Una de las casetas de la Feria del Libro echa el cierre
La Feria del Libro de Madrid pierde impulso pese a cerrar con 10 millones de euros y casi 600.000 ejemplares
El certamen cerró su 85ª edición con unos datos por debajo de los registros del año pasado tras una edición marcada por el calor, las tormentas y la coincidencia con otros grandes eventos en la capital
La Feria del Libro de Madrid concluyó su 85ª edición con un balance inferior al del año pasado. El principal escaparate literario de España alcanzó una facturación de 9,86 millones de euros y vendió 587.014 ejemplares durante sus 17 días de actividad en el parque de El Retiro. Las cifras suponen un descenso del 2,7% en ingresos y de casi 8.000 libros respecto a 2025.
El resultado rompe la tendencia expansiva de los últimos años y refleja las dificultades de una edición condicionada por factores ajenos al sector editorial. La coincidencia con grandes acontecimientos celebrados en Madrid, entre ellos la visita del papa León XIV y varios conciertos multitudinarios, restó protagonismo a la cita cultural. A ello se sumaron diversos episodios de calor intenso, lluvias y tormentas.
Pese al retroceso, la Feria volvió a demostrar su capacidad de convocatoria. Los sistemas de medición contabilizaron más de 730.000 visitantes únicos, una cifra que la organización eleva hasta alrededor de 820.000 asistentes al incluir a menores y otros perfiles que no quedan registrados por los sistemas basados en telefonía móvil.
Menos público y menos ingresos
La directora de la Feria, Eva Orúe, ya había adelantado durante el desarrollo del evento que la afluencia estaba siendo menor que en años anteriores. El balance definitivo confirma esa impresión.
Según la organización, las altas temperaturas registradas durante el primer fin de semana desanimaron a parte del público. También influyó la percepción de que el acceso al centro de Madrid podía resultar complicado debido a la acumulación de actos y concentraciones.
Imagen de la Feria del Libro de Madrid
Otro elemento que pesó sobre los resultados fue la reducción del horario. Mientras que en la edición anterior algunas jornadas se prolongaban hasta las diez de la noche, este año el cierre se adelantó una hora. Además, la última jornada tuvo que clausurarse tres horas antes de lo previsto por una alerta meteorológica, lo que impidió aprovechar uno de los momentos tradicionalmente más fuertes en ventas.
La organización sostiene que durante el último fin de semana se percibió una recuperación de visitantes y compradores, aunque el cierre prematuro del domingo frustró una posible mejora de las cifras finales.
Mantiene su atractivo
Si las ventas descendieron, la respuesta del público a la programación cultural volvió a ser uno de los puntos fuertes del certamen. Más de 20.000 personas participaron en las actividades organizadas en los distintos espacios de la Feria.
Por los escenarios de El Retiro pasaron autores y creadores de perfiles muy diversos, desde novelistas y ensayistas hasta humoristas gráficos, cineastas y comunicadores. Entre los invitados figuraron nombres como Jonathan Coe, Leila Guerriero, Camila Sosa Villada, Ariana Harwicz, Ignatius Farray, Joaquín Reyes o Eva Hache.
La caída de ventas no empaña la relevancia de una cita que sigue siendo uno de los grandes acontecimientos culturales del país. Más de medio millar de expositores participaron en esta edición, que volvió a convertir El Retiro en el principal punto de encuentro entre lectores, libreros, editoriales y autores.