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Diego urdiales a hombros en San Isidro y Pedro Almodóvar

Diego Urdiales a hombros en San Isidro y Pedro AlmodóvarGTRES

El mes de toros en Las Ventas vendió el triple de entradas que el primer mes de 'Amarga Navidad' de Almodóvar

Desde el 8 de mayo hasta el 7 de junio (26 tardes en total) el ciclo taurino venteño sumó casi 600.000 espectadores totales (a pesar de ser televisado) frente a los 200.000 del filme del director manchego en sus primeros 30 días de exhibición en cines

Fue el 9 de julio de 2025 cuando Televisión Española celebró una mesa de valoración de cine extraordinaria por la que decidió subvencionar con un millón de euros la película de Pedro Almodóvar Amarga Navidad.

Fue el importe máximo concedido a un filme el pasado año. El último largometraje del director manchego tuvo un presupuesto de casi 12 millones (el nombre lo pagan caro extramuros) y ha obtenido en España 2,5 millones de recaudación, una quinta parte de lo que costó.

Es, en España, una película ampliamente deficitaria. Un fracaso económico y popular (y cultural) absoluto del que prácticamente nadie habla, sino todo lo contrario. Entre publicidades y propagandas y un mundo del cine extranjero que todavía compra (y subvenciona) el paquete vacío de Almodóvar, cualquiera casi diría que ha sido el mayor éxito del año.

A pesar del descalabro anunciado (no es nuevo el despeñamiento total almodovariano, sino reincidente), el Gobierno de Sánchez le concedió un millón de euros (ningún otro proyecto cinematográfico en España recibió más) se diría que a fondo perdido y a cargo de todos los españoles a los que les ha gustado muy poco su película.

Lo que sí les gusta a los españoles son los toros en comparación con Almodóvar. Pero no reciben ni un euro del Gobierno. Antes de que llegara Urtasun recibían los pírricos 30.000 euros correspondientes del Premio Nacional de Tauromaquia que aquel suprimió aduciendo, entre otras cosas, que los toros no interesaban a los españoles.

Patrimonio cultural

Mentía sin escrúpulos. El sectarismo sirve para mentir y para conceder un millón de euros públicos a una película deficitaria que se sabe que va a ser deficitaria (y más de 300 millones a todo el deficitario cine español). Los toros no solo no son deficitarios, sino que interesan a los españoles. Vuelven a interesar muchísimo (siempre han interesado), y subiendo, hasta elevadas cotas del pasado, incluso de siglos en que era el mayor espectáculo español.

Los jóvenes llenas las plazas y corean a sus ídolos del ruedo. Los cosos cuelgan los carteles de no hay billetes por toda la geografía. Los toros están vivos, pese a que los intentaron (y lo siguen intentando) matar, desde el Gobierno, a los toros y a los toreros y a todas las personas que viven de este sector importantísimo en la historia y el presente social y cultural de España: Patrimonio Cultural.

La Feria de San Isidro, la más importante del mundo, es el termómetro infalible de la salud rozagante de los toros frente a la salud cadavérica (como El retrato de Dorian Gray) del cine subvencionado español representado en el termómetro infalible de Almodóvar.

En el mes que ha durado el ciclo venteño (menos: del 8 de mayo al 7 de junio para un total de 26 tardes) 580.000 espectadores se han sentado en los tendidos de la Plaza madrileña, pese a que todos los festejos han sido televisados. Amarga Navidad de Almodóvar, disponible en nada menos que 322 salas desde su estreno, en su primer mes alcanzó los 200.000 espectadores, una tercera parte de las entradas vendidas en San Isidro.

322 salas con 200 butacas de media en España son 64.400 espectadores potenciales en una sola sesión si hubiera habido lleno absoluto, que es lo que ha habido en Las Ventas durante 17 de las 26 tardes, rozándolo en el resto, con un aforo de unas 22.000 localidades: tres veces menos que el potencial aforo diario (nueve veces menos si se cuentan las tres sesiones diarias) de la película de Almodóvar desde su llegada a los cines.

Y esto, además, de que la media de una entrada de cine en España, según FACUA, es de 6,7 euros y no más de 10, salvo excepciones contadas, mientras que el billete más barato en Las Ventas es de 12 euros. Sin dejar de decir que, tres meses después de su estreno, Cannes y toda la publicidad posible mediante, Amarga Navidad (y tan amarga) de Almodóvar apenas ha superado los 300.000 espectadores en total en España, la mitad que los toros en un solo mes.

Extraordinarias, desde luego, no son las taquillas del muy sanchista (el que más) y muy subvencionado (el que más) Pedro Almodóvar (imagínese, o mejor, compruébese, el caso triste de, por ejemplo, Casanova, el mismo que dijo en publico y en directo: «queremos dinero público»), un relato falso, cada vez más hueco y retorcido y sectario que el público no compra: lo contrario al pueblo que vuelve a sacar, de forma libre y espontánea y alegre, natural, a sus ídolos a hombros por las calles.

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