Fundado en 1910
Ensayo en el Teatro Real de 'Las indias galantes', donde se fusiona la música barroca con el hip-hop

Ensayo en el Teatro Real de 'Las indias galantes', donde se fusiona la música barroca con el hip-hopEFE

El Teatro Real cae en el esperpento al fusionar música barroca con el hip-hop

El Teatro Real estrenará el 28 de mayo Las indias galantes, ópera-ballet de Jean-Philippe Rameau

La célebre ópera-ballet de Jean-Philippe Rameau, Las indias galantes, regresa al escenario en una versión completamente renovada que, sin embargo, cae en lo estrafalario al mezclar la partitura barroca con la música hip-hop y los bailes urbanos.

El Teatro Real acoge esta innovadora propuesta en cuatro únicas funciones programadas entre el 28 de mayo y el 1 de junio, bajo la dirección musical de Leonardo García-Alarcón.

La producción, que se estrenó el pasado 21 de mayo en París con gran acogida, es un espectáculo coreografiado en el que la danza se convierte en un canal de interpretación emocional.

La coreógrafa Bintou Dembélé, figura destacada de la danza urbana francesa, lleva al escenario a la compañía Structure Rualité, cuyas coreografías incorporan estilos como el krump, el hiphop, el voguing y el flexing, lenguajes contemporáneos que se pretende que encajen con una obra compuesta en el siglo XVIII.

Sobre el escenario, la parte musical estará a cargo de Cappella Mediterranea y el Choeur de Chambre de Namur, formaciones especializadas en música antigua, junto a un destacado elenco vocal compuesto por las sopranos Julie Roset y Ana Quintans, el tenor Mathias Vidal y el bajo-barítono Andreas Wolf.

El conjunto, bajo la batuta de García-Alarcón, busca rescatar la esencia festiva, sensual y teatral de la partitura original de Rameau (1683–1764), ampliando su significado a través de la interacción con nuevas formas de expresión.

Estrenada por primera vez en 1736 en la Académie Royale de Musique, la obra fue fruto de la colaboración entre Rameau y el libretista Louis Fuzelier. A lo largo de los años, el compositor revisó y amplió la partitura, estructurada en un prólogo y cuatro actos independientes ambientados en lugares exóticos: Turquía, Perú, Persia y América del Norte.

Cada uno de estos escenarios es el marco para historias de amor y conflicto, que sirven como pretexto para una reflexión sobre la alteridad y la reconciliación entre culturas.

La versión que ahora llega al Teatro Real pretende rescatar el espíritu de transgresión y espectáculo total que animó a Rameau y a sus contemporáneos. En este sentido, Dembélé y García-Alarcón han concebido un montaje que no solo reinterpreta el contenido musical y escénico, sino que también lo confronta con los lenguajes del presente.

Según señala el director musical, «analizar las músicas cultas occidentales, intentar comprender su origen a través de las músicas populares actuales, nos lleva a tomar conciencia de que el ser humano siempre ha vivido con la música y la danza».

Esta simbiosis entre lo antiguo y lo contemporáneo encuentra una vibrante plasmación en escena, donde la energía de los bailarines aporta una nueva vitalidad a la partitura, explorando las pulsiones humanas que laten en los ritmos irregulares del barroco.

El Teatro Real ha previsto, además, un amplio programa de actividades paralelas en colaboración con diversas instituciones culturales como el Museo Arqueológico Nacional, el Instituto Francés de Madrid, la Fundación SGAE y la Asociación Argadini, con el propósito de enriquecer la experiencia del público y fomentar el diálogo entre tradición y vanguardia. Esta propuesta se perfila así como una de las citas imprescindibles de la temporada, tanto por su valor artístico como por la audacia de su enfoque escénico.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas