25 de septiembre de 2022

'Crucifixión', de El Greco

'Crucifixión', el cuadro que Iceta compró por 1,5 millones, cuelga ya en el Museo del Greco en Toledo

El Ministerio de Cultura ha inaugurado la exposición del lienzo, una obra peculiar por el texto hebreo en la cartela que corona al Cristo

Fue el lugar en el que murió, y también en el que produjo gran parte de sus obras de madurez. El Greco (1541-1614) llegó a Toledo en 1577 procedente de Italia, donde entabló relación con Diego de Castilla, deán de la Catedral de Toledo, para la que realizó precisamente varias de sus obras más renombradas, gracias a las que se desmarcó de sus maestros y estudió un estilo propio.
444 años después de su llegada a la que entonces era la capital religiosa de España y una de las ciudades más grandes e importantes de Europa, El Greco vuelve a Toledo, y lo hace a través de una de las obras más significativas de su madurez: el cuadro Crucifixión. El ministro de Cultura, Miquel Iceta, lo adquirió por 1,5 millones de euros ejerciendo derecho de tanteo y hoy descansa ya en el Museo del Greco de la ciudad.
Según Iceta, «la calidad de la pintura y su probada autoría han supuesto una excelente oportunidad para incrementar las colecciones públicas con una obra de un autor tan destacado en la historia del arte». El cuadro, ya instalado en el museo que lleva el nombre del griego (nacido en lo que hoy conocemos como Creta), se encuentra en excelente estado de conservación, lo que ha posibilitado su exposición e incorporación inmediata al recorrido del museo, donde ya puede ser contemplado por los visitantes.
La adscripción de la obra, la primera de El Greco que se adquiere para los fondos del museo toledano desde su fundación en 1910, completa las etapas artísticas del pintor en la colección permanente. Crucifixión cubre la carencia de obra de los años iniciales que hasta ahora existía en el discurso museográfico actual, que narra todas las etapas artísticas del pintor desde su Creta natal hasta su llegada a Toledo.

Bisagra entre Roma y Toledo

Si la llegada de El Greco a Toledo está fechada en la primavera de 1577, este crucificado lo realizó entre 1575 y esa fecha; es decir, justo antes de su llegada a España. Por lo tanto, funciona como pieza bisagra entre las etapas italiana y toledana del pintor. Además, la posibilidad de exhibirlo junto a otra obra de la misma temática, Cristo crucificado, muestra la evolución de un artista que no fue siempre comprendido.
'Cristo crucificado', otro de los estudios de El Greco sobre la crucifixión, también en el museo de Toledo

'Cristo crucificado', otro de los estudios de El Greco sobre la crucifixión, también en el museo de Toledo

El nuevo cuadro, la novedad y por tanto la estrella del museo, es en realidad una obra de pequeño formato (67,5 x 42 cm) que representa el momento de la expiración de Cristo en la Cruz, tema que El Greco desarrolló en diferentes versiones de similares dimensiones entre 1573 y 1578. Esta es la obra más tardía y la culminación de las anteriores, datada entre los últimos años de la estancia del pintor en Roma y los primeros en Toledo.
La figura de Cristo destaca por su potente anatomía y monumentalidad, inspirada en un dibujo de Miguel Ángel. Aparece aislada en un paisaje de horizonte, levemente abocetado el contorno de una ciudad y el característico fondo de nubes, seña de identidad del artista.
Pero además de cubrir un periodo histórico en el que había poca información sobre la pintura de El Greco, la obra encierra otro secreto que le otorga un carácter único: una erudición añadida, probablemente, por encargo del cliente y que no aparece en el resto de crucificados. En la tabla de la cruz, en lugar de la habitual inscripción INRI, figura un texto de tres líneas invertidas. Leída de derecha a izquierda, según la tradición hebrea, repite el nombre Nazarenus en hebreo, griego y latín. Es una reproducción de una de las reliquias de la Crucifixión veneradas en la basílica de la Santa Croce in Gerusalemme (Roma). Leticia Ruiz, especialista en el artista, considera que El Greco debió de realizar la tela para «complacer a un cliente de notable erudición anticuaria, tal vez alguno de los amigos españoles que frecuentó en Roma».

20 obras de El Greco

Con la obra de Crucifixión, el Museo del Greco suma un total de 20 obras originales de El Greco. Destacan, entre otras, el Apostolado, formado por trece cuadros; Vista y plano de Toledo; o los retratos de los hermanos Antonio y Diego de
Covarrubias; así como San Bernardino, un depósito del Museo Nacional del Prado. La colección también posee otras tres obras consideradas como atribuciones o taller de El Greco. Asimismo, se exponen pinturas de pintores como Sorolla, Madrazo, Luis Tristán o Martínez del Mazo; escultura, mobiliario y fotografía, entre otros bienes.
El cuadro de 'Crucifixión', de El Greco, ya descansa en el Museo del Greco de Toledo

El cuadro de 'Crucifixión', de El Greco, ya descansa en el Museo del Greco de Toledo

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