El cantante David Bisbal durante su actuación celebrada este sábado en el Power Horse Stadium de Almería para conmemorar sus 20 años de carrera musical
Bisbal celebra 20 años de música acompañado de amigos como Rosa, Pablo López y Álvaro Soler
El almeriense y Rosa López volvieron a interpretar Vivir lo nuestro durante el concierto multitudinario que tuvo lugar en el Power Horse Stadium de Almería
Tenía que ser en Almería. David Bisbal no podía celebrar sus 20 años de carrera como cantante profesional en otro sitio que no fuese su ciudad, en una noche en la que una y otra vez ha agradecido poder cumplir un sueño, y lo ha hecho arropado por su gente y músicos amigos como Rosa López, Pablo López y Álvaro Soler, que no han querido dejarlo sólo en una noche de fuego en el estadio Power Horse de la UD Almería.
Una muy multitudinaria velada íntima que comenzó con un somero repaso gráfico a la figura de Bisbal, con imágenes de su infancia, su adolescencia, sus primeros pasos con la orquesta Expresiones, su paso por Operación Triunfo y sus primeros videoclips, que han dado paso a un cantante entregado desde el primer momento. «A ver quién se sabe esta canción», preguntó antes de interpretar una versión de su Corazón Latino.
Rosa López acompañó a su compañero en Operación Triunfo, David Bisbal, en la celebración de sus 20 años en la música
Tras el inevitable Ave María, llegó el turno de compartir escenario con una «artista que no necesita presentación». «Nuestros corazones se presentaron hace mucho tiempo», aseguró Bisbal, quien recordó cómo conoció en Atarfe (Granada) a una Rosa López que luego lo acompañó en el «sueño» de Operación Triunfo y con quien cantó este viernes Vivir lo nuestro, como ya hicieran en la televisiva academia.
«La que has liado, David», bromeó la cantante, quien a su vez le replicó que «ese programa maravilloso los unió para siempre y les tatuó el alma». «Almería siempre ha sido y será tu tierra», le manifestó finalmente Bisbal a su amiga.
«Buscando un sueño, me encontré con gente maravillosa en el camino y, gracias a Dios, una historia que contar. Porque las historias se cuentan, se comparten, ahí entráis vosotros», aseguró el cantante a su público, al que ofreció una canción que va «directamente al corazón»: Dígale, a la que siguieron Quiero perderme en tu cuerpo, Lloraré las penas y Camina y ven. Todo por ustedes es esa canción con la que responder a todo aquello que «tenía tanto que agradecer» y que regaló a continuación, seguida por Esta ausencia.
Con Bulería ha levantado, una vez más, al público de las gradas y ha llenado de baile un estadio al que ha llevado un «poquito» de fuego en noviembre, en un no parar de ritmos, que ha continuado con Como la primera vez.
«Veinte años no es nada»
«Veinte años no es nada», dijo el almeriense, quien prosiguió con otros grandes temas como Quién me lo iba a decir, Silencio, Torre de Babel, Al-Ándalus y Esclavo de sus besos, para llamar al escenario a Pablo López, una persona que le «encanta y alucina» y que le ha dejado «un trozo de su alma» para fundirla con él. «Detrás del piano existe un corazón enorme, inmenso. Este maravilloso ser humano que es mi amigo y gran músico», con el que ha interpretado Ruido.
Más calmado, se sentó junto a sus músicos para una entregada versión de Mi Princesa, una canción «muy especial» en lo profesional y en lo personal, que lo lleva del Teatro Real de Madrid al Royal Albert Hall de Londres o la Maestranza de Sevilla, en los que pudo materializar su concierto acústico. Tras Adoro, versionó nuevamente, como en ese acústico, la inmortal Lucía de Joan Manuel Serrat.
Y no podía dejar de cantar un tema que lo acompaña desde los tiempos de Expresiones y que sirvió de homenaje a su «compadre Alejandro Sanz»: Ella. Finalizada esta canción, reclamó la presencia de José del Tomate, hijo del guitarrista almeriense José Fernández, Tomatito, con quien interpretó Almería, tierra noble, como 20 años atrás hizo con el progenitor del joven artista.
No amanece y Diez mil maneras precedieron a Lo tenga o no, dedicada como otras veces a su mujer Rosanna Zanetti, una «Rosannita» a la que ha asegurado: «Lo tengo». Cantó Culpable después de aseverar a los asistentes que, efectivamente, se siente culpable de amarlos tanto y ofrecerles a continuación Antes que no y presentar a su siguiente amigo invitado, Álvaro Soler, «el típico niño con el que te irías a tomarte una cervecita», y con el que siguió Persiguiendo el sol antes de pedir perdón porque la fiesta llegaba a su fin, aunque faltase «la tralla final».
Siguieron con Bésame y Perdón y se despidió por primera vez de estos 20 años que «seguro se convertirán en otros 20 años más» al lado de unos seguidores a los que, ha dicho, quiere «muchísimo». A partir de hoy fue su supuesto tema final, aunque no tardó en regresar al escenario para reiterar su agradecimiento y por cumplir el «sueño de cantar en el estadio de la UD Almería».
«Gracias a todos aquellos que han viajado desde muchísimos lugares a mi tierra. Era muy importante que se celebrara aquí. Siempre vuestro, siempre vuestro David. Os quiero muchísimo. Por otros 20 años más. Vámonos», agregó para llegar a esa traca final compuesta por fuegos artificiales y una mezcla de Bulería, Esclavo de sus besos y Ave María.