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Portada de «Ucrania, la primera batalla de la Tercera Guerra Mundial» de Yuri Felshtinsky y Michael StanchevDeusto

'Ucrania, la primera batalla de la Tercera Guerra Mundial'

Dos expertos en Rusia desgranan las claves del conflicto ucraniano, un enfrentamiento bélico que podría haberse convertido en la Tercera Guerra Mundial

Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania el 24 de febrero de 2022 el temor a un ataque nuclear y a una nueva guerra mundial ha sobrevolado el conflicto en ciernes en Europa oriental.

Aunque las armas nucleares no han hecho acto de presencia en el campo de batalla ucraniano, los expertos en política soviética, rusa y ucraniana, Yuri Felshtinsky y Mikhail Stanchev, defienden en su libro Ucrania, la primera batalla de la Tercera Guerra Mundial (Deusto) que lo que desató Putin al iniciar la guerra ucraniana fue, de hecho, una nueva contienda mundial.

La afirmación resulta tremendista y difícil de argumentar. Al fin y al cabo, cualquier lector con conocimientos básicos de la historia de las guerras mundiales llegará a la conclusión de que el conflicto bélico ucraniano no reúne las características necesarias para ser considerada una guerra mundial.

Más bien se trata de un conflicto regional en el que participan de manera indirecta actores internacionales estatales y no estatales. Se trata de una guerra más parecida a la de Vietnam que a la Segunda Guerra Mundial.

Portada del libro

DEUSTO / 448 págs

Ucrania: la primera batalla de la Tercera Guerra Mundial

Yuri Felshtinsky y Michael Stanchev

Es cierto, sin embargo, que los pasos seguidos por el presidente ruso, Vladimir Putin, al invadir Ucrania recuerdan a los que siguió Hitler al invadir Polonia en 1939, y es precisamente a esa similitud a la que se agarran los autores para sostener su tesis de que el 24 de febrero de 2022 estalló la Tercera Guerra Mundial.

Destacan que, al igual que el líder de la Alemania nazi, también Putin defiende la expansión de las fronteras de su Estado para dar cobijo a todos los hablantes de ruso.

Del mismo modo, Putin emplea el argumento de la defensa de los ciudadanos rusos que viven en Estados vecinos como justificación para invadirlos, ocuparlos militarmente y anexionarlos.

Es interesante comprobar cómo las predicciones realizadas por los autores en 2014 se han cumplido con una exactitud que asusta

Ucrania, la primera batalla de la Tercera Guerra Mundial se publicó por primera vez tras la anexión de Crimea y la guerra del Donbás en 2014 y 2015. Ahora se reedita actualizado con los acontecimientos de los últimos meses.

En ese sentido, es interesante comprobar cómo las predicciones realizadas por los autores en 2014 se han cumplido con una exactitud que asusta.

Felshtinsky y Stanchev defienden que Putin pretende arrastrar al mundo a una nueva guerra mundial que permita trasladar el centro de la hegemonía mundial del eje euro-atlántico al euro-asiático, con Rusia como nuevo árbitro mundial.

Mediante ese plan de lo que Putin y los gerifaltes del Kremlin denominan construcción del «mundo ruso», se pretende expandir la Federación Rusa por todo el ámbito de lo que un día fue el imperio de los zares, no tanto la Unión Soviética.

Para ello, Putin trata de anexionar amplios territorios tanto en Europa como en Asia. En Europa, Rusia buscaría la anexión no solo de Ucrania, también de una amplia franja que incluiría Moldavia, Bielorrusia, las repúblicas bálticas y parte de Polonia.

Los autores señalan, asimismo, el error cometido por las democracias occidentales en 2014 cuando, después de la anexión rusa de la península de Crimea, no solo reaccionaron con tibieza, sino que siguieron haciendo negocios con los oligarcas rusos e inflando las arcas del Kremlin con los jugosos negocios del gas y del petróleo.

Si en 2014 se hubieran impuesto a Rusia las sanciones que se están imponiendo ahora, y si Europa hubiera cortado entonces por lo sano con su dependencia energética con Rusia, no se estaría produciendo la actual guerra en Ucrania.

Ucrania, la primera batalla de la Tercera Guerra Mundial cumple una doble función: por un lado, sitúa al lector en el largo y complejo camino que ha llevado a Europa a una nueva guerra en su territorio.

Rusia se precipitó en las garras del antiguo KGB, convertido ahora en FSB

Por otro, le empuja a plantearse preguntas incómodas sobre la política de seguridad que siguen nuestros gobernantes y cómo una potencia (Rusia) que, a priori, parecía previsible e incluso garante de seguridad en las fronteras orientales europeas, se ha mostrado finalmente con un rostro de Estado terrorista dispuesto a provocar una Tercera Guerra Mundial.

Una Rusia que, como explican los autores, se precipitó en las garras del antiguo KGB, convertido ahora en FSB, tras el fracaso del intento de construir una Rusia democrática sobre los escombros del comunismo soviético.

Un FSB que se hizo con el control del país ante la incapacidad de Boris Yeltsin para mantenerse en el poder tras la derrota en Chechenia.

Con Yeltsin anulado, el antiguo KGB no tuvo problemas en situar en el poder a uno de los suyos, Vladimir Putin. Una vez en el Kremlin, Putin entregó a miembros del FSB todos los resortes del Estado ruso.

Casi una década después del derrumbe del comunismo, el KGB volvía a hacerse con el control del país con una nueva ideología: un nacionalismo imperialista que los autores del libro no dudan en definir como «fascismo ruso».

En definitiva, la obra de Felshtinsky y Stanchev es una buena opción para introducirse, con sentido crítico, en un tema de estricta actualidad, como es la guerra en Ucrania, y comprender hacia dónde puede evolucionar la guerra y el futuro de Europa.

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