El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la ministra de Igualdad, Ana Redondo
Igualdad y Urtasun intentan hacer pasar por cultura el proyecto ideológico 'Cultura Orgullosa'
La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha presentado esta mañana ‘Cultura Orgullosa’ junto al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, en el marco de las actividades programadas con motivo del Orgullo LGTBI+
Dice el refrán que a falta de pan, buenas son tortas. Lo que en este caso bien podría ser que: a falta de ideas, buena es la ideología. Esto es el quid de la cultura política o de la política cultural actual, donde, como en las matemáticas, el orden los factores no altera el producto.
A propósito del Orgullo Gay, que ahora es una sucesión de siglas y signos interminable susceptible de aumentar (LGTBI+), El proyecto de Cultura Orgullosa, según el Ministerio de Igualdad, que lo financia, «nace para poner en valor la diversidad sexual, de género y familiar a través de diferentes museos estatales gestionados por el Ministerio de Cultura e instituciones culturales adscritas al mismo, desde el convencimiento de que las sociedades inclusivas, igualitarias, solidarias y tolerantes son también más fuertes y resilientes».
«Democracia y diversidad»
Ha dicho Ana Redondo, la ministra, que se trata de un programa «orgulloso y libre que pone en marcha la idea clave de este gobierno progresista que es avanzar en democracia y en diversidad», bajo la premisa de que «la cultura es el espejo de la sociedad, de la realidad y un catalizador de todas las necesidades humanas. Cultura e Igualdad están llamadas a avanzar juntas».
El asunto, en pleno XXI, se basa en la consigna marxista de identificar a un enemigo para construirse: «Los derechos LGTBIQ+ no son solamente los derechos de un colectivo: son derechos colectivos de todos y de todas. Y por ese mismo motivo, cuando se ataca a este colectivo como está sucediendo desde algunas instituciones, se nos ataca también a todos y a todas», afirmó Urtasun.
Si los derechos LGTBIQ+ «no son solamente los derechos de un colectivo», sino que son «derechos colectivos de todos y todas», ¿por qué se promueve una separación de dicho colectivo del conjunto al que, según dice Urtasun, pertenece?: quizá la respuesta sea el frentismo por el que se usa esta Cultura Orgullosa para hacer más ideología que cultura.