Detalle de cubierta de 'Los secretos que guardan las estrellas'
´Los secretos que guardan las estrellas´: una reflexión sobre la identidad y la importancia de los recuerdos
Relato que cautiva al joven lector con dos historias separadas por 400 años que trascienden el tiempo y nos hablan de exilio y añoranza
El edicto de expulsión firmado por el rey Felipe III en 1609 condujo a una multitud de moriscos afincados en España a su exilio a tierras de Marruecos, donde fundaron la República de Salé, una pequeña ciudad-estado que sobrevivió durante el siglo XVII. Fue fundada por moriscos procedentes de Hornachos (Badajoz) y dirigida por corsarios que se dedicaban a la piratería y a la trata de esclavos. Uno de los últimos moriscos expulsados de España es Said, un joven melancólico que aún sufre por la pérdida de su primer amor, una muchacha cristiana, amiga y vecina desde la más tierna infancia. Said se convierte en un temible y respetado corsario y escribe un cuaderno de bitácora diez años después de su forzoso exilio, que nos llega con ecos marítimos y profundas reflexiones sobre el desarraigo y la continua sensación de pérdida. Con este personaje nos vamos a encontrar las partes más líricas de la novela, con sus hondas reflexiones en alta mar sobre el pasado, la nostalgia, la vida y la muerte.

Anaya (2025). 159 páginas
Los secretos que guardan las estrellas
Casi cuatrocientos años después, Alonso, uno de los protagonistas de esta novela narrada a tres voces, comparte con Tatiana la historia de cómo su abuela encontró emparedado un librito en miniatura en el tabique de su habitación. El libro estaba escrito en árabe y decorado con mucho detalle con tinta de varios colores. Alonso es un adolescente maduro, enamorado, autor de unas divertidas intervenciones llenas de turbación y de la torpeza propia de un primer amor.
Tatiana es una refugiada de guerra recién llegada a España, una joven exiliada que lo ha perdido todo. En estas páginas, relata en forma de diario su experiencia de abandono, de soledad, de pérdida, junto al hecho de mantener la esperanza a pesar de todas las ausencias con las que, a la fuerza, tienen que convivir los inmigrantes o refugiados. Aunque en ningún momento se nombre, se puede intuir que este personaje femenino es espejo y referencia del reciente e inconcluso conflicto entre Rusia y Ucrania. La autora del libro se encarga de poner voz a todos los afectados por esta situación bélica.
Como vemos, nos hallamos ante una novela juvenil que trata temas universales como el amor, la pérdida, la añoranza y el enorme poder del recuerdo. Su lenguaje es poético y descriptivo, muy evocador, sin olvidar que Alcolea escribe siempre con un vocabulario muy asequible a los jóvenes lectores, principales destinatarios. Esto permite que se puedan sumergir sin ningún tipo de dificultad en estas páginas en las que se encontrarán con dos historias separadas en el tiempo y en el espacio, pero interconectadas y cargadas de sueños y misterios, que envolverán al lector en una continua reflexión.
La trama es simple y bastante previsible desde el principio, no nos llevaremos grandes sorpresas, pero sí podremos plantearnos preguntas históricas que crearán cierto interés por la vida de los corsarios, los diferentes edictos de expulsión firmados en España durante los siglos XVI y XVII, los conflictos bélicos actuales y sus consecuencias tanto para los que permanecen en el país como para los refugiados en diferentes naciones.
Algo que me ha llamado especialmente la atención son las continuas referencias literarias que aparecen, así como la manera en la que los personajes principales explican sus sentimientos haciendo alusión a grandes personajes de la literatura. Mencionan historias de la mitología grecorromana como la de Píramo y Tisbe y la de Eros y Psique, hablan del exilio de Juan Ramón Jiménez y su esposa Zenobia Camprubí, de los retazos de otros seres que conformaron Frankenstein, de la repetición de nombres durante generaciones en Cien años de soledad, del mito de don Juan y de los cuentos de Alexandr Pushkin... En resumen, un muy variado elenco literario que puede hacer al lector interesarse por esas historias y sumergirse en el magnífico mundo de la literatura universal desde los más antiguos mitos griegos.
Como posible punto débil, observo que pretende tratar muchos temas, pero no termina de profundizar en ninguno. Destacan los que hacen referencia a la libertad frente a la esclavitud, la guerra y el exilio, la enfermedad, el dolor y la soledad.
En conclusión, la autora nos invita a transportarnos a diferentes lugares y paisajes, tan lejanos en el tiempo y en el espacio como en el estilo de vida de cada uno. Este tejido de épocas y personajes invita a la reflexión sobre la identidad, la memoria y la importancia de mantener vivos los recuerdos; puede tener una muy buena acogida en lectores de doce a dieciséis años.