Fundado en 1910

¿Todo el que tenga un «altavoz», como dice Javier Bardem, debe expresar su opinión?

En Londres, en Hyde Park, existe el famoso «Speakers' Corner», un lugar donde todo el mundo que lo desee puede subirse a un cajón o no y decir o no todo lo que quiera con la protección expresa de su libertad de expresión por parte de la policía independientemente de su discurso

Madrid

Oradores en Hyde Park en 1987

Una mujer da un diiscurso en Hyde Park en 1987

Escribió Julio Camba hace más de un siglo sobre el rincón de los oradores, el «Speakers' Corner», de Hyde Park en Londres: «Yo puedo irme mañana a Hyde Park y en plena faz de los guardias pronunciar un discurso incendiario diciendo que hay que arrasar con todo Londres. No sólo tengo el derecho a decirlo, sino que si alguien me interrumpe, los guardias le llevarán a la cárcel...».

El rincón de los oradores londinense es el lugar donde cualquiera puede expresar su opinión en público. Una cosa curiosa porque la expresión de la opinión absoluta está circunscrita a ese lugar. Lo escribió Camba también, aludiendo al costumbrismo formal de la tierra: «Yo puedo emitir aquí todas las ideas que guste, pero a condición de que me alise el pelo con engrudo y de que no me ponga nunca el sombrero un poco ladeado. ¿No vale cien veces más la libertad de España?...».

El actor español Javier Bardem ha dicho recientemente que todo aquel que tenga un «altavoz» debe expresar públicamente su opinión: «Es importante compartir una opinión. Si tienes un altavoz, hazlo. No se lo exijo a nadie, pero si puedes, está bien hacerlo», ha afirmado, añadiendo que, de esta manera, «se anima a otros a que lo hagan».

Naturalmente, no se refiere Bardem a expresar su opinión en el rincón de los oradores de Hyde Park, sino en cualquier parte del mundo, como habitualmente hace. Lo cual tiene varios aspectos a destacar, por ejemplo, que Bardem no es de ninguna forma inglés a la manera que explicaba Camba, en un país donde está (o estaba) todo reglamentado, incluso el lugar donde expresarse con total libertad, que no existía fuera de la reglamentación.

El oasis opinativo de Hyde Park

Otro punto es si, más allá de este ámbito reglamentario para la libertad de expresión como el «Speakers' Corner» de Hyde Park, cualquiera debe expresarse sobre cualesquiera temas. Bardem dice que es una obligación y por lo tanto, en la Inglaterra de Julio Camba donde, fuera del pintoresco oasis opinativo de Hyde Park, los guardias le obligarían a «ir de prisa» o a «no soltar una carcajada para que la gente no se escandalice», estaría a buen seguro en el calabozo.

El proverbial normativismo y educación inglesas cuidan (o cuiadaban) el hecho de que no se moleste a la gente. La paz casera o la paz social; el té de las cinco, la corrección en el vestir... En Astérix en Bretaña se parodiaba esta manera de ser inglesa donde hasta el mal humor o la propia expresión dialéctica eran comedidas frente al simpático «barbarismo» de los galos. Ni los abusos del imperio romano les hacían perder la compostura a esos bretones caricaturizados.

Marco Aurelio, el emperador estoico, decía que «Todo lo que escuchamos es una opinión, no un hecho. Todo lo que vemos es una perspectiva, no la verdad». Una sociedad plural como tanto se gusta decir no merece opiniones plurales, sino más bien fundadas como concepto esencial, ya que todo el mundo opina. ¿Puede un actor como Bardem aportar algo a un debate sobre Biología?

Difícilmente. Lo que sucede es que nadie opina mayormente sobre Biología, pero sí sobre política. Así parece que se puede hablar con total libertad y ligereza, pero es lo mismo que si se habla con total libertad y ligereza sobre Biología. Todo el mundo habla de política (siempre se ha dicho que no se debe hablar de ella, ni de fútbol, ni de toros) y es justamente lo que se hace en general por todas partes.

Política, política y política, que es de lo que habla Bardem, el actor, como si fuera biólogo. Para eso está muy bien el «Speaker's Corner» de Hyde Park, donde un actor puede hablar de política, de Biología o de Combinatoria sin tener ni idea de lo que dice, sin confundir a nadie por su fama y, sobre todo, sin molestar a nadie, entre otras cosas por el sectarismo o la falta de propiedad de unos argumentos más propios de, en su caso, hacer mutis por el foro, expresión de la dramaturgia que se supone que debe conocer bien (esta sí) Bardem: en el teatro, salir de escena por la parte más alejada del escenario.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas