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Las columnas de Rajoy ya son un clásico tras los partidos de la Selección

Las columnas de Rajoy ya son un clásico tras los partidos de la selecciónEl Debate (asistido por IA)

Filosofía para todos

¿Por qué nos gustan tanto las columnas futbolísticas de Rajoy?

Los análisis del expresidente del Gobierno se basan en un principio filosófico que todos seguimos aunque no nos demos cuenta

En las semanas previas al comienzo de un gran evento deportivo en el que participa la selección española de fútbol, dos eran las grandes cuestiones por resolver: los elegidos por Luis de la Fuente y saber si Mariano Rajoy volvería a escribir sus columnas postpartido en El Debate. Ambos asuntos ya están solucionados y el expresidente firma, un año más, sus análisis deportivos en este periódico.

Los textos de Rajoy se esperan con ansia una vez que el árbitro pita el final de cada partido de España, se leen con devoción y se comentan en redes casi tanto como las jugadas más polémicas del encuentro. Pero, ¿qué tienen las columnas del expresidente para llamar tanto la atención? En un artículo anterior comentamos cómo el optimismo que empapa sus crónicas tiene mucho de filosófico y contrasta con posturas defendidas por pensadores de la talla de Schopenhauer.

Pero los análisis de Mariano Rajoy no solo están empapados de ese ideal optimista, también hay una interesante manera de explicar lo ocurrido en el terreno de juego: una visión que se aleja de sesudas suposiciones y opta por la sencillez y la claridad. El método del expresidente sigue el principio filosófico conocido como la navaja de Ockham y que se atribuye a este franciscano que revolucionó el pensamiento medieval.

Guillermo de Ockham es uno de los grandes representantes del nominalismo, postura filosófica que niega la realidad de los universales y considera que conceptos generales como «hombre», «justicia» o «perro» son solo abstracciones que se dan en la mente humana y que tratan de poner orden a la variedad que observamos en el mundo.

Sin embargo, para el gran público, es mucho más popular ese principio lógico y filosófico que nos dice que «en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable hasta que se demuestre lo contrario». La navaja de Ockham, como se ve, es un interesante método para resolver problemas y afrontar cuestiones diversas, muy utilizado en el campo de la ciencia, pero que también sirve para el fútbol.

Es cierto que este principio, inspirado en algunas ideas del franciscano, no garantiza que la explicación aportada sea siempre la correcta –quizá por eso el Así fue (o no) que encabeza todos los textos del popular–, pero evita multiplicar los supuestos de manera innecesaria y prematura. Por lo tanto, no cabe duda de que Mariano Rajoy no puede estar más certero cuando, tras el empate de España contra Cabo Verde, nos recordó que «en el fútbol, lo que de verdad importa es meter más goles que el rival. Si no lo haces, pierdes. O, en el mejor de los casos, empatas».

Se rellenan horas de programación televisiva y radiofónica buscando explicaciones a algo que, en resumidas cuentas, pasa por el hecho evidente de que a la selección le faltó gol en su debut mundialista. Y lo mismo ocurre si revisamos la hemeroteca de Rajoy en El Debate. La explicación más sencilla de que no funcione el mando es que se le haya gastado la pila, y si España no gana, es porque no ha metido más goles que el rival. Aunque no lo sepamos, todos usamos la navaja de Ockham en nuestro día a día, y por eso lo que el expresidente escribe a todos nos parece acorde a la realidad.

Los lectores encuentran en los textos del expresidente dos factores que han convertido sus columnas en todo un éxito: un análisis sencillo, pero más que acertado, y un espíritu optimista que nos recuerda que «cualquier otra cosa no sirve absolutamente para nada». Otra máxima simple de redactar, fácil de entender y muy útil si se pretende aplicar a la vida cotidiana. Sigamos disfrutando del Mundial, de la filosofía y de las columnas de Rajoy.

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