02 de julio de 2022

Chicos en la playa, lienzo de Joaquín Sorolla

Chicos en la playa, lienzo de Joaquín Sorolla

Gran exposición de Sorolla sobre la familia y la infancia en la casa familiar del pintor valenciano

Medio centenar de obras podrán disfrutarse a partir de mañana y hasta el 18 de junio en la antigua casa familiar de Sorolla en Madrid, hoy convertida en el museo que lleva su nombre

El Museo Sorolla ofrece la gran muestra La edad dichosa sobre la particular visión de la infancia que Joaquín Sorolla plasmó en infinidad de lienzos.
Sorolla fue un pintor muy prolífico, con más de dos mil obras catalogadas, y los niños aparecen en un gran parte de ella, convirtiéndose en un tema central de su pintura. De hecho, su primer retrato documentado fue el de un niño muerto en 1879.

Una investigación de dos años convertida en exposición

Sonia Martínez y Covadonga Pitarch Angulo, conservadoras del museo, decidieron iniciar una investigación en torno a este tema en el que han empleado dos años, y cuyo resultado podemos admirar en el Museo Sorolla. 
Podrían haber sido «muchísimas más obras» por la gran presencia de niños a lo largo de su obra, ha reconocido Sonia Martínez Requena, una de las comisarias de la muestra y conservadora de la pinacoteca del pintor valenciano de la luz.

La edad dichosa, una radiografía de la infancia

El mar, el sol y los niños fueron sus tres pilares temáticos aunque curiosamente el último, la infancia, es de los menos estudiados.
La primera sala está dedicada a las obras en las que el niño aparece como centro de la familia de Sorolla y de otras familias burguesas que le encargaron retratos de sus pequeños, concebidos como «recuerdo familiar y símbolo de estatus».
Sorolla se quedó huérfano con dos años y encontró en su matrimonio junto a Clotilde García del Castillo y sus tres hijos -María, Elena y Joaquín-, el pilar de su vida y una inagotable fuente de inspiración.
Presiden la sala Madre y El primer hijo ; dos magníficas obras en las que Clotilde aparece, primero con su hija Elena recién nacida y luego con María . La canastilla y la cuna del pequeño Joaquín, y que compró el pintor al inicio de su carrera con gran esfuerzo, han sido reunidas para la exposición.
También se pueden ver los tres retratos de sus hijos, vestidos de impoluto blanco, y pintados con la finura de un Sorolla pletórico de técnica a la hora de captar la personalidad de cada uno: la tímida María Clotilde, la espontánea Elena, que aparece besando una estatua o la atención de Joaquín.

La alegría del agua

La Edad dichosa es un espejo de la concepción que se tenía de la maternidad en el siglo XIX: la madre devota entregada a la crianza de sus hijos, junto al influjo de las nuevas corrientes pedagógicas y que refuerzan la importancia del juego en la infancia. Por eso, en los cuadros, los niños aparecen jugando con sus juguetes, pintando o disfrutando con el agua.
La alegría del agua es un término utilizado por el propio Sorolla y se refiere al disfrute de los niños en ambientes marinos, que el pintor plasmó en numerosas ocasiones y que simboliza, de algún modo, «la vuelta a la arcadia perdida y los años efímeros de la infancia», ha explicado Pitarch.
En La hora del baño, de la colección particular de Esther Koplowitz, los niños juegan felices en la orilla del mar, una obra esplendida marcada por rasgos impresionistas y un profundo estudio de la luz.
Las comisarias han querido incluir un cuadro del museo que rara vez se expone, un estudio de un niño en el agua, en el que se puede ver al propio Sorolla estudiando a sus pequeños protagonistas.
«Aunque la pintura de Sorolla parece muy espontánea, muy rápida, detrás de su obra hay mucho trabajo», ha subrayado Martínez.

La otra cara de la infancia

Más allá de los niños de familias burguesas y acomodadas que aparecen en la obra del genio valenciano, otra parte de la producción pictórica de Sorolla es la realidad de los niños de clases más desfavorecidas que trabajan, o de niños enfermos.
Niña en la playa del El Cabañal o La siesta en Asturias, con niños que descansan sobre el heno tras una dura jornada de trabajo, son claras estampas de trabajo infantila, aunque no hay crítica social y "sólo pinta lo que ve”, según explican las comisarias.
En este último apartado se ha incluido Cabeza de niño en el lecho, que Sorolla pintó con apenas veinte años y en el que aparece el hijo del pintor valenciano Juan Peiró, y el busto de una niña enferma, ambos testigos de la alta mortalidad infantil de la época pese a los avances médicos.
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