Maya, es la hija que Pablo Picasso tuvo con Marie-Thérèse Walter
Así se libra la nieta de Pablo Picasso del impuesto de sucesiones
Entre las nuevas obras que ha donado la segunda hija de Picasso, se encuentra el cuaderno de infancia donde su padre le hacía dibujos y ella los puntuaba
Maya, la segunda de los cuatro hijos de Pablo Picasso, se ha desprendido de algunas de las piezas más queridas de su colección particular. Se trata de nueve obras que pueden ayudar a comprender los períodos menos conocidos –si es que los hay– de la obra del artista español. De este modo, el lote se ha integrado en la colección del Museo Picasso parisino, que trata de recomponer la obra picassiana en suelo francés, desde que André Malraux creara en 1973, una ley para hacerse con miles de obras y objetos del pintor malagueño: desde cuadros, esculturas, cuadernos, cerámicas, a obras de otros autores.
Batallas por la herencia
Aquella ley, de paso, permitió a las cuatro familias del pintor cubrir el impuesto de sucesiones por la herencia a la que aspiraban, y por la que se enfrentaban enconadamente.
«Mi madre tenía la intuición de que algunas de las obras que había tenido la suerte de heredar, podían encontrar su hueco en el museo; así que ha elegido las obras a las que tenía un cariño particular, como el retrato de su abuelo o su cuaderno de dibujos», ha declarado Diana Widmaier-Picasso, comisaria de la exposición y nieta del pintor.
Sin embargo, la donación no obedece solamente a criterios sentimentales, sino que Maya también ha hecho su selección en vista a completar las carencias actuales del museo, que se centran en los últimos años de creación artística del pintor y que, a su muerte, era menos valorada por la crítica. Posteriormente, se disparó en los mercados de la inversión y el arte.
Del realismo al expresionismo
Estas nueve obras, entre cuadros, esculturas y un cuaderno de la infancia, se expondrán desde este sábado, 16 de abril, hasta el próximo 31 de diciembre, en una doble muestra que revela el lado más íntimo del artista de todas las vanguardias, y cada una de ellas protagonizará una sala: el cariñoso retrato de la abuela de Maya o su imagen cubista con una piruleta. Completan la donación La venus del gas: pequeña estatuilla inspirada en el arte paleolítico, realizada en 1945, un retrato de hombre de 1971 y Estudio para una intérprete de mandolina, de 1932. Además, Maya ha donado también su cuaderno de infancia, en el que su padre le enseñaba a pintar y que ella puntuaba, posteriormente, como si fuera su profesora.
«Hay doce retratos dibujados entre 1938 y 1939, además de dibujos de una ternura conmovedora y un trazo tan clásico que incluso los especialistas se sorprenden de que hayan sido pintados por él», ha declarado Widmaier-Picasso, recordando que su madre fue bautizada con su nombre en homenaje a la hermana fallecida del artista, por lo que su nacimiento fue vivido como una suerte de resurrección.
La hija más pintada por Picasso
Nacida en 1935 de su relación con Marie-Thérèse Walter, Maya vivió poco tiempo con su padre. La gran parte de sus recuerdos de infancia se remontan a la Segunda Guerra Mundial, inicio de una gran crisis personal para Picasso, y más adelante, cuando éste pasó varios años prácticamente escondido de los nazis.
La ahora anciana hija, que se ha ausentado de la retrospectiva por su frágil estado de salud, tan solo pasó con su padre fines de semana y vacaciones en la mansión de la Costa Azul, donde Picasso ya vivía con Françoise Gilot, y sus hijos Claude y Paloma. Sin embargo, echando la vista a la infinita producción del pintor malagueño, fue la más dibujada de todos los vástagos en el laberinto del minotauro picassiano.