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MADRID, 15/06/2026.- El cantante del grupo Love of Lesbian, Santi Balmes, durante el concierto que han ofrecido este lunes en el Real Jardín Botánico de Madrid, incluido en festival ´Las Noches del Botánico´. EFE / Juanjo Martín.

El cantante del grupo Love of Lesbian, Santi Balmes, durante el concierto que han ofrecido este lunes en el Real Jardín Botánico de Madrid, incluido en festival ´Las Noches del Botánico´EFE

Las Noches del Botánico

La música, la lluvia y el público se funden en la primera noche de Love of Lesbian en el Botánico de Madrid

La lluvia amenazó durante horas, como si quisiera poner a prueba la resistencia emocional de una banda acostumbrada a convertir la incertidumbre en canciones. Madrid miraba al cielo con recelo mientras las primeras gotas aparecían sobre el Real Jardín Botánico Alfonso XIII, inaugurando una de esas noches que, antes incluso de que suene la primera nota, ya intuyes que acabarán formando parte de la memoria colectiva.

Era el primer concierto de Love of Lesbian en las Noches del Botánico de este año, el inicio de su tradicional desembarco madrileño dentro de la gira de Ejército de Salvación. Y quizá por eso todo se vivió con una intensidad distinta. El público llegó dispuesto a negociar con el tiempo atmosférico: paraguas improvisados, chubasqueros de emergencia y esa resignación alegre tan propia de quien sabe que hay conciertos que no se cancelan ni aunque el cielo decida participar en el repertorio.

Santi Balmes, cantante de The Love of Lesbian

El cantante del grupo Love of Lesbian, Santi BalmesEFE

Cuando Santi Balmes apareció sobre el escenario, la ovación tuvo algo de reencuentro. Love of Lesbian lleva décadas visitando Madrid, pero el Botánico se ha convertido en uno de esos lugares donde la relación entre banda y público adquiere una dimensión familiar. Allí no hay distancia posible. Las canciones no pertenecen ya al grupo; pertenecen a quienes las han usado para enamorarse, despedirse, reconstruirse o sobrevivir a los días grises.

Y de días grises iba precisamente la noche

La lluvia fue apareciendo y desapareciendo a ráfagas, sin llegar nunca a imponerse del todo. Más que un obstáculo, terminó convirtiéndose en un elemento narrativo del concierto. Las luces rebotaban sobre el agua suspendida en el aire y el jardín universitario parecía envuelto en una película de realismo mágico. Madrid, tan poco acostumbrada a estas estampas en pleno junio, asistía fascinada al extraño privilegio de bailar bajo un cielo indeciso.

El grupo mezcló temas del nuevo álbum con los himnos que han convertido a la banda en una institución sentimental del indie español. El escenario se abrió bajo Ejército de Salvación, pero el jardín explotó de verdad cuando llegaron esos temas que ya pertenecen más al público que a sus autores. Era como asistir a un cancionero compartido, a una celebración en la que cada verso encontraba inmediatamente quien lo recogiera desde la pista.

MADRID, 15/06/2026.- El cantante del grupo Love of Lesbian, Santi Balmes, durante el concierto que han ofrecido este lunes en el Real Jardín Botánico de Madrid, incluido en festival ´Las Noches del Botánico´. EFE / Juanjo Martín.

El cantante del grupo Love of Lesbian, Santi BalmesEFE

Allí donde solíamos gritar fue uno de los grandes momentos de la noche. Bajo una lluvia intermitente, miles de personas corearon aquello de «donde nadie podía sospechar...», transformando el Botánico en un karaoke gigantesco y conmovedor. Hubo abrazos, móviles en alto y más de una voz rota. En un recinto acostumbrado a grandes conciertos, pocas veces se percibe con tanta claridad esa sensación de comunidad improvisada, de extraños unidos por una misma memoria sentimental.

Con Club de fans de John Boy regresó el Love of Lesbian más lúdico y teatral. Santi Balmes volvió a ejercer de maestro de ceremonias, mezclando ironía y ternura en esa manera tan suya de hablar entre canción y canción como si estuviera en el salón de casa. Sus comentarios improvisados, sus guiños cómplices y ese humor que desactiva cualquier solemnidad terminaron por estrechar aún más el vínculo con el público madrileño.

El cantante del grupo Love of Lesbian, Santi Balmes, durante el concierto que han ofrecido este lunes en el Real Jardín Botánico de Madrid, incluido en festival ´Las Noches del Botánico´

El cantante del grupo Love of Lesbian, Santi Balmes, durante el concierto que han ofrecido este lunes en el Real Jardín Botánico de MadridEFE

Después llegaron himnos generacionales como Los toros en la Wii (Fantástico) o 1999, recibidos con una energía casi adolescente por un público en el que convivían quienes descubrieron al grupo en salas pequeñas y quienes los conocieron ya llenando recintos multitudinarios. Las edades desaparecieron por un instante: todos parecían cantar desde el mismo lugar, ese territorio emocional en el que Love of Lesbian ha sabido instalarse durante más de dos décadas.

Balmes, fiel a su condición de extraordinario contador de historias, alternó bromas y confesiones a corazón abierto. Hubo un momento en el que la emoción le ganó claramente la partida. Miró al público, detuvo por unos segundos el ritmo habitual del espectáculo y agradeció el cariño recibido durante tantos años. Se le quebró la voz. No fue un gesto grandilocuente ni una lágrima buscada para la galería; fue el cansancio hermoso de quien lleva más de veinticinco años defendiendo canciones y todavía se sorprende cuando miles de personas las convierten en algo suyo.

En ese instante, el concierto dejó de ser simplemente un concierto. Porque Love of Lesbian domina como pocos el arte de convertir himnos generacionales en pequeñas conversaciones íntimas. Cada vez que sonaron algunos de sus clásicos, el Botánico respondió con una precisión conmovedora: miles de gargantas completando versos antes de que Balmes llegara a ellos, abrazos improvisados entre desconocidos y la sensación de que determinadas canciones envejecen mejor cuanto más las compartimos.

La lluvia había dejado de importar hacía tiempo

La banda sonó sólida, cómoda en un repertorio que combina el impulso reciente de Ejército de Salvación con ese arsenal sentimental construido a lo largo de dos décadas. La experiencia se nota en la naturalidad con la que administran los picos emocionales del directo: un momento de euforia colectiva seguido de otro de recogimiento, una ironía lanzada desde el escenario antes de un estribillo capaz de desarmar cualquier resistencia.

Espectadores en las Noches del Jardín Botánico

Espectadores con chubasquero cuando la lluvia se hizo presente en el conciertoEl Debate

Noches del Botánico celebraba además su décima edición, consolidado ya como uno de los refugios musicales más queridos de Madrid. Y pocas inauguraciones podían resultar más apropiadas que la de una banda que entiende los conciertos como ceremonias afectivas.

Al final, cuando las últimas notas se extinguieron entre aplausos y humedad, nadie parecía demasiado preocupado por la ropa mojada o el barro bajo los pies. La lluvia había dejado de importar hacía tiempo.

Espectadores en las Noches del Jardín Botánico

Los fans de Love of Lesbian en las Noches del Botánico sacan los chubasqueros para protegerse de la lluviaEl Debate

Quedó la certeza de haber asistido a una de esas noches imperfectas y, precisamente por eso, irrepetibles: el cielo amenazando tormenta, un cantante emocionado hasta el temblor, miles de personas cantando como si intentaran protegerse unas a otras y un puñado de canciones recordándonos que, incluso cuando todo parece tambalearse, siempre hay una melodía capaz de ordenar el caos.

Love of Lesbian abrió su residencia madrileña en las Noches del Botánico haciendo lo que mejor sabe hacer: rescatar belleza de la incertidumbre. Y Madrid, empapada y feliz, respondió salvando a sus salvadores.

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