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El cantante Bad Bunny actúa durante su último concierto en Madrid

El cantante Bad Bunny actúa durante su último concierto en MadridEuropa Press

Bad Bunny cierra su histórica residencia en Madrid tras diez noches de récord con 640.000 espectadores

El artista puertorriqueño se despide de España con Quevedo como invitado en una última actuación que puso fin a una estancia marcada por el éxito y la polémica

Bad Bunny puso este lunes el broche final a su histórica residencia en Madrid. Tras diez conciertos consecutivos en el estadio Riyadh Air Metropolitano, el artista puertorriqueño se despidió de la capital con una actuación de casi tres horas ante decenas de miles de espectadores y con el cantante canario Quevedo como principal invitado de la noche.

La despedida cerró una etapa inédita en la música en directo en España. Sumando las diez citas madrileñas y los dos conciertos celebrados en Barcelona, Benito Antonio Martínez Ocasio regresó al país después de más de siete años de ausencia y lo hizo con un formato que ha logrado cifras de asistencia sin precedentes para un artista latino.

El cantante Bad Bunny actúa durante su último concierto en el Riyadh Air Metropolitano

El cantante Bad Bunny actúa durante su último concierto en el Riyadh Air MetropolitanoEuropa Press

El concierto mantuvo la estructura que ha caracterizado toda la residencia. Una primera parte estuvo centrada en los temas de su último trabajo, Debí tirar más fotos, acompañado por músicos en directo y con una puesta en escena inspirada en la cultura puertorriqueña. Más tarde, el protagonismo se trasladó a la ya conocida «casita», el escenario secundario que se convirtió en uno de los elementos más comentados de la gira.

Ese espacio, concebido como una celebración más íntima dentro del espectáculo, también fue uno de los aspectos que más controversia generó durante las últimas semanas. La selección de invitados para acceder a la plataforma suscitó críticas entre parte de los seguidores, que cuestionaron la presencia recurrente de creadores de contenido e influencers frente a aficionados anónimos. La polémica, sin embargo, apenas tuvo reflejo dentro del estadio, donde el ambiente festivo se impuso durante toda la residencia.

En la última noche, Bad Bunny volvió a reivindicar el carácter comunitario de sus conciertos. «Me han hecho sentir en casa», aseguró ante el público madrileño, al que agradeció el recibimiento recibido durante estas semanas. El artista insistió además en la idea de reunir a la comunidad hispanohablante y a la diáspora latina a través de la música.

Último concierto de Bad Bunny en Madrid

Último concierto de Bad Bunny en MadridEuropa Press

La actuación alcanzó uno de sus momentos más celebrados con la aparición de Quevedo. El cantante canario interpretó junto a Bad Bunny una combinación especial de Moscow Mule y Columbia, además de algunos de sus temas más conocidos. Antes, el puertorriqueño había compartido escenario con su compatriota Dei V para interpretar VeLDÁ.

A lo largo de la noche sonaron algunas de las canciones más populares de su repertorio reciente, como Baile inolvidable, NuevaYol, Tití me preguntó, Neverita, Yo perreo sola, Ojitos lindos, Dákiti o DtMF. El público respondió con una entrega constante que convirtió el recinto madrileño en una gigantesca pista de baile.

La residencia también ha servido para confirmar el enorme peso que el artista conserva dentro de la industria musical internacional. Ganador de varios premios Grammy y convertido en una de las figuras más influyentes de la música urbana, Bad Bunny ha logrado trascender el fenómeno del reguetón para convertirse en un referente global de la cultura popular contemporánea.

No obstante, el éxito comercial de la gira convivió con algunos debates que han acompañado al artista durante años. Desde las críticas a determinadas letras por su contenido explícito hasta las discusiones sobre los elevados precios de las entradas o la creciente mercantilización de la experiencia musical, la residencia madrileña volvió a evidenciar la capacidad de Bad Bunny para generar conversación más allá de los escenarios.

Con los últimos fuegos artificiales y el estadio completamente entregado, el puertorriqueño se despidió prometiendo no tardar tanto tiempo en regresar. Madrid respondió con una ovación final que puso fin a diez noches que ya forman parte de la historia reciente de la música en directo en España.

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