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Laffey durante la Segunda Guerra Mundial

Laffey durante la Segunda Guerra Mundial

'Historia de la guerra': el conflicto armado como motor histórico

La obra culminante de uno de los grandes renovadores de la historia militar española. Cinco siglos de guerra para explicar su vínculo inseparable con la política, la sociedad y la tecnología

Cuando un historiador llega a la madurez, contempla la materia a la que ha dedicado su vida y su propia obra con una perspectiva global que le permite una reflexión profunda y elaborar una síntesis sencilla. El lector entonces comprende que está ante una obra realmente importante fruto de la experiencia acumulada durante años por el autor y disfruta de una manera especial. Al igual que el propio investigador, que se recrea viendo cómo todas las piezas encajan y casi no es necesario obsesionarse por las fuentes y la bibliografía.

Cubierta de 'Historia de la guerra'

Espasa (2026). 448 páginas

Historia de la guerra

Fernando Puell de la Villa

Este es el caso de esta obra del coronel de Infantería y doctor en Historia Fernando Puell de la Villa. Estamos ante la obra que, en cierto modo, culmina, aunque es de esperar que no será la última, toda una trayectoria de investigación científica. Podemos considerar a Puell como uno de los principales renovadores de la historia militar española y me agrada mucho que entre los que considera sus maestros y a quienes dedica este libro figure el general Miguel Alonso Baquer, merecedor de este reconocimiento por su extensa obra y la calidad de la misma. En estos años ha publicado Puell obras de gran interés como su Historia del Ejército en España o el Atlas de la Guerra Civil Española y sus biografías del heterodoxo capitán Nicolás Estébanez, del general Gutiérrez Mellado y del general Saro, recientemente reseñada en estas páginas.

En esta Historia de la guerra, Fernando Puell desarrolla un ameno e interesante viaje por la historia del conflicto bélico desde el siglo XV hasta nuestros días. El tratamiento que hace el autor y su sencillez en la exposición engancha al lector desde el primer párrafo. Se hace muy interesante apreciar cómo va evolucionando paralelamente los avances de la tecnología de las armas, desde la pica y la espada, con la táctica y la estrategia bélica. Pero también incide el autor en cómo las transformaciones políticas, las revoluciones, los diferentes sistemas políticos que se suceden en la historia también tienen un reflejo en el arte de la guerra. Y esta, a su vez, se convierte en fuerza transformadora, en motor histórico de la sociedad.

Especialmente interesantes son las referencias constantes que introduce sobre España y sus militares. La escasa dedicación de los investigadores españoles a la historia militar no ha permitido que saliera a la luz la excelente preparación, no sólo de los estrategas militares sino de los grandes tratadistas del siglo XVII y XVIII que marcaron las bases teóricas de la guerra en Occidente. Lo mismo podríamos decir del denostado siglo XIX en el que el protagonismo político de los generales, por la incapacidad de los políticos civiles para sostener un modelo de gobierno estable, obscureció a unos profesionales de la milicia con una ingente producción de libros y revistas técnicas muy superior a la producida por otros profesionales.

En este ensayo Fernando Puell consigue encajar perfectamente la guerra en el contexto político demostrando que es imposible separar ambos procesos. Es especialmente interesante cómo muestra la influencia del reclutamiento en las relaciones entre el estado y el pueblo, sobre todo en centro Europa. El servicio a la patria conlleva las bases de un nacionalismo en el siglo XIX que tendrá sus consecuencias en tiempos posteriores.

Uno de los principales aciertos de este libro es la composición temática realizada por el autor. Con una sorprendente capacidad de síntesis, Puell de la Villa va describiendo cómo el arte militar, que comienza su revolución en el siglo XV con los adelantos que proporciona la pólvora, el nacimiento de la artillería, las armas de fuego y su repercusión sobre la fortificación, da paso a la guerra decimonónica. Analiza después el impacto de la revolución industrial y los grandes ciclos bélicos del momento: las guerras napoleónicas, la guerra de Sucesión norteamericana y las de unificación alemana.

El periodo más violento de la historia del mundo se concentra en los cincuenta años primeros del siglo XX, que es analizado en detalle, pero sintéticamente. La primera y la segunda Guerra Mundial, en un loable esfuerzo de concreción, son tratadas sobre la base de las innovaciones del armamento que condicionan la táctica y la estrategia. Conceptos estos que quedan muy bien aclarados por el autor y cuya reflexión sería digna de ser conocida por otros profesionales que los aplican en los campos no bélicos como la economía o la sociología, entre otros.

Esta obra aporta, además, la visión de un historiador que añade a su experiencia la condición de militar, lo que le permite reformular más de una sentencia asentada. Por ejemplo, cuestiona Puell los supuestos errores estratégicos achacados a los mandos en el estancamiento de los frentes durante la Primera Guerra Mundial. El modelo defensivo basado en las trincheras era el único posible frente a los avances técnicos de la artillería y las ametralladoras.

La última parte se hace fundamental para aquellos que quieran entender el panorama geoestratégico actual. La guerra asimétrica, continuación de la guerra fría que nace en la postguerra, es analizada junto a lo que el autor denomina «los nuevos paradigmas bélicos», entre los que destacan los dispositivos aéreos no tripulados y la ciberguerra, con ejemplos claros ya desarrollados. Lo que nos hace concluir que, quizás en este momento, ya se esté librando la tercera guerra mundial.

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