09 de agosto de 2022

Lorenzo Brown, en su etapa como jugador de los Toronto Raptors

Lorenzo Brown, en su etapa como jugador de los Toronto RaptorsFEB

Baloncesto

Lorenzo Brown, el jugador al que el Gobierno nacionaliza sin vivir ni un solo día en España

Sin tener ningún tipo de relación con España, ni siquiera haber militado en algún club español, este base estadounidense jugará con la Selección el Eurobasket gracias al Ejecutivo de Sánchez

«A propuesta de la Ministra de Justicia en atención a las circunstancias excepcionales que concurren en don Lorenzo D’Ontez Brown, y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del día 27 de junio de 2022, vengo en conceder la nacionalidad española por carta de naturaleza a don Lorenzo D’Ontez Brown, con vecindad civil común. Esta concesión producirá efectos con los requisitos, las condiciones y los plazos previstos en el Código Civil».
Este pequeño texto, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), ha provocado un terremoto en el baloncesto español y también en la sociedad en general. El Gobierno de España, a través del Ministerio de Justicia y su máxima responsable, Pilar Llop, han dado la nacionalidad express a una persona que ni siquiera ha estado en España. El caso es de los más sangrantes del deporte y la polémica está servida.
El jugador de baloncesto Lorenzo Brown (Roswell, Estados Unidos, 1990) ya es español. No ha vivido jamás en nuestro país ni ha jugado nunca en ningún equipo español. No tiene ningún tipo de relación con España ni tiene familiares que la tengan. Es, simplemente, un 'fichaje' que la Federación Española de Baloncesto (FEB), presidida por Jorge Garbajosa, pidió al Gobierno su nacionalización por una necesidad deportiva. El Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez se lo concedió al instante.
El de Lorenzo Brown no es el primer caso de extranjero nacionalizado español, pero sí en el que no hay ni una sola relación con España. Brown es un base que nació en Estados Unidos y disputó cinco temporadas en la NBA con Philadelphia 76ers, Minnesota Timberwolves, Phoenix Suns y Toronto Raptors. De allí se fue al baloncesto europeo -que no al español- donde militó en el Estrella Roja serbio, el Fenerbahçe turco y el Unics Kazán ruso. Aquí, en este último equipo, le pilló la invasión rusa de Ucrania y las sanciones a los clubes de Rusia, por lo que se fue de allí para jugar en el Maccabi Tel Aviv israelí.

No ha vivido jamás en nuestro país ni ha jugado nunca en ningún equipo español. No tiene ningún tipo de relación con España ni tiene familiares que la tengan

Como ven, no hay rastro de ningún equipo español ni se tiene constancia de que haya vivido ni tan siquiera algún día en España. Sus únicas presencias en nuestro país se deben a los obligados compromisos que tenía cuando era jugador de uno de los tres equipos antes citados, es decir, los partidos de la Euroliga que tenía que jugar ante conjuntos españoles.

¿Por qué se le nacionaliza?

Con este panorama -y mientras otros deportistas esperan la nacionalidad cuando sí llevan tiempo en España, y por no ya recordar el caso de cientos de personas anónimas- el Gobierno ha decidido que Lorenzo Brown es una de esas personas que merecen la nacionalidad por carta de naturaleza.
Las «circunstancias excepcionales» que recoge el BOE son simplemente una necesidad deportiva que tiene Sergio Scariolo, seleccionador nacional, al que le falta un base de su confianza para el próximo Eurobasket que se disputa en septiembre. Con Ricky Rubio lesionado y Sergio Rodríguez ya retirado de la selección, a Scariolo no le convence ningún jugador español y por eso se ha ido a buscarlo. Le gusta Brown, con el que coincidió en los Toronto Raptors cuando el seleccionador formaba parte del cuerpo técnico del equipo canadiense.
Lorenzo Brown, a la izquierda, en su etapa de jugador del Estrella Roja de Belgrado

Lorenzo Brown, a la izquierda, en su etapa de jugador del Estrella Roja de BelgradoEFE

Por eso el técnico italiano pidió a la FEB que iniciara la petición de la nacionalización del jugador estadounidense. Y la Federación, tras aprobarlo el Gobierno, lo celebra con efusividad: la nacionalización, dicen, «se enmarca dentro de la estrategia de la FEB de ampliar tanto la base de jugadores como el talento disponible para las selecciones nacionales».

Una nacionalización por «deseo» y «admiración»

Para justificar esta nacionalización de Brown la Federación dice que el jugador tiene «el deseo de participar del juego de la selección nacional, cuya trayectoria ha seguido con admiración en los últimos años». Eso es, por tanto, lo único que une a Lorenzo Brown con España: un «deseo» y una «admiración».
No tiene la misma opinión la Asociación de Baloncestistas Profesionales (ABP) que en un comunicado considera «éticamente reprobable» lo realizado con este jugador. Y da en la mayor clave deportiva de este caso: «El mensaje que se hace llegar a los jugadores nacionales es muy nocivo y tiene un impacto negativo tanto sobre el presente como sobre el futuro. ¿Es creíble que la actual selección campeona del mundo no encuentre jugadores españoles con los que competir en las citas de máximo nivel internacional?».

El mensaje que se hace llegar a los jugadores nacionales es muy nocivo y tiene un impacto negativo tanto sobre el presente como sobre el futuroAsociación de Baloncestistas Profesionales

Esta asociación -que preside Alfonso Reyes- habla de que «se frustra la ilusión de cualquier jugador cuando la FEB y el CSD favorecen la concesión de pasaportes legales, pero éticamente reprobables» y que «lejos de ayudar, dinamitan las expectativas de los jugadores, alejan al aficionado y eliminan el mérito deportivo que permite soñar con jugar en la selección nacional».
Brown jugará el Eurobasket con 32 años y su perfil es el que necesitaba Scariolo. Base de 1,96 metros, también puede jugar como escolta y tiene un gran ritmo, destacando más en el aspecto defensivo. En el aspecto meramente estadístico, registra 13,7 puntos, 3,6 rebotes, 5,6 asistencias y 45,1% de acierto en su última temporada en Rusia.
No se duda de la capacidad deportiva de Brown ni de las cosas positivas que pueda aportar al equipo español, sino de cómo alguien que ni siquiera ha vivido en España y que no tiene ningún tipo de relación con nuestro país defenderá a esa nación. Se abre así el debate de si España -o cualquier selección- debe funcionar como un club y fichar a jugadores cuando necesite según qué perfil. Como si algo tan serio como la nacionalidad se consiguiera por una subasta deportiva. Para el Gobierno todo vale: si metes canastas -y te necesitan en el equipo- eres español.
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