticas influye en sus inicios poéticos de gran profundidad.
Los pilares de un hombre
Leyó a Cervantes y a Calderón. El Siglo de Oro español. La Biblia fue su principal manantial inspirador, el humanismo cristiano formado por tantas y ricas influencias, como el clasicismo o el renacimiento. Poesía y teatro de juventud que construyeron los pilares de un hombre, de un pensamiento y de una trayectoria eclesiástica que acabó en santidad católica y en la creación de una figura profunda y poderosa que explica la historia y la cultura de su tiempo en la actual época superficial y relativista.