06 de octubre de 2022

Asesinato en el Hotel Paradise (XXXI)

El Paradise ocupó las portadas de todos los diarios nacionales e internacionales durante una temporada

Asesinato en el Hotel Paradise, capítulo XXXI

Lu Tolstova

15 de septiembre
–Mi padre murió cuando había alcanzado la felicidad. Así que os arrebataría la vida después de haceros pensar que conseguirías vuestros anhelos –Ángel se rio como solo un loco podía reírse.
Pero no había acabado.
–Cuando supe que Wagner volvía a España para inaugurar un hotel y que le seguía su perrito faldero y su amigo supe que era una señal del destino.
Ángel lo acercó a las llamas de las plantas. Escuchó las voces de la policía a su alrededor, apuntándole con sus pistolas, pero el fuego rodeándoles y la cercanía entre ambos, les hacía imposible actuar. Murmuró algo.
–Lo siento. Te lo juro, siento muchísimo lo que hicimos.
Ángel se rio.
–Ahora es tarde para eso.
Le lanzó al centro de la enredadera y Óscar recibió el bofetón del fuego aceptando su inminente final. Mientras escuchaba gritos y tiros de fondo. Cerró los ojos.
El Paradise ocupó las portadas de todos los diarios nacionales e internacionales durante una temporada tras celebrarse un juicio que resultó con la cárcel para los dos hermanos asesinos. Ludwig cerró el hotel durante el mes de agosto mientras volvían a rehacer obras en el jardín central y se calmaban. Con ayuda de Raquel Prados convencieron a Gloria Hueto, que había conseguido filmar parte del teatral final del incendio desde su suite 432, de vender una ficción apasionante de asesinos que se resolvió exitosamente gracias a la colaboración de la directiva del Paradise con la policía. Así que, a partir de octubre, reabrirían el hotel.
Por las tardes, Wagner acudía casi religiosamente a acompañar a Mercedes en su visita a Óscar al hospital. Ella sentía que se lo debía a uno de los mejores amigos de su marido, por ayudar a resolver el caso. Aunque presentaba quemaduras por todo el torso, se cubrió el rostro con las palmas de las manos, por lo que solo estas tendrían una recuperación más aparatosa, a pesar de que no le quedaría mucho para recibir el alta. Ludwig le aseguró querer contar con él para la segunda reapertura.
Por su parte, Fernando Manzanares tuvo que testificar en Los Ángeles tras desbaratarse su negocio de escorts y aunque se libraría gracias a una considerable cifra de dinero, el FBI seguía investigando sus negocios.
Julieta se había mudado con parte de su familia a Valencia, donde había prometido a Óscar que se mantendría tranquila para tener a su pequeña alejada de aquellas horrorosas semanas.
Incluso Silvia se había pasado a saludar.
–Si lo del Paradise no sale adelante… no nos vendría mal a un perfilador como tú. Tienes buen olfato.
Óscar se rio.
–Soy analista –dijo como si eso lo explicara todo –. Mi deber ahora es ayudar al Paradise y a Ludwig, necesitamos unirnos para ver si podemos sacar adelante esto…
Silvia asintió y poniéndose en camino hacia la comisaría se giró a modo de despedida.
Óscar se encogió de hombros. Si algo había decidido era a dejar de hacer las cosas como un títere, a vivir un poco más.
–No lo sé, ¿sabe? No me importaría poder encontrar a cierto gato que cambió mi vida y adoptarlo.
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