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Una chica disfrazada de espantapájaros, rodeada de calabazas de Halloween

Una chica disfrazada de espantapájaros, rodeada de calabazas de HalloweenGetty Images / Ines Cobos Jurado

El español desde dentro

Halloween: la fiesta que ha olvidado el origen religioso de lo que significa su nombre

El término surgió con el significado de la Víspera de Todos los Santos en el que se hacían rituales para honrar a los muertos, en referencia a la festividad de Todos los Santos

¿Cuántas personas celebran Halloween sin saber que su nombre hace referencia a la víspera de Todos los Santos? La palabra Halloween no nació como el nombre de una fiesta de disfraces, monstruos, calabazas por doquier y películas de terror, sino como una expresión religiosa, entre otras particularidades.

Procede del inglés antiguo All Hallows’ Eve, es decir, «víspera de Todos los Santos». All significa 'todos'; Hallow significa «santo» o «persona santa» y eve es una forma antigua de evening, que se traduce como 'tarde' o 'víspera'. Con el tiempo, All Hallows’ Eve acabó contrayéndose en Hallowe’en y, más tarde, en el conocido Halloween, ya en la Edad Moderna.

No obstante, el nombre no nació envuelto entre fantasmas y calabazas iluminadas. En el siglo VIII, el Papa Gregorio III decidió trasladar la festividad de Todos los Santos, que venía celebrándose el 13 de mayo, a la actual fecha: el 1 de noviembre. Así, la noche del 31 de octubre pasó a ser la víspera de esta festividad bajo el nombre de All Hallows' Eve.

Aunque no existe una evidencia histórica, muchos historiadores concluyen que la Iglesia católica retrasó la fecha en el calendario litúrgico con un motivo. Los pueblos de Irlanda, Escocia y Bretaña celebraban el 31 de octubre una fiesta agrícola pagana de origen celta: el Samhain, para festejar el fin de la temporada de cosechas y el inicio del invierno. En esta fecha, los ciudadanos creían que durante esta noche el mundo de los espíritus y el de los vivos se estrechaba y, para ahuyentar a los espíritus malignos y repeler enfermedades tenían la costumbre de encender hogueras e incluso disfrazarse con tal de confundir a los fantasmas. El objetivo de la Iglesia católica fue integrar las celebraciones paganas con las religiosas y todo católico estaba obligado a celebrar la Víspera de Todos los Santos rezando y orando a sus muertos.

Ambas costumbres, que mezclaban lo pagano con lo religioso se extendieron durante la Edad Media. El punto de inflexión se produjo en Estados Unidos, ya en el siglo XIX, a través de los inmigrantes irlandeses que cruzaron el charco. A partir de ahí, la fiesta evolucionó hacia un carácter predominantemente laico, comercial y de entretenimiento, centrado en los disfraces y los dulces, dejando de lado su significado litúrgico original.

En España nunca se celebró Halloween. No es un país que cuente con siglos de historia de celebración, como sí Gran Bretaña o EE.UU. La incorporación de esta festividad al calendario español es reciente y los festejos han llegado a nuestros días mostrando solo el lado pagano y olvidando el origen cristiano de su nombre.

Así, la historia de Halloween es, precisamente, la de una tradición que ha acumulado capas culturales diferentes. Lo que merece atención es que, en esa evolución, el significado de su nombre se ha vuelto casi invisible para una parte de la sociedad que, pese a todo, sigue acudiendo a cementerios y realizando reuniones familiares durante estas fechas para recordar a los suyos.

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