Con estilos muy diferentes, abren la Puerta Grande de Alicante Borja Jiménez, David de Miranda y Tomás Rufo
Sufren muy feos percances los banderilleros Luis Blázquez, Fernando Sánchez y Andrés Revuelta
David de Miranda, Borja Jiménez y Tomás Rufo
A pesar de ser un lunes no festivo, un cartel bien pensado atrae al coso alicantino a numeroso público : una de las mejores ganaderías actuales y tres diestros que están sólo un peldaño por debajo de las primeras figuras.
La divisa de Victoriano del Río, domecqs encastados, garantiza reses con interés. Esta tarde, dan un juego variado; en general, con un fondo de nobleza. Con tres estilos totalmente diferentes, los tres diestros se entregan y abren merecidamente la Puerta Grande: Borja Jiménez, muy poderoso, corta las orejas al cuarto; David de Miranda, muy valiente, logra lo mismo con el quinto; Tomás Rufo, con mucho temple, consigue una oreja en cada uno de sus toros.
A base de entrega, ambición y oficio, Borja Jiménez sigue enlazando triunfos. Y eso que pierde muchos trofeos por su forma de entrar a matar, desde demasiado lejos.
El primer toro es muy noble pero justo de fuerza. Lo brinda Borja a su banderillero Luis Blázquez, de ilustre dinastía valenciana, que al final de esta temporada se retirará. Sin probaturas, el matador liga muletazos suaves; se le ve sobrado pero le falta toro. Y, como otras veces, no acierta con la espada.
El cuarto, un bonito burraco, sale huido, mansea claramente: se desentiende de los capotes, se va del caballo coceando. En banderillas, hace hilo y voltea, dentro del burladero, a Luis Blázquez. La pelea por bajo de Borja con el toro tiene emoción. Con un toro más complicado, brilla más su estilo firme, mandón. Ha sido una faena de técnica y de entrega, queriendo hacerle todo al toro. Esta vez, logra una buena estocada de rápido efecto y corta las orejas. ¡Qué alegría ver matar bien a Borja Jiménez! ¡A ver si lo repite!
Borja Jiménez, con el cuarto de la tarde, este lunes en Alicante
Con el maestro Enrique Ponce como apoderado, el onubense David de Miranda continúa demostrando su valor.
El segundo sale del capote desentendido. Sin estar fijado el toro, David quita por impávidas gaoneras, estilo José Tomás: acredita valor y tiene mérito pero no ayuda a ahormar al toro, que tiene mucha querencia a tablas, protesta y acaba rajándose. La faena ha quedado a medias, el público no ha «entrado» en ella. Mata junto a tablas, con habilidad, y da la vuelta al ruedo.
Tiene cinco años y medio el quinto, que sale distraído, no se entrega en los capotes. Comienza David haciendo la estatua: he de repetir que, así, dejándolo pasar, no se enseña al toro a embestir. Mejora el toro y el trasteo cuando le baja la mano: el animal acaba sacando el fondo de nobleza. El final de faena, metido el diestro entre los pitones, asusta al público, por su valor sereno. Media estocada arriba, perpendicular: dos orejas.
David de Miranda inició la faena de muleta del quinto haciendo la estatua
No logró entenderse con el público de Las Ventas el toledano Tomás Rufo pero son evidentes sus cualidades como lidiador clásico.
Recibe al tercero con buenas verónicas (lo mismo hará en el último): ¡aleluya! ¡Ya es hora de que los maestros se acuerden de la belleza de las verónicas y se dejen de tantas «inas»! Comienza Tomás la faena de rodillas pero alargando los muletazos, mandando en el toro. El animal es noble pero flaquea, después de una vuelta de campana. Con algo más de fuerza, hubiera sido un gran toro. Liga Rufo derechazos clásicos y naturales suaves. Entra a matar con decisión: aunque la espada queda defectuosa, el público no lo advierte y corta una oreja.
En el tercio de banderillas del último, vivimos dos momentos dramáticos. Primero, Fernando Sánchez se deja ver, el toro corta el viaje y lo voltea aparatosamente. Después, el animal hace hilo, Andrés Revuelta queda colgado del burladero y se libra por suerte de un grave percance: parece llevar un fuerte golpe en la rodilla y en la cintura. Mientras lo llevan en brazos a la enfermería, su matador se interesa por su estado y él hace un gesto torerísimo: «¡P’alante con el toro!».
Fernando Sánchez, volteado durante la lidia del sexto
El animal se para pronto, dice poco, pero Tomás se empeña en conseguir el nuevo trofeo que necesita para acompañar a sus compañeros en la salida a hombros: traza naturales suaves; intenta alargar las embestidas; tira de recursos. Al final, muy en corto, sin espada, recurre a las luquecinas (cambios de mano por la espalda). Mata con decisión, hasta la mano pero desprendido: oreja.
Hemos visto una corrida interesante, por los toros y por los toreros. El público se ha mostrado muy benévolo, como es propio de esta Plaza. Los tres diestros han estado bien, cada uno dentro de su estilo.
Tomás Rufo, con el tercero de la tarde
Me parece evidente que Borja Jiménez, que no es un estilista, brilla más con un toro algo complicado; si logra resolver el problema de la espada, logrará muchos más triunfos. David de Miranda tiene un valor sereno que emociona a los públicos. Tomás Rufo continúa la gran escuela toledana del temple.
Ya Cervantes pedía a los poetas que buscaran la variedad, que huyeran de la rutina. Lo mismo sigue siendo válido hoy, en el arte del toreo.
FICHA
- Alicante. Feria de Hogueras. Lunes, 22 de junio de 2026. Entrada: cinco mil ochocientos espectadores.
- Toros de Victoriano del Río, de juego variado; en general, nobles pero justos de fuerzas.
- BORJA JIMÉNEZ, de purísima y oro, pinchazo y estocada caída (saludos). En el cuarto, buena estocada (dos orejas).
- DAVID DE MIRANDA, de rosa y oro, estocada (petición escasa y vuelta). En el quinto, media estocada (aviso, dos orejas).
- TOMÁS RUFO, de verde hoja y oro, estocada defectuosa (oreja). En el sexto, estocada desprendida (oreja). Los tres espadas salen a hombros.