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Carteles de Guarróman y Parderrubias

Carteles de Parderrubias y GuarrómanMaps

De Guarromán a Parderrubias: esta es la historia que esconden los nombres de los pueblos de España

Detrás de los topónimos más llamativos del mapa español se esconden raíces árabes, latinas y medievales que, con el paso del tiempo, han perdido su significado original

Poco habitual sería que, en los viajes por carretera a lo largo de España, nadie se haya fijado alguna vez en los carteles que anuncian los distintos pueblos del país. Algunos nombres resultan llamativos, incluso humorísticos o descriptivos a primera vista, pero no siempre significan lo que sugieren.

La mayoría procede del latín, del árabe, de lenguas prerromanas o de expresiones medievales. El problema es que, con el paso de los siglos, las palabras han ido mutando y lo que en la Edad Media era un término común hoy puede tener una lectura cómica o incluso despectiva.

Guarromán, en la provincia de Jaén, es uno de los ejemplos más conocidos. Es habitual pensar que alude a un «hombre sucio», pero la realidad es muy distinta. El topónimo procede del árabe wadi al-rumman, que significa «río de los granados» o «valle de los granados». Con el tiempo, la pronunciación derivó hasta la forma actual de Guarromán.

Dos localidades gallegas, una en Ourense y otra en Pontevedra, comparten el nombre de Parderrubias, un topónimo de origen latino medieval que hace referencia a características geológicas o del paisaje. En el caso de Pontevedra, se interpreta como «paredes rojas» o «piedras rojizas», mientras que en Ourense se asocia a la evolución del término histórico petrarubeas («piedras rubias»).

Villapene, Lugo

Villapene, LugoWikimedia Commons

Villapene (Lugo) es otro de los nombres que suele llamar la atención por su apariencia humorística, aunque la toponimia gallega lo vincula a estructuras habituales en la formación de lugares. «Villa» alude a un asentamiento, mientras que el segundo elemento podría proceder de un antropónimo latino, como Pennus o Penius, relacionado con un antiguo propietario del terreno donde se asentó la pequeña parroquia.

Malcocinado es un municipio de Badajoz con dos posibles explicaciones históricas. En el diccionario histórico de la lengua, el término aparece vinculado al mundo rural como el lugar de la dehesa donde se depositaban los restos de reses muertas o los despojos de animales sacrificados.

La leyenda popular, sin embargo, ofrece otra lectura. Según la tradición oral, en una de las calles del pueblo existía una posada frecuentada por viajantes a la que acudía con frecuencia un hombre llamado Marcos Cinado. Con el tiempo, la pronunciación coloquial del nombre, unida al acento de la zona, habría derivado fonéticamente hasta transformarse en «Malcocinado».

Peleas de Abajo

Peleas de Abajo

Peleas de Arriba y Peleas de Abajo, ambos en la provincia de Zamora, tienen un origen más realista: «Peleas» procede de las continuas disputas que había en la zona entre moros y cristianos entre los siglos X y XII. La determinación de «arriba» y «abajo» se debe a la localización de ambos municipios, estando Peleas de Arriba más al norte que Peleas de Abajo.

Cenicero, en La Rioja, es otro caso de topónimo engañoso. Lejos de aludir al recipiente doméstico, los historiadores lo relacionan con cinisaria, un lugar destinado a los residuos procedentes de fundiciones de metal o carbón. Con el paso del tiempo, el sufijo medieval evolucionó hacia la forma actual, consolidada en la Edad Media.

En conjunto, estos nombres dibujan un mapa lingüístico en el que la apariencia contemporánea poco tiene que ver con su origen. Bajo la capa de lo cotidiano o lo humorístico se esconden huellas del latín, del árabe y de antiguas formas de organización del territorio.

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