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La diputada británica Diane Abbott denunció una "campaña maligna" contra Arday

La diputada británica Diane Abbott denunció una «campaña maligna» contra ArdayEuropa Press

Académicos británicos protestan por los ataques a quienes denunciaron el plagio en el caso Jason Arday

Académicos, periodistas y políticos que denunciaron el plagio de Jason Arday se enfrentan a campañas de cancelación y denuncias de racismo

Las imágenes del pasado lunes en Trafalgar Square (Londres) durante la vigilia en recuerdo de Jason Arday, han prendido la mecha.

Jason Arday era un profesor de Cambridge, universidad que presumía de que Arday era el profesor negro más joven de la historia de la prestigiosa institución.

Arday había llegado al puesto académico más alto con una historia de superación asombrosa: nacido con un problema de desarrollo, autismo y dislexia, tardó años en empezar a hablar y no aprendió a leer y escribir hasta los 18 años.

A pesar de todo, logró licenciarse, doctorarse y obtener una plaza de Profesor de Sociología de la Educación en Cambridge con 37 años.

Todo bien hasta que denuncias de compañeros académicos y alumnos suscitaron una investigación periodística del Guardian y otros diarios británicos que sacaron a la luz que gran parte de la tesis de Arday y varios artículos científicos habían sido plagiados. Incluso logros deportivos y de labores benéficas de los que presumía resultaron ser falsos.

Tras el escándalo, Cambridge anunció una investigación y los medios, académicos y políticos denunciaron la ineficacia de unos comités de selección y control de profesorado arrastrados por las políticas de inclusión y diversidad. Arday renunció a su puesto y unas semanas más tarde apareció muerto.

Académicos señalados

En la vigilia celebrada en Londres, activistas contra el racismo, políticos y académicos acusaron a los medios de comunicación, profesores universitarios y políticos que destaparon el fraude cometido de Arday de empujar al joven a la muerte; restaron importancia al plagio o incluso negaron su existencia, pese a la evidencia, y encumbraron a Arday como mártir de la causa por la inclusión y la diversidad.

En particular, la diputada laborista Diane Abbott señaló a otros profesores universitarios por emprender, por cuestiones raciales, una campaña «maligna contra Arday: «Simplemente, no creían que un hombre negro no merecía ser profesor de Cambridge».

La acusación sin pruebas de Abbott no ha quedado sin respuesta, y miembros de la comunidad académica británica han alzado la voz por lo que consideran una difamación.

El Comité por la Libertad Académica (Committee for Academic Freedom), un grupo independiente formado por profesores y académicos de diferentes universidades británicas difundió un comunicado donde se afirmaba que los miembros del Comité se sintieron «perturbados» al ver las declaraciones de Abbott y de algunos académicos congregados en Trafalgar Square.

«Se trata de una imputación seria y de categórica motivación racista», advirtió el Comité. En particular, se denunciaron los ataques al profesor emérito de la Universidad de Plymouth Marjon, David Harris, por ser quien descubrió el plagio, y con quien comenzó todo el proceso.

Tras detectar «similitudes desconcertantes» entre la tesis de Arday y otros trabajos cuya autoría no cita, Harris se puso en contacto con Arday de forma privada para pedirle, de forma educada, explicaciones.

Arday, sin embargo, actuó a la defensiva y denunció a la Policía a Harris de acoso con motivaciones racistas. El Comité por la Libertad Académica subrayó ese origen del caso y denunció que las acusaciones de una parlamentaria como Abbott resultan paralizantes para el escrutinio académico, sobre todo cuando tienen una «connotación racial, se realizan en una gran reunión pública y cuentan con la amplificación de los medios».

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