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Cubierta de 'A sangre y fuego', de Manuel Chaves Nogales

Cubierta de 'A sangre y fuego', de Manuel Chaves NogalesLunwerg

‘A sangre y fuego’, la verdadera memoria histórica que se empieza a reivindicar

Manuel Chaves Nogales firmó el gran clásico narrativo sobre la Guerra Civil. A sangre y fuego regresa a las librerías en una edición ilustrada de la mano de Lunwerg

El escritor Manuel Chaves Nogales ha sido uno de los más notables periodistas que ha dado la profesión en España, no solo por la calidad de su trabajo, sino por su integridad.

Chaves Nogales, cuya figura y obra cayeron en el olvido tras la Guerra Civil y solo se recuperó desde hace unos pocos años, está conociendo un nuevo resurgir en popularidad.

Con la publicación de gran parte de su obra por parte de Libros de Asteroide, el gran público tuvo acceso a obras inmortales como Juan Belmonte, matador de toros (recientemente reeditada también por Almuzara) y, sobre todo, A sangre y fuego, su obra más conocida.

A sangre y fuego es una recopilación de relatos, basados en hechos reales –de muchos de los cuales fue testigo el mismo autor– sobre la Guerra Civil española.

En ellos se retrata y relata la crueldad de la guerra, el sinsentido del conflicto civil que asoló España entre 1936 y 1939, la irresponsabilidad de las autoridades republicanas y las milicias revolucionarias anarquistas y comunistas, así como la crueldad de los fascismos que se alinearon con el bando sublevado.

La editorial Lunwerg acaba de reeditar A sangre y fuego en una edición de lujo, brillantemente ilustrada por David de las Heras que potencia la fuerza del texto de Chaves Nogales convertido ya en el gran clásico sobre la Guerra Civil española.

Cubierta de 'A sangre y fuego', de Manuel Chaves Nogales

Lunwerg /248 págs.

A sangre y fuego

Manuel Chaves Nogales

A sangre y fuego recoge once relatos alejados de maniqueísmos, también de equidistancias, poque Chaves Nogales sí toma partido. Toma partido en favor de la libertad, de la paz y de la convivencia de un pueblo que se vio arrastrado por unas élites radicalizadas que sólo miraban por sus intereses partidistas y que prefirieron inmolar al pueblo en el altar de los horrores antes que renunciar a sus cuotas de poder.

Chaves Nogales se definía como liberal burgués, partidario de una república democrática parlamentaria, antirrevolucionario y antifascista, y absoluto enemigo de toda dictadura, fuera de corte proletario o militar.

Con el estallido de la guerra, se vio obligado a seguir trabajando al frente del diario Ahora con el fusil de un miliciano izquierdista apuntándole a la cabeza.

Cuando vio que la República, ahogada en el totalitarismo proletario criminal, no tenía solución y que España estaba perdida en una guerra que la había ahogado en sangre, decidió que era el momento de marchar al exilio: «Había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y los otros», dejó escrito en el prólogo del libro.

Más adelante profundiza en esa decisión, que no duda en considerar una deserción: «En mi deserción pesaba tanto la sangre derramada por las cuadrillas de asesinos que ejercían el terror rojo en Madrid como la que vertían los aviones de Franco, asesinado mujeres y niños inocentes».

Los relatos de Chaves Nogales –elaborados entre 1936 y 1937– son también un filón para los amantes de la historia sobre la Guerra Civil y los amantes de la literatura bélica. Por sus páginas pasan milicianos de las FAI, legionarios, combatientes marroquíes de las tropas de Franco, quintacolumnistas, falangistas, combates de aviación, batallas de carros…

La acción se desarrolla en la retaguardia de Madrid, en la batalla del Jarama, en las razzias del campo andaluz, en el frente del Guadarrama…

A sangre y fuego es una absoluta obra maestra de la literatura española que, felizmente, cada vez se reivindica con más fuerza.

Es una obra antibelicista, en la que el autor muestra su simpatía hacia los grandes perdedores de la guerra: los civiles de uno y otro bando, masacrados bajo las bombas de los aviones de la Legión Condor alemana en las ciudades vascas, o sacados por los milicianos anarquistas de sus camas a altas horas de la madrugada y fusilados en cualquier cuneta de las afueras de Madrid.

La mirada compasiva de Chaves Nogales por las víctimas, su convencimiento de que ganara quien ganara la guerra la nación española estaba perdida, y su desencanto por la cobardía de tantos liberales que prefirieron radicalizarse y convertirse también muchos de ellos en asesinos antes que dar la vida por la libertad del pueblo español, dan al texto de A sangre y fuego una mirada agria y amarga.

Y precisamente ahí es donde reside la maestría de estos relatos, pues esa actitud es lo que les da honestidad, verisimilitud y, sobre todo, los convierte en un poderoso mensaje contra la barbarie bélica para las generaciones futuras.

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