Álex Navajas nos enseña la Pirámide de los Italianos

Álex Navajas nos enseña la Pirámide de los ItalianosEl Debate

La España abandonada

Así es de cerca la Pirámide de los Italianos, el monumento señalado por el Gobierno y la ley de Memoria

Cada semana, Álex Navajas nos descubre los lugares más sorprendentes del país. Hoy viaja hasta el puerto del Escudo, en Burgos, donde pervive el único monumento del mundo erigido por Mussolini fuera de Italia, y que el Gobierno socialista pretende demoler

El espíritu revanchista y talibán que adorna a muchos de nuestros políticos, empeñados en reescribir los capítulos de la historia que no son de su agrado, ha vuelto a salir a flote estos días con el deseo del Gobierno de demoler la Pirámide de los Italianos. España tiene un monumento único en el mundo. No se trata de un hito de la arquitectura, ni de una obra cumbre de la historia del arte, pero es el reflejo de un momento de la historia y, como tal, debería ser respetado. Sin olvidar, además, que se trata de un Bien de Interés Cultural (BIC), lo que debería bastar para garantizar su pervivencia.

La Pirámide de los Italianos es un curioso monumento funerario que mandó edificar el propio Benito Mussolini para enterrar a los soldados italianos que habían perdido la vida durante la Guerra Civil española. Fue inaugurado el 26 de agosto de 1939 por el ministro italiano de Asuntos Exteriores, el conde Galeazzo Ciano, y consiste en una pirámide escalonada de 20 metros de altura, con una «M» mayúscula en la entrada, como indicación de que era un moritorio (mausoleo).

Como pueden imaginar, el pecado de ese monumento –que se encuentra saqueado y vandalizado desde hace años– es haber sido mandado construir por el dictador italiano. Si hubiese en España alguna construcción surgida por iniciativa de Stalin, o de Lenin, o de cualquier otro dictador comunista, también sería bueno mantenerla. Con la historia no se rinden cuentas. En todo caso, se aprende, se estudia y se respeta.

En cualquier caso, visiten, si pueden, este enclave. Está dentro de una propiedad privada y no resulta del todo fácil aparcar, pero se encuentra en un lugar, entre Burgos y Cantabria, que recuerda a las Highlands escocesas, con unas vistas privilegiadas sobre el embalse del Ebro. Y, desde allí, piérdanse por cualquiera de esas carreteras. En todas ellas encontrarán pequeños pueblos cargados de historia, patrimonio y buena gastronomía.

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