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Elana Meyers Taylor posa con la medalla de oro conseguida en Milán-CortinaAFP

La historia de los Juegos: dos hijos sordos, uno con síndrome de Down y oro a los 41 años

Desde que se inauguraron oficialmente los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina el pasado 6 de febrero, no han parado de salir a la luz historias de deportistas que han dado bastante que hablar, tanto en el sentido positivo como el negativo.

Lindsey Vonn, Sturla Holm Laegreid, Vladyslav Heraskevych han sido algunos de los nombres propios, cada uno con sus casos particulares. Sin embargo, la historia de Elana Meyers Taylor es aún más emotiva.

La estadounidense se convirtió en la campeona olímpica más veterana de la historia del bobsleigh. Con 41 años y 130 días, superó a la alemana Laura Nolte en la última bajada de la final con un registro de 2:57.93 y su espíritu vital dejó boquiabiertos a más de uno.

Meyers Taylor tocó la gloria olímpica en Milán-Cortina y, poco después, se conocieron algunos detalles de su vida personal que han dado bastante que hablar. La deportista estadounidense es madre de dos hijos y su día a día es de todo menos sencillo.

Elana está casada con el expiloto de bobsleigh Nick Taylor y con él tuvo a Nico y a Noah, de cinco y tres años, respectivamente. Los dos son sordos de nacimiento y a eso hay que sumarle que su hijo mayor (Nico) tiene síndrome de Down, lo que le obliga a estar pendiente de ellos las 24 horas del día y a tener que comunicarse a través de su particular lenguaje.

Así lo relató Meyers Taylor en un blog que escribió para la página web del Comité Olímpico Internacional antes de los Juegos de Pekín 2022. «Está cerca de poder hablar más allá de mamá y papá, que ya dice. Que tengan que abrir la cabeza a tus hijos siempre es un episodio duro. Esto era más importante que fuera yo o no a los Juegos».

A Nico y a Noah les tuvieron que abrir la cabeza con 21 y siete meses para instalarles unos implantes cocreales utilizando un bypass y así evitar más daños en el nervio auditivo.

Y poco después de conseguir la medalla de oro, Meyers Taylor se acordó de ellos con la presea al cuello. «Tengo un gran equipo a mi alrededor, ya sea mi esposo, mis hijos, que son unos soldados, mi niñera o las niñeras que han tenido detrás de mí, mi personal de apoyo, medicina deportiva e incluso USA Bobsled y Skeleton que creen en mí y fueron los que me dijeron: 'Oye, es una idea loca, pero te dejaremos llevar a dos niños a todas partes, a dos niños que ni siquiera oyen, y te apoyaremos'. Me ha costado mucho estar aquí, así que no, todavía no lo he asimilado, y dudo que lo haga por un tiempo».

La vitalidad de la estadounidense es máxima y lo más sorprendente llegó cuando le preguntaron si seguía con fuerzas para seguir compitiendo. «Quiero tener otro hijo. Aún no lo sé. Quizás con tres sea muy complicado».