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El artista cántabro y su obra en el Palacio de la Magdalena

El artista cántabro y su obra en el Palacio de la MagdalenaEFE

Okuda tiñe de color la Magdalena: del Palacio clásico al oso que mira al Cantábrico

El artista cántabro lleva tres esculturas a la UIMP en un diálogo entre la arquitectura histórica del palacio santanderino y su lenguaje visual contemporáneo

El Palacio de la Magdalena, emblema de la arquitectura aristocrática de Santander, se convierte este verano en un escenario de contraste y convivencia estética. El artista cántabro Okuda San Miguel ha instalado tres esculturas en el marco de los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en una intervención que enfrenta, sin estridencias, el clasicismo del edificio con su lenguaje visual de geometrías y color.

La propuesta se articula en dos espacios. En el interior del palacio, concretamente en el Hall Real, se exhiben las piezas Venus Spay (2024) y Venus (2024). Se trata de dos esculturas que dialogan con la madera noble, la gran escalera central y la chimenea monumental del recinto, reforzando el contraste entre el orden histórico del edificio y la estética fragmentada y cromática del artista.

En el exterior, el recorrido se abre hacia los jardines. Allí se sitúa Bear playing world (2022), un gran oso hinchable multicolor que gira la espalda al palacio y dirige la mirada hacia la bahía de Santander. La pieza se integra en el paisaje marítimo y puede observarse incluso desde los barcos que cruzan la entrada de la ciudad, lo que amplía el alcance visual de la intervención más allá del recinto académico.

Otra de las obras de Okuda San Miguel

Otra de las obras de Okuda San MiguelEFE

Durante la presentación, Okuda defendió la convivencia de ambos lenguajes. Subrayó el interés de situar obras dentro y fuera del edificio como una forma de activar el diálogo entre la arquitectura clásica y el entorno natural del Cantábrico. A su juicio, ese cruce de códigos visuales es uno de los elementos más fértiles de su trayectoria.

El artista recordó además un precedente clave en su carrera: la intervención realizada en la iglesia de Llanera, en Asturias, reconvertida en espacio cultural y de ocio. Aquel proyecto, en el que transformó un interior desacralizado en una pista de skate, marcó un punto de inflexión en su trabajo. Desde entonces, ha insistido en la idea de que el arte contemporáneo puede reinterpretar espacios históricos sin anular su memoria.

«Ese diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo se repite aquí», vino a señalar en la presentación, en la que estuvo acompañado por el rector de la UIMP, Ángel Pelayo, y la vicerrectora de Actividades Culturales, Paloma Ortiz de Urbina.

Otra de las obras de Okuda San Miguel

Otra de las obras de Okuda San MiguelEFE

Las tres piezas permanecerán instaladas durante todo el verano, en un recorrido que convierte el Palacio de la Magdalena en un laboratorio visual abierto. La intervención refuerza la vocación de la UIMP por integrar el arte contemporáneo en su programación estival y añade una nueva capa de lectura a uno de los enclaves más reconocibles del patrimonio histórico de la ciudad.

El resultado es una escena doble: el orden solemne del palacio frente a la explosión cromática de Okuda. Dos mundos que no se excluyen, sino que se observan, se tensan y, finalmente, se reconocen.

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