13 de agosto de 2022

Biografía no autorizada del PNV de Fernando José Vaquero Oroquieta

Portada de «Biografía no autorizada del PNV» de Fernando José Vaquero OroquietaPompaelo Ediciones

'Biografía no autorizada del PNV'

Una apretada crónica de este partido tan relevante en la historia de España. Vaquero Oroquieta propone una visión panorámica de su evolución y sus complejas vicisitudes.

El Partido Nacionalista Vasco se denomina en euskera Euzko Alderdi Jeltzalea, que literalmente dice «Partido de los simpatizantes de JEL», sigla que a su vez significa «Jaungoikoa eta lege zaharra», es decir, «Dios y Ley Vieja». A pesar de tan elocuente denominación, el PNV es un moderno partido muy secularizado, desarraigado de sus orígenes católicos, cuando no integristas, y perteneciente hoy, en consecuencia, al Partido Demócrata Europeo que agrupa a diversos partidos nacionalistas de diversas regiones como Occitania, Flandes, Córcega, etc., así como a otros socio-liberales.
Efectivamente, mucho ha cambiado el PNV desde sus inicios hasta nuestros días. Pero no sólo en lo que respecta a sus referencias doctrinales, sino también en el ejercicio y alcance de su poder real. De ser un pequeño partido inicialmente recluido en Vizcaya, para la que los hermanos Arana diseñaron la célebre ikurriña que hoy alcanza naturaleza de estatalidad, ha devenido en una formación decisiva en la estabilidad de buena parte de los gobiernos populares y socialistas de las últimas décadas.
Nació en una época en que el foralismo vasco y navarro se mostraba muy agitado ante unos gobiernos de maneras centralistas. Pero muy pronto lo desbordó para establecer como objetivo último la secesión y la creación de una Nación Vasca que agrupara todos los territorios, franceses y españoles, en los que se hablaban los diversos dialectos euskéricos que hoy han convergido en el batúa.
Por razones tácticas, los jeltzales pactarían con los tradicionalistas vasco-navarros en diversas circunstancias. No obstante, con los años, los convertirían en sus mayores enemigos a los que desplazar y eliminar. De hecho, sus últimos supervivientes serían asesinados por los terroristas de ETA ante la indiferencia jeltzale.
El PNV aprovechó la guerra civil para establecer una efímera República Vasca que, entre otros episodios, contempló los asesinatos de presos derechistas de las prisiones bilbaínas en enero de 1937 y los pactos de Santoña que pretendieron una rendición unilateral ante los fascistas italianos al margen del Gobierno de Burgos. Una verdadera traición, según los sentimientos e intereses frentepopulistas de entonces.
El franquismo sometió al nacionalismo vasco a una presión muy inferior a la ejercida sobre socialistas, comunistas y anarquistas. De hecho, durante años sus analistas políticos y policiales no llegaron a captar la naturaleza e intenciones reales de aquellos jóvenes estudiantes que, situados en la periferia de los veteranos gudaris y jeltzales, ante su incapacidad de entonces, organizaron primero Ekin y muy poco después ETA.
La Transición fue testigo de una rápida reorganización del PNV, quien pronto alcanzó importantes objetivos de autogobierno, a pesar de su abstención ante la Constitución Española.
Hoy día, el PNV mantiene el control del Gobierno Vasco y de la mayoría de ayuntamientos, mancomunidades y demás instituciones públicas vascas. Y de muchas navarras, en extraña coalición con socialistas, podemitas y apoyos regulares de la autodenominada izquierda abertzale. Sin embargo, el miedo recorre sus filas ante una más que plausible coalición entre EH Bildu y los socialistas vascos que pudiera desbancarles de su privilegiada posición en un futuro inmediato.
En este contexto, es del máximo interés una apretada crónica, como la que nos presenta Vaquero Oroquieta, de este partido tan relevante en la historia de España. Así, el autor realiza 25 catas a su historia, ofreciendo una visión panorámica de su evolución y sus complejas vicisitudes. Y no elude episodios polémicos. Sin calificativos ni aspavientos, con la frialdad de un cirujano experto, despliega al lector de esta incómoda biografía, un aluvión de hechos, fechas y nombres.
Biografía no autorizada del PNV de Fernando José Vaquero Oroquieta

pompaelo ediciones / 220 págs.

Biografía no autorizada del PNV

Fernando José Vaquero Oroquieta

De ahí que podrá encontrar no pocas referencias al racismo casi zoológico de sus fundadores, su inicial integrismo, la participación de los jeltzales navarros y alaveses en el Requeté en julio de 1936, los cientos de asesinatos perpetrados en las prisiones vizcaínas del Gobierno Vasco al año siguiente, los pactos de Santoña, sus sorprendentes contactos con los nazis en Francia a la vez que tejía una red de espías al servicio de las potencias anglosajonas, sus ya mencionadas relaciones con ETA, la inhumana política del «árbol y las nueces», su fría equidistancia moral ante las víctimas del terrorismo, sus numerosos episodios de corrupción económica…
El autor estudia también al precursor protonacionalista francés Joseph Augustin Chaho, a sus fundadores Sabino y Luis Arana, el lendakari José Antonio Aguirre y Telesforo Monzón, Federico Krutwig e Iñaki Múgica Arregui, Xabier Arzalluz y Joseba Azkarraga. Pero también a quien fuera contrapunto de todos ellos: el añorado Joseba Arregi.
De igual modo, el autor participa en la deconstrucción de algunos de los mitos nacionalistas, caso de las recientes falsificaciones arqueológicas de Iruña-Veleia; pero también el invento, por Sabino Arana, de la inexistente batalla de Padura. Y expone, sintéticamente, el valor simbólico que jugó en su cosmovisión, durante varias décadas, las hoy universalmente denostadas esvásticas. Acaso como contrapeso de tales dislates, también nos habla de Zacarías de Vizcarra y Ramiro de Maeztu, autores intelectuales de la Hispanidad.
Señalemos, finalmente, que, si bien no pretende desvelar secretos inéditos, rescata sintéticamente los episodios más significativos de la procelosa historia de un partido tan controvertido como poderoso.
Este volumen será el primero de una trilogía que contemplará, en el segundo, a la izquierda abertzale de ETA y, en el último, a la «construcción nacional vasca» en Navarra. Una buena idea, pues el nacionalismo vasco es uno, tanto en sus orígenes, como en sus anhelos últimos
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