Álex Navajas y José Antonio Méndez

«Llevar un burka es libertad de expresión» y otras incongruencias woke

Que una mujer vaya tapada desde la coronilla hasta los tobillos no supone ningún problema para los que ponen el grito en el cielo por, por ejemplo, rezar delante de una clínica abortista

El catálogo de incongruencias woke casi parece no tener fin. Te puedes cambiar de sexo pero no tratar de modificar la atracción homosexual; la tauromaquia es un crimen horrible pero abortar es un derecho; España perpetró un genocidio en Hispanoamérica, mientras que otros países llevaron el progreso a sus colonias; el bando nacional era totalitario y brutal mientras que el republicano luchaba por la democracia; exigen educación pública y de calidad pero luego llevan a sus hijos a un colegio privado; el socialismo «es tener poco y estar dispuesto a dar mucho», salvo las joyas, que esas se quedan custodiadas en la caja fuerte.

A todas estas hay que sumarle una más, que los periodistas José Antonio Méndez y Álex Navajas desentrañan en el Zona antiwoke de esta semana: Llevar un burka es libertad de expresión, pero rezar en silencio delante de una clínica abortista está prohibido por ley.

El postulado woke no se sostiene (como ninguno de sus dogmas), pero poco importa para los guardianes de la ortodoxia progre, siempre dispuestos a cabalgar sus propias contradicciones. La verdad no importa, lo que importa es lo que determinen las mayorías y, si estas no están de acuerdo, alerta antifascista y a proseguir con su reeducación.