Fundado en 1910
Eli John Ndiaye, en un partido con el Real Madrid

Eli John Ndiaye, en un partido con el Real MadridACB

De triunfar en el Real Madrid a despedido de la NBA: el hundimiento de una promesa del baloncesto español

Eli John Ndiaye está en el momento más complicado de su corta carrera y ha pasado de besar la gloria a caer al infierno en apenas seis meses. El pasado 26 de junio el ala-pívot español celebraba su segundo título de Liga ACB con el Real Madrid, acababa de cumplir 21 años, había participado en el tercer partido de la final en Valencia y, casi de manera simultánea, se hacía oficial su salto a la NBA de la mano de los Atlanta Hawks. Un día redondo que confirmaba que otra joya de la cantera blanca estaba lista para cruzar el charco.

La cosa no se quedó ahí y solo unos días después, Sergio Scariolo le abrió la puerta de la selección española incluyéndole en la lista para el Eurobasket. Ndiaye encajaba en ese perfil que tanto buscaba España para adaptarse al nuevo baloncesto: físico imponente, versátil, con capacidad para defender varias posiciones y todavía margen de crecimiento. Todo hacía indicar que el 2025 iba a ser el año de su confirmación como estrella y 2026 el de abrirse hueco en la NBA

Sin embargo, todo se ha torcido en los últimos días. Durante la concentración con España, un traumatismo en el hombro izquierdo obligó al ala-pívot a abandonar la concentración. Lo que en un primer momento parecía un contratiempo menor acabó convirtiéndose en un problema que amenaza su carrera. Tras recuperarse y comenzar su etapa en Estados Unidos, el problema volvió a aparecer, esta vez con consecuencias mucho más serias.

Antes de ese segundo golpe, Ndiaye había dejado sensaciones prometedoras en la G-League con los College Park Skyhawks. En nueve partidos firmó 8,1 puntos, 6,9 rebotes y 1,3 asistencias, números modestos pero coherentes con su rol y con el proceso de adaptación a un baloncesto más físico. Atlanta veía en él un proyecto a medio plazo, un interior moderno capaz de crecer lejos de los focos.

Su hombro sigue sin mejorar

Pero el hombro dijo basta. Las pruebas médicas confirmaron un desgarro del labrum, el anillo de cartílago que estabiliza la articulación, una lesión delicada que exige cirugía y una recuperación larga. Así pues, la temporada del español está terminada y su futuro en pausa. Lo que Ndiaye no podía prever era la mala noticia que le iba a llegar poco después.

En Nochevieja los Hawks anunciaron la rescisión de su contrato. Fría realidad NBA. El jugador quedó libre después de un año en el que había disparado sus expectativas y ahora se queda sin equipo, lesionado y lejos de casa. De soñar con dar el salto definitivo a Atlanta Hawks a encontrarse en tierra de nadie dentro del baloncesto estadounidense, que es muy cruel con quienes no tienen sitio en la NBA.

Apoyo no le faltará. La Federación Española de Baloncesto (FEB) sigue muy pendiente de su evolución y Chus Mateo, seleccionador nacional y técnico que ya estuvo con él en su etapa en el Real Madrid, tiene previsto viajar a Norteamérica a finales de enero. Ndiaye es un jugador muy bien valorado en el entorno federativo, tanto por su rendimiento como por su ética de trabajo y es de esperar que mantengan alguna reunión.

El seleccionador nacional de baloncesto Chus Mateo

REMITIDA / HANDOUT por FIBA
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
27/11/2025

El seleccionador nacional de baloncesto Chus MateoFIBA

Las próximas 48 horas tras su liberación eran clave, aunque resulta complicado que otra franquicia apueste ahora por un jugador lesionado y con meses de rehabilitación por delante. Si no aparece esa oportunidad, el escenario europeo vuelve a cobrar fuerza. Ndiaye cerró su etapa en el Real Madrid con 36 partidos en Liga ACB en la última temporada, experiencia suficiente para resultar atractivo para cualquier equipo de España o incluso de Euroliga que busque físico y un talento joven.

A los 21 años, con formación de élite y talento contrastado, Ndiaye todavía tiene tiempo de sobra para volver a levantar el vuelo. Eso sí, primero le tocará ver dónde iniciar su recuperación y qué equipo puede apostar por él para que vuelva a sonreír y termine siendo importante en el baloncesto español.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas