Lindsey Vonn, rescatada en helicóptero tras su caída
La impactante caída de Lindsey Vonn: gritos de dolor, silencio del público y el vuelo de emergencia
Nada más salir, la norteamericana se fue al suelo tras chocarse con una bandera y terminó su trayectoria de la peor manera posible
Roban al equipo de Israel de bobsleigh antes de su debut en los Juegos Olímpicos de Invierno
Lindsey Vonn se convirtió desde muchos antes de que comenzaran los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 de Milán - Cortina en el gran atractivo del evento. Desde que se supo que volvía después de cinco años de ausencia, la competición logró un interés mayor. Su gran objetivo era participar por quinta vez en unos Juegos y además, a sus 41 años, se marcó como objetivo conseguir una medalla.
Parecía un desafío imposible, pero la leyenda del ski demostró rápidamente que no había regresado para nada. Pese a su edad, logró dos victorias esta temporada en descenso (St. Moritz y Altenmarkt-Zauchensee) y enseñó que ella estaba hecha de otra pasta. Nadie a su edad había logrado triunfos en una Copa del Mundo y tras ello, puso su mirada en los Juegos Olímpicos de 2026. Tenía el 8 de febrero como el día en el que podía hacerse aún más legendaria, pero terminó siendo un final dramático.
La de Minnesota estaba confiada en hacer un buen papel en los Juegos, pero a diez días del descenso olímpico se cayó en el descenso de Crans-Montana y sufrió una rotura total del ligamento cruzado en su rodilla izquierda. Eso, sumado a que tiene la rodilla derecha de titanio hizo que se antojara imposible que compitiese en los Juegos, pero ella se negó a tirar la toalla. «Mi sueño olímpico no ha acabado», dijo horas después de la caída sin saber todavía el alcance de su lesión.
La aparatosa caída de Lindsey Vonn
Vonn grita de dolor
Se confirmó lo peor tres días después, pero ni por esas Lindsey Vonn dijo adiós a los Juegos Olímpicos. La triple medallista olímpica –oro y bronce en Vancouver 2010 y bronce en Pyeongchang 2018– se plantó en el portillón de salida de la mítica Olympia delle Tofane para atacar los 2.572 metros descenso. Todo parecía en su contra, pero aun así se lanzó a por el oro aunque la historia acabó de la peor manera, pese a que en los entrenamientos dio motivos para soñar con la gloria.
Lindsey Vonn se fue con todo a por la gloria y salió en el decimotercer lugar. Fue alrededor de las 12:00 horas, con la grada empujando en su favor como si de una italiana se tratara, cuando comenzó su bajada que apenas duró.
Nada más salir, se le quedó el brazo enganchado en una bandera y al sacarlo perdió el equilibrio por completo y se fue al solo. Un grito de dolor silenció la montaña porque era el final de todo. La rodilla izquierda le había fallado y así termina su carrera.
Llena de lágrimas, con los corazones de todos los aficionados helados y una ovación mientras el helicóptero la recogía para trasladarla al hospital. «Se encuentra estable y en buenas manos con un equipo de médicos estadounidenses e italianos», declaró el equipo estadounidense de esquí y snowboard en un breve comunicado en redes sociales.
Más tarde, se ha sabido que la estadounidense ha sido operada esta tarde en Treviso para estabilizar una fractura en la pierna izquierda. Se espera un nuevo parte médico este lunes a las 12:00.
Lindsey Vonn, una leyenda del esquí, asumió un riesgo brutal en busca de una hazaña imposible que ha terminado en tragedia. La reina lo deja de la forma más dolorosa, aunque solo haberlo intentado ya es de admirar.