Colas de inmigrantes con motivo de la regularización masiva impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez
Marroquís y búlgaros, a los pueblos y los hispanos, a las ciudades: así se reparte la población inmigrante en Castilla y León
La distribución por nacionalidades de los extranjeros que viven en Castilla y León no ofrece grandes concentraciones, aunque si algunas tendencias específicas según país de nacimiento, según un estudio
La distribución por nacionalidades de los extranjeros que viven en Castilla y León no ofrece grandes concentraciones, aunque si algunas tendencias específicas según país de nacimiento, según el estudio del Consejo Económico y Social (CES) sobre la La situación de la población inmigrante en Castilla y León.
En este sentido, la población de origen marroquí, junto con la búlgara, presenta una mayor dispersión territorial y una mayor presencia en espacios con un perfil más agrario. Los rumanos comparten algunas de estas características espaciales, aunque con una menor dispersión y concentración preferente en los espacios del sur de la Comunidad y aquellos con actividades agroindustriales.
Sin embargo, los inmigrantes procedentes de países hispanoamericanos (principalmente colombianos, venezolanos, ecuatorianos, dominicanos, etc.) tienen en común su constante crecimiento en los últimos años y también su menor dispersión territorial.
En general, la investigación, recogida por Ical, afirma que se trata de inmigrantes con mucha mayor tendencia a ubicarse en los espacios urbanos y cabeceras comarcales, y a que sus perfiles personales y profesionales, mujeres dedicadas de forma prioritaria a servicios de atención a la población como hostelería, comercio o servicio doméstico, y hombres ocupados en servicios a la población y profesionales, condicionan sus destinos.
Las capitales de provincia, especialmente Valladolid, Burgos, Salamanca y León, son las que se sitúan a la cabeza del número de residentes no nacidos en España, en todos los casos por encima de 14.000 personas, concentrando el 63 % de estos residentes en núcleos urbanos.
Situación de la población inmigrante en Castilla y León
Si se valora el papel que estos residentes tienen en el conjunto de la población total de cada ciudad, el ranking cambia, situándose a la cabeza la ciudad de Soria, donde suponen casi el 20% de la población total empadronada, seguida de Segovia (18,2 %) y Aranda de Duero (17,7 %).
Excluyendo los espacios urbanos y periurbanos, en el espacio rural se observa una presencia máxima de extranjeros en el sur y sureste de la región, afectando especialmente a la práctica totalidad de los municipios segovianos, una parte fundamental de los sorianos, así como el sureste de Ávila.
Un segundo conjunto con un elevado porcentaje de inmigrantes coincide con el sur de las provincias de Burgos y Valladolid. En tercer lugar, destacan algunas otras áreas coincidentes como El Bierzo, las Montañas de Burgos y la comarca de Aguilar de Campoo, en Palencia, la Tierra de Campos vallisoletana y El Páramo Leonés. Todos ellos son espacios donde las actividades económicas presentan más dinamismo, bien por tratarse de zonas agrarias con aprovechamientos intensivos en mano de obra, tener agroindustrias o un mayor componente turístico.
En el caso de Castilla y León, las diferencias intrarregionales son significativas con provincias como Soria y Segovia donde se alcanzan valores similares a la media nacional (19,03 %), frente a Palencia y las situadas en el oeste (Zamora, Salamanca y León) con los mínimos valores de población no nacional, por debajo del 11 %, incluso del 9 % en el caso de Zamora.
En 2024, entre los residentes nacidos fuera de España son mayoritarios los originarios de Colombia, seguidos de marroquíes, rumanos, venezolanos y búlgaros. Desde 2022, tras el inicio de la guerra de Ucrania, en todo el país y, por supuesto en Castilla y León, se asiste a la recepción de colectivos de refugiados de este origen, minoritarios en número, pero de gran significado cualitativo ya que, en algunos casos, han conformado grupos numerosos en espacios rurales.