Fundado en 1910
Morante de la Puebla en Jerez de la Frontera el pasado 15 de mayo

Morante de la Puebla en Jerez de la Frontera el pasado 15 de mayoGAA

Cuando Morante se negó a matar un toro como protesta

Durante la faena, dos espontáneos antitaurinos irrumpieron en el ruedo, lo que provocó la posterior reacción del genio de La Puebla

Que a un torero le suenen los tres avisos, esto es: que no consiga dar muerte al toro en el tiempo reglamentario es un gran desdoro. A no pocos matadores les ha pasado. El mismo Morante de la Puebla, el torero de este tiempo y quizá de todos los tiempos, se vio en esa situación en la Real Maestranza en 2016.

La suerte de matar o la suerte suprema es el colofón de la faena, de la que depende el triunfo del matador, o al menos el triunfo con rotundidad y la obtención de trofeos. Pero una cosa es fallar con la espada o en el descabello y otra bien distinta es negarse a ejecutar dicha suerte: negarse a matar al toro.

Morante se negó un año antes de sonarle los tres avisos en Sevilla. Fue en Marbella, donde hace unos días sufrió un percance que le produjo una herida en la mano, precisamente al entrar a matar. Dos activistas antitaurinos irrumpieron en el ruedo en medio de la faena y miembros de la cuadrilla del de La Puebla los redujeron con contundencia.

Según las crónicas hubo una fuerte disputa entre el delegado de la autoridad y la cuadrilla de Morante, quién protestó a la policía por tardar en reducir a los asaltantes. Uno de ellos, además, era un conocido holandés que en otra corrida había intentado incluso agredir al diestro cigarrero.

Morante realizó una gran faena y, en el momento de tomar el estoque, tiró la muleta al suelo y se desentendió de la muerte en protesta por la pretensión de sancionar a sus subalternos. La propuesta fue definitivamente elevada, pero no hubo sanción tras la absolución del juzgado.

Aquella tarde Rivera Ordóñez y Talavante, quienes completaban la terna, se negaron a salir a hombros como les correspondía para acompañar a Morante a pie en su salida y en solidaridad. Pero este suceso no tuvo la importancia de otras tres sonadas e históricas negativas a matar, protagonizadas por Curro Romero, Rafael de Paula y José Tomás, todas ellas en Las Ventas.

Lo de Curro sucedió el 25 de mayo de 1967 en Madrid. El Faraón de Camas adujo que ese toro ya estaba toreado y ordenó a su cuadrilla retirarse del ruedo. Las autoridades trataron de obligarle, pero no hubo manera. Esa noche la pasó el de Camas en un calabozo de la Dirección General de Seguridad tras ser detenido por los grises.

En 1990 ya había democracia en España cuando Paula tambien se negó a matar a un toro. Apenas le dio dos capotazos y se metió en el burladero. El toro era terrible. No embestía, saltaba y derrotaba de forma peligrosísima. Rafael de Paula no se acercó y el presidente dio los tres avisos con premura ante la actitud del jerezano.

El escándalo fue enorme y el torero tuvo que salir de la plaza escoltado por la policía. Lo de José Tomás fue en 2001. El de Galapagar toreó e incluso intento matar al toro, pero ante los repetidos intentos infructuosos y la ansiedad, con tiempo aún para lograrlo, desistió del esfuerzo.

Se retiró al burladero y dejó que trancurriese el tiempo reglamentario restante para dejar al toro vivo. Un nuevo alboroto negativo en Las Ventas por ser protagonista una gran figura que nunca dio explicaciones por su proceder.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas